Rubén Cárcamo Bourgade

jueves

MARY POPPINS

Imagínate ser increíblemente bueno en algo y no saberlo nunca. 
Imagínate ser la mejor fotógrafa de la Historia y no saberlo. Nunca. 
Imagina ser un genio. Tener una voz capaz de pasear por todas las escalas sin apenas esfuerzo. Una mente ordenada de forma tan distinta que cuando la sacas a un lienzo te inventas una corriente nueva.
Ser capaz de hacer las fotografías más realistas e impactantes con el peor material. Imagina ser un genio y no saberlo nunca.
Esta es la historia de la mejor fotógrafa de la Historia. 
Esta es VIVIAN MAIER. 
La MARY POPPINS


Vivian era una niñera estadounidense que nació en 1926 y vivió casi toda su vida en Chicago. Los niños a los que cuidaba la recuerdan como callada, a menudo siniestra, buena con ellos pero muy recelosa con los adultos.
Y la recuerdan, siempre, con una vieja cámara Rolleiflex colgada al cuello. Uno de aquellos niños hoy en día la define como socialista, feminista y campechana. Solía llevar ropa de hombre, un sombrero enorme y aquella cámara con la que estaba todo el día haciendo fotografías que no enseñaba a nadie.

La verdad, es que ni la propia Maier las veía.
En aquella época, revelar carretes (todos aquellos carretes) era un gasto que no podía asumir. Así, iba acumulandolos de forma caótica en desvanes, garajes y trasteros de las casas en las que trabajaba. Gracias a eso la conocimos :
En 2007 un joven compra una casa para reformar en Chicago y encuentra en ella varias cajas con carretes de fotos usados y un montón de periódicos viejos.
Subasta los enseres de la casa e incluye en la subasta aquel inesperado tesoro que John Maloof compraría por poco más de 300 dólares. Al revelar las fotografías, se encuentra esto:





Decide colgar en Internet parte del material para recabar información sobre la época, tal vez el autor, algún protagonista .
Alan Sekulla ve las fotografías, toma aire y se pone en contacto con Maloof. Tiene en sus manos el mejor material fotográfico que haya visto nunca. No puede dispersarlo sin más por la red.
Comienza entonces un largo camino de investigación sobre Vivian, los lugares que fotografiaba, las familias para las que trabajó
Las fotos eran básicamente de:
Niños:



Damas y Señores



Selfies




y amor


Además de un montón de escenas curiosas y noticiables
¿Por qué no revelaba los carretes? ¿Qué formación tenía para crear aquellas fotografías de la nada? ¿Cómo conseguía estar en el momento justo, cazar la vida en un segundo?
No se sabía si tenía formación como fotógrafa, pero era poco probable. Tal vez de conviviendo de niña con Jeanne Bertrand en el Bronx, pero poco más.
Además, tenía una cámara del montón y solía hacer las fotos a escondidas para evitar problemas. Algunos de los niños con los que convivía hablaban de continuas broncas callejeras con gente que la cazó cámara al ojo.
Poco a poco logran juntar más de 90 mil negativos sin revelar, cajones enteros llenos de periódicos y recortes. Cajas abandonadas en guardamuebles, en cobertizos de verano de las familias para las que trabajaba. Una de aquellas niñas recuerda cómo despidieron a Vivian:
Su padre iba a pintar el porche y cogió un par de periódicos viejos del garaje en el que Vivian tenía su habitación. Cuando llegaron del centro y lo vió, se volvió loca, comenzó a gritarle y le empujó.
Decía que no tenía derecho a quitarle sus periódicos. Nadie entendía aquel arrebato de locura, sólo Vivian sabía lo importante que eran para ella aquel montón de noticias viejas y desordenadas que compartían lecho con sus fotos.
La investigación de Maloof se dio por terminada en 2010, con prácticamente el 70% de los negativos revelados y un mapa de vida de Vivian, de las ciudades que había visitado
(pasó casi toda su vida en Chicago, pero se escapaba a un pueblo francés a hacer más fotos cuando podía) y las familias para las que había trabajado
Cuando por fin dieron con el que debería ser su paradero, cuando por fin iban a poner a Vivian delante de las casi 100 mil impresionantes fotografías que hizo y nunca vio, la pompa de jabón explotó.
A finales de 2008 Vivian se dirigía al pequeño apartamento que los hermanos Ginsberg le pagaban en agradecimiento por sus cuidados cuando eran pequeños.
Ellos la habían localizado un par de años atrás, durmiendo en un banco del parque, comiendo latas de conserva, totalmente desahuciada.

Diciembre, Chicago, frío, hielo.
Demasiado hielo para una mujer de 82 años, alta como un hombre - tal como la recuerdan aquellos niños- y que siempre caminaba con prisa.
Vivian resbala. Se cae y se golpea fuertemente en la cabeza.
Moriría meses después en la residencia Oak Park.
Meses antes de que Maloof cruzara sus puertas con un ordenador bajo el brazo y una sonrisa en la boca, esperando enseñarle un archivo histórico a una mujer única, probablemente el mayor genio de la fotografía que haya existido.
Capaz de clavar la mirada de niños y ancianos en un negativo abandonado. De ver una escena rodeada de gente que no la veía. Con una sensibilidad artística que chocaba de bruces con su aspecto descuidado, con su fama de loca.
Vivian Maier murió con 83 años sin ver sus fotografías, y nunca sabremos si ella misma se podía imaginar que era un genio.



Por eso, pequeños míos, si tenéis un talento, el que sea, trabajad en él, trabajad por él, y creed en vosotros mismos. Explotadlo. Día a día.
Nunca dejéis de luchar por un sueño. Vivian era la loca de la cámara. Pero nunca dejó de creer en sí misma. Y eso que no sabía lo buena que era.



Fin del hilo y delrollo. Ya volverán las risas. Hoy me apetecía sacar esto. Que yo también tengo que trabajar por lo que creo.


lunes

VIAJE A LAS ESTEPAS, cien jóvenes chilenos varados en la Unión Soviética tras el golpe - CRISTIAN PÉREZ (Editorial Catalonia - UDP Escuela de Periodismo)






























(Si leyeron La Tercera de este sábado 26 de Mayo 2018, supieron de la desconocida e increíble historia de 96 campesinos chilenos de 15 a 25 años y 4 muchachas campesinas, becados en el mejor centro de estudios de la Unión Soviética durante el gobierno de Salvador Allende. Era la oportunidad de sus vidas. La mayoría nunca regresó. ) 

El 4 de septiembre de 1973, tres buses de la Empresa de Transportes Colectivos del Estado salieron desde una casona de calle Dieciocho, en el centro de Santiago de Chile, rumbo al aeropuerto de Pudahuel. Sus pasajeros, que por primera vez recorrían Santiago, nunca se habían alejado de sus casas, ni siquiera habían viajado en tren y ahora, estaban abordando un avión de Aeroflot. Tampoco  se conocían entre ellos, lo único que tenían en común era su condición de campesinos y su chilenidad.

Su destino estaba a más de 14.000 km de distancia. En la ciudad de Akhtyrskiy de la estepa rusa, próxima al Mar Negro. Allí ingresarían al internado de la Escuela Media Técnica Profesional N° 9. 

El 8 de septiembre ya estaban en Moscú tomando el tren del Cáucaso Norte para trasladarse hasta la ciudad de Krasnodar en la llanura rusa, en cuya estación se recibirían a estos sencillos campesinos con ramos de flores en manos mujeres del lugar, música de banda municipal interpretando melodías tradicionales y una alfombra roja. Les dieron la bienvenida del país: un trozo de pan untado en sal. 

Desde allí, fueron en buses escoltados por policías recorrieron los 56 km al pueblo de Akhtyrskiy, donde fueron agasajados por los pobladores con otra bienvenida de música y flores. 

Les dieron ropas adecuadas para las bajas temperaturas de la estepa rusa: gruesas chaquetas acolchadas con lana, botas de cuero rellenas de lana y unos pantalones de tela ajustados en los tobillos y anchos en las caderas que no entusiasmaron en nada a los chilenos, quienes prefirieron seguir usando los característicos pantalones “pata de elefante” y las camisas estilo hippie, que llamaron la atención de los rusos. 

Dos días después de su ingreso al instituto y antes del desayuno observaron que sus profesores conversaban en pequeños grupos con rostros preocupados. Uno de los educadores, que estaba a cargo, decía "Allende”, lo único que entendían; “Allende”, clarito, y que “Allende kaput ¡pum, pum!” Recién el 13 de septiembre llegaron traductores a la escuela y reconstruyeron así la situación: 

El gobierno de la Unidad Popular, el que los había enviado a estudiar para volver y aportar en la Reforma Agraria y la construcción del socialismo chileno, ya no existía. Muchos lloraron sin consuelo posible, otros ocultaron sus lágrimas. Para todos la noticia fue devastadora (…) Entre los jóvenes reinaba la confusión. No tenían certezas. Nadie sabía qué hacer. Había incertidumbre también entre los profesores y traductores. 

Poco a poco, “los jóvenes campesinos fueron asimilando la increíble idea de que estarían lejos de Chile por un tiempo indefinido. El viaje de estudios con objetivos claros y tiempo preciso – tres años - ya no existía. Sus vidas habían cambiado para siempre”. 

Los menos tardaron meses, los más; años en saber de sus familiares en Chile. Las escasas cartas que recibían transitaban un largo camino. De mano en mano, a través de contactos en diversos países, iban pasando los mensajes. 

A los chilenos no les quedó otra opción que seguir el plan de estudios y de a poco tratar de insertarse en una sociedad desconocida. 

Para salir de la ciudad requerían de un salvoconducto otorgado por las autoridades soviéticas. Muy pocos chilenos lo consiguieron. El régimen de estudios era estricto. Dos chilenos, Juan Olivera Cerda y Carlos Padilla, fueron sindicados por los profesores de la escuela como los líderes de una pequeña rebelión montada por los campesinos chilenos tras enterarse del Golpe de Estado. Fueron separados del grupo y relegados a una de las repúblicas asiáticas de la entonces URSS. Nunca más volvieron a reunirse. Los campesinos chilenos se hicieron a la idea de que sus vidas no volverían a ser las mismas. 

CRISTIAN PÉREZ - el responsable del reportaje - estableció que Olivera regresó a Chile hace algunos años; de Padilla nunca más se supo. Es probable, que aún viva en el lugar al que fue relegado. 

Poco a poco el grupo de campesinos chilenos se fue disgregando. Al terminar el primer semestre de clases debieron rendir un examen y, según los resultados, fueron divididos en grupos. Los 45 más avezados, que ya manejaban algo el ruso y tenían mejores notas, siguieron sus estudios en Akhtyrskiy y al término de los tres años, 25 de ellos alcanzaron la Medicina, la Ingeniería y la Agronomía en las universidades soviéticas. 

Los que manejaban menos el ruso o no tenían condiciones para los estudios fueron trasladados a la ciudad de Rostov del Don, donde siguieron un curso técnico en Radiotelecomunicación u optaron por aprender oficios de gasfitería, zapatería o técnico en refrigeración. 

Un tercer grupo, del que no hay claridad de su número, partió a Dubrova, en Bielorrusia, para seguir estudios técnicos básicos en Mantención de Tractores. 

Otros fueron destinados a la región de Volgogrado, ya no a estudiar, sino a trabajar de maquinistas a orillas del Río Volga y . . .“En una fecha imprecisa, mientras trataba de cruzar a nado un brazo del río Volga, muere ahogado Segundo Serrano, el primer fallecido del contingente de campesinos chilenos becados en la URSS en septiembre de 1973.” 

La mayoría de los hombres se casaron con rusas, mientras que las cuatro mujeres del grupo de becados lo hicieron con chilenos. 

A fines de los 70' y comienzos de los 80', el grupo volvió a dividirse. Seis de los jóvenes campesinos partieron a Sofía, Bulgaria, a la Academia Militar. Se convertirían en oficiales de Ejército. Allí se unirían a otros jóvenes comunistas y algunos socialistas llegados clandestinamente desde Chile o desde el exilio en Europa. Entre ellos estaba José Valenzuela Levi, uno de los mejores alumnos y quien luego se convertiría en uno de los jefes militares del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Valenzuela lideraría el 86' el atentado a Pinochet y un año después sería asesinado por la CNI en la Operación Albania. 

De los 100 jóvenes chilenos que salieron en 1973, CRISTIAN PÉREZ logró ubicar sólo a 14, los que intentaron volver a Chile a mediados de los 90, aunque muchos no pudieron quedarse en lo que alguna vez fue su país. El Estado de Chile no les revalidó sus títulos profesionales ni técnicos obtenidos en Rusia, ni siquiera se tomó en cuenta el hecho de que habían sido enviados, algunos siendo niños, a capacitarse a más de 14 mil kilómetros de distancia, en una aventura que cambiaría para siempre sus vidas.

sábado

FACHO POBRE.



Siempre desentendido con los garabatos, cuando escuché ¡Facho Pobre!, me pareció un concepto vago pero cargado de clasismo. Viniendo de gente “progresista” era un clasismo inverso, y como todo clasismo; despectivo. Creí identificar el insulto como un barniz de superioridad moral que se autoasignaba el emisor del improperio.

Aclaro que es una visión extremamente errónea creer que el término Facho Pobre es acuñado solo por la izquierda. Esa es una visión binaria y maniqueista y tonta, también la derecha “de cepa” identifica muy bien al Facho Pobre, pues le sirve.

En el concepto de Facho Pobre - creí entender una especie de sanción ética, un reproche valórico que resaltaba la inconsecuencia. ¿Y cuál era la inconsecuencia? Que el Facho Pobre, al ser de raíz popular o de origen proletario aspira a comportarse – nunca ser - como un ABC1. 

Cuando lo bueno es el multiculturalismo, el Facho Pobre cree que eso es una amenaza. 

Al Facho Pobre se le acusa de ignorante por pensar como rico y ganar como pobre. 

Al Facho Pobre le gusta el orden porque sí, y la mano dura con la delincuencia, sin entender las causas reales de estas conductas antisociales. 

Pero básicamente el Facho Pobre con sus deudas, sin salud, sin vivienda, sin previsión, sin educación, desprecia al intelectual, al tecnócrata y al político, las protestas, las marchas y sobre todo la inconsecuencia de los presuntos Redentores con su ética salvadora. En lugar de intentar comprender la causa que origina este fenómeno social, se le insulta. No sé con qué superioridad.

Es un error falaz creer que el Facho Pobre pretenda ingresar al Club de Polo o que solo está cegado por la ignorancia o entontecido por la publicidad. No es una maqueta; es un Ser Social que reclama el respeto a su forma de vida y a la que aspira.

Por ello – hoy más que nunca - creo entender el concepto Facho Pobre:

“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, es el Ser Social lo que determina su conciencia”.

Si los presuntos redentores hubieran leído alguna vez a Karl Marx, habrían reconocido el origen del Facho Pobre, puesto que la frase entre comillas le pertenece al filósofo, economista y sociólogo.


COROLARIO: 
Gentes que en su vida han hecho nada más importante que consumir oxigeno, hablan del fracaso de las teorías de Karl Marx. Si fracasar es que 200 años después de su nacimiento, sus teorías siguen suscitando debates mundiales,… Bueno; ¿Cómo te explico?
Un modelo en madera de la estatua de Karl Marx en Trier, Alemania, lugar de nacimiento del filósofo. En abril, el concejo municipal dio la aprobación final para que se erigiera el monumento, un regalo de China que será instalado el próximo año para conmemorar el 200 aniversario del nacimiento de Marx. 

Con motivo de la conmemoración de los 200 años de su nacimiento, su localidad natal (Tréveris- Alemania) ha emitido souvenires, un patito de hule y un billete euro con su imágen, entre otras simpatías.
Casa natal de Karl Marx.

jueves

RUBÉN y LA PRINCESA PACA


Desnuda frente a Rubén Darío, baila Francisca Sánchez del Pozo. Y Darío escribe: 

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, 
y más la piedra dura porque esa ya no siente, 
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, 
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, 
y el temor de haber sido y un futuro terror ... 
Y el espanto seguro de estar mañana muerto, 
y sufrir por la vida y por la sombra y por 
lo que no conocemos y apenas sospechamos, 
y la carne que tienta con sus frescos racimos, 
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, 

¡y no saber adónde vamos, 
ni de dónde venimos!... 

La imagen es de la novela LA PRINCESA PACA y a pesar de innumerables lecturas de este poema, hoy me queda titilando el verso . . . " y la carne que tienta con sus frescos racimos. . . " porque no sabía que esos frescos racimos eran los racimos de Francisca Sánchez.

El flechazo se produjo en los jardines del Palacio Real, la mañana en que el poeta presentaba sus credenciales a la reina María Cristina que ejercía como regente de Alfonso XIII. Testigo de aquel encuentro fue Don Ramón del Valle- Inclán.

Rubén Darío ya estaba casado con la nicaragüense Rosario Murillo, la “Garza Morena”, aprendiz de magia negra, santería y la Macumba, quien nunca se entregaría al divorcio a pesar que Rubén impulsó una ley de divorcio en su país y que se conocería como la Ley Darío.

Francisca se convertiría en su mejor amiga, amante, musa y leal esposa, de la que sólo les separó la muerte. Una bella historia de amor de la que dan fe las cartas, las tarjetas, los documentos que se exhiben en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. 


Tenía 20 años Francisca cuando ambos se trasladaron a París, donde el poeta le enseñó a leer y a escribir, tarea en la que colaboró Amado Nervo. Sorprende la diferencia entre ellos, no de edad sino cultural pero ese amor no tuvo fronteras ni límites en un tiempo y en una sociedad absolutamente clasista. 

Se codearon con la crema de la generación del 98:  Ramón María de Valle Inclan y Benavente presidían tertulias en el Café de Madrid, o el Café Fornos, o el Café Lyon d'Or,  o el Café Levante, junto  Maeztu y Ricardo Baroja, los hermanos Machado, Azorín y Pío Baroja en las cuales Rubén Darío era un habitual concurrente.
La pareja tuvo momentos de riqueza y pobreza, fruto de la vida bohemia y del alcoholismo del escritor. 

Por su condicion de periodista y diplomático Rubén Darío (recuerden esa foto con esa ropa de prócer bolivariano) fue un nómade. Vivieron en Madrid, Málaga y Barcelona, donde Francisca vio por última vez al poeta antes que se marchara a Nueva York, donde Rubén enfermó de cirrosis, muriendo poco después en Nicaragua. Los biógrafos del poeta tacharon a Francisca de analfabeta y mantenida, pero bajo su inspiración Rubén Darío escribió Cantos de Vida y Esperanza, tal vez lo mejor del vate, aunque mis preferidas son Prosas Profanas.


- Pude ser nicaragüense o chileno - donde publiqué AZUL – o argentino, o español pero mi patria, pudiendo ser mi patria; la lengua - es y será FRANCISCA SÁNCHEZ. 

Ajena al dolo y al sentir artero,
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero, 
Francisca Sánchez, acompáñame...

En mi pensar de duelo y de martirio,
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio, 
y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender,
enciendes luz en las horas del triste, 
pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe, 
¡hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame! 

Francisca Sánchez daría muestras en el futuro de que no era tan simple ni tan analfabeta como la tacharon en su día, y que para soportar quince años al lado del temperamental e inestable Rubén Darío y ser la compañera ideal,  tenía cualidades de sobra. 

Cuando estalló la I Guerra Mundial, y a pesar de las protestas de Francisca, el poeta decidió poner rumbo a América para promover la paz. No se volvieron a ver. Rubén Darío falleció en la localidad nicaragüense de León por una cirrosis derivada de sus años de excesos con el alcohol. 

Cinco años después Francisca se casó con José Villacastín, un español culto y refinado. Pero nunca olvidó a Rubén Darío y conservó durante toda su vida un baúl con todos los papeles y recuerdos de ese periodo. Dichos papeles constituyen el archivo más completo sobre Rubén Darío que fue donado por Francisca al estado español en 1956. 

La novela la escribe una nieta de Francisca, Rosa Villacastín y cuenta: 

- Cuando un día vinieron unas personas a interesarse por ese archivo, le pregunté a mi abuela que quién era ese Rubén Darío del que nunca había oído hablar. Me respondió que el gran amor de su vida. 
Me quedé boquiabierta, porque hasta entonces nunca había oído hablar de él y porque el retrato que colgaba en el salón de mi casa era el de mi abuelo, no el de ese señor. 
Fue una mujer excepcional. Le pregunté qué le había enamorado de Rubén Darío y no tuvo dudas: "Su palabra.

La novela está contraindicada para los gourmets de la literatura, pero la televisión española ha hecho una serie espectacular que recomiendo.

domingo

UN VETERANO DE TRES GUERRAS (Lectura)

De pie a la derecha; José Miguel Videla. La imagen nos muestra a la oficialidad del Glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo en Arica el año 1880, en plena guerra del Pacífico.




Presencié una denostación perversa de historiadores – académicos ellos - sobre los libros del escritor Baradit (Historia Secreta de Chile, 1.- 2.- y 3.-). No hay allí más que envidia, así es que me escabullí de esa discusión sin un piso mínimo de bonhomía.
Algo parecido ocurre con el libro Un Veterano de Tres Guerras, escrito sin pretensiones académicas. Sencillo. Ameno. Lo han vilipendiado por un “quítame allá esas pajas”. Es nuestro deporte nacional; el “chaqueteo”, ese arte de demoler lo que otro construye, por el solo placer de participar en la creación ajena acribillándola y medicándose con la dosis de petulante autoestima. Nivelar para abajo, que le dicen.
El libro fue escrito por Guillermo Parvex. Y si bien es cierto transcribió un número importante de manuscritos casi ilegibles de su abuelo Guillermo Canales - quien conversó largamento con el personaje principal - y de anotaciones autobiográficas del propio JOSÉ MIGUEL VARELA, tuvo el valor y la paciencia de armar el relato como para transformarlo en un apetitoso libro, adicionando datos que - sospecho - son de su autoría como por ejemplo el orígen de algunos dichos populares. (Darse vuelta la chaqueta)
Vista de Lima desde la fortaleza de Piérola. Diciembre de 1880 – Enero 1881. Atribuida a Eugene Courret. Colección Brigada Naval del Perú.Se puede ver la Plaza de Acho, lugar de paseo de José Miguel Varela durante  la ocupación de de Lima


El libro es buenísimo y tan veraz como para afirmar que quienes realmente ganaron La Guerra del Pacifico fueron los civiles de todos los estratos sociales que se enrolaron en ella. Hubo 60 mujeres y no un par de anecdóticas cantineras como se informa.
Siempre nos cuentan que el país cayó en el furor patriótico a consecuencia del Combate Naval de Iquique, sin embargo, José Miguel comprueba que al acudir a su inscripción, siendo imberbe abogado  observa que todos sus compañeros habían sido reclutados por la fuerza, mientras él era el único que lo hacía de manera voluntaria. Son matices de la verdad, que se agradecen.
Ejército chileno cruzando el puente de fierro de Lurín. Enero de 1881. Eduardo Spencer. Colección Renzo Babilonia.

La carrera militar de JOSÉ MIGUEL VARELA fue brillante y sus relaciones con esa institución fueron de dulce y agraz, pero con el poder político, fueron malas y atravesadas por un sentimiento de decepción hacia el estado.
Replica con detalles el miedo y lo que es hacer una carga de caballería, a pechazos y al “chivateo”, esgrimiendo el sable de modo tal, para no ser absorbido por las carnes del adversario y ser desmontado. Se describe sin sentimientos, casi como una clase magistral de cirugía. También se comprende a cabalidad la táctica que expone el cuadro al óleo de Juan Mochi; “Carga del Granaderos, en la Batalla de Chorrillos”.


Reconoce la diferencia entre adversarios y enemigos. Estos últimos los identifica al ejercer cargos de carácter político, como cuando es emboscado por latifundistas de la Araucanía al ejercer autoridad como Comisionado para la Repartición de Tierras de la Araucanía.
Comisionado por el mismísimo presidente José Manuel Balmaceda ¡Qué vigentes son sus problemas! Parecía que en el cualquier momento iban a quemar camiones y que los mapuches serían acusados de terroristas, antes de que se inventara la palabra.
La Ocupación de la Araucanía o Pacificación de la Araucanía —zona ubicada entre los ríos Biobío, por el norte, y Toltén, por el sur.  Fue una guerra y aculturación de los territorios de los indígenas mapuches que inició Chile en 1861 y que se prolongó hasta 1883. En la imagen soldados chilenos en la zona de Arauco.
Léanlo, pues retrata objetivamente al presidente José Manuel Balmaceda y sus esfuerzos por crear un Chile justo. Explicita cómo la oligarquía - utilizando traidores dentro de las fuerzas armadas - terminó por liquidar su gobierno. Leerlo es casi un deber histórico y se aplaude la generosidad de la Academia de la Historia Militar de Chile que patrocinó y editó este manuscrito cuando nadie daba un peso por él.
Tiene datos de una acuciosidad notable, como las descripciones de la compra de una colonia para caballeros Goeckel, fósforos Ellis fabricados en Rancagua, cigarrillos Napoleón de Valparaíso y relata la vida de la tropa, sus raciones y bebidas.
Sorprende la acuciosidad en especificar las comidas: ajiacos, empanadas, asados al palo, caldos de cabeza, cebollas crudas compartidas con su caballo, ponche de culén, picarones, cazuela de ave, buñuelos con chancaca derretida, pescado frito, bistec a lo pobre y la sed soportada bebiendo la orina propia en los desiertos del norte.
Importan – para la confirmación de la veracidad del escrito – las fotografías de los manuscritos y las anotaciones de una especie de diario de vida tendiente al registro y al arqueo. Se trata de nítidos detalles que dan sustento doméstico a la historia.
Notable es el tono del libro; aséptico del “fervor patriótico", abundante en registros y exento de sentimientos, con la excepción del amor a sus caballos: CARBONCILLO, en la Guerra del Pacífico (1879 -81). REFRÁN, en la Pacificación de la Araucanía - (1885). AGUIJÓN muerto en la Batalla de Placilla (1891). Los párrafos más emotivos están dedicados a su perro CONDE (1900) hacia los años del Centenario.
Un Veterano de Tres Guerras es el testimonio de un chileno de clase media, apacible, educado y certero en sus decisiones. De una moral sin retórica estridente y diametralmente opuesto a las narrativas típicas militares que se han concentrado en las clases altas o bajas.
Si alguien viene a contarte sobre ciertas rigurosidades históricas, no le hagas caso y cree en la veracidad de la historia que cuenta el libro. Es lo más cercano a la verdad y tú quisieras haber sido amigo JOSÉ MIGUEL VARELA. No existe gente así; noble, leal y candorosa, aunque la hubo en un Chile anterior a la “modernidad” del centenario, pero del 900. De eso, hace siglos.

lunes

ROLANDO CÁRDENAS VERA, el otro poeta lárico. Para dotar de vida los rincones, los momentos intimos del espacio y para hacer sonreir a las figuras del olvido.



Su poesía tocaba un universo que yo creía navegar y la razón era simple; ROLANDO era conocedor de la nieve y su metafísica, teníamos un origen geográfico y cultural común, no fue extraño entonces que me cautivara su poesía tan desconocida por tantos.
Nacido el 23 de marzo de 1933 en la “provincia blanca”, sus padres, Tomás Cárdenas, pastor de ovejas y domador de caballos y Natividad Vera Barrientos provenientes de Curaco de Vélez, Chiloé, fallecieron tempranamente, por lo cual ROLANDO quedó sometido a la cosmovisión de su abuela materna; Candelaria Barrientos.

Lo admiré sin saber que era de Punta Arenas. Mi primera lectura de Cárdenas fue en la antología “Las cien mejores poesías chilenas” de Hernán Díaz Arrieta (Alone). Me complace ver que en mi última lectura, Alvaro Bisama ha listado - “OBRAS COMPLETAS de ROLANDO CÁRDENAS” entre las 100 Mejores Libros Chilenos. Cero duda.
Cuando ROLANDO egresó de la Escuela Industrial Superior, trabajó dos años como obrero en la ENAP, hasta que a los 22 años (1954) decide estudiar Construcción Civil en la Universidad Técnica del Estado - Santiago, donde se expresa como tenor el coro. Durante su vida universitaria hizo la amistad cómplice con Jorge Teillier y la leyenda oculta de la literatura chilena (el desconocido Juan Balbontin) - a quien acogía en su departamento de Teatinos, lleno de gatos y otros borrachos. 
"Si entendemos que la poesia “lárica” se refiere a textos centrados en la reflexion íntima entre hombre y paisaje y la posibilidad de una identificación estética de los mismos, Cárdenas se ubica en esa trinchera sin problemas  o cruces extraños" (Alvaro Bizama)

Un día, ... seremos leyenda.

Rolando Cárdenas & friends (Jorge Tellier y Rubén Campos)
Como visita asidua de "La Unión Chica" - bar  y último sitio cult de la literatura chilena -  ROLANDO está de pie junto a la barra, cubierto con su viejo chaquetón de castilla, peinado con su engominado copete de escolar correcto, viene llegando de su horas funcionarias en CORHABIT.  La nariz chueca le brilla por el jabón Camay, que en Punta Arenas está de moda. Grita espontánea pero ceremoniosamente:
- ¿Qué es ser poeta? A lo que Tellier, con chispa de curado, responde:
- “Ser poeta es lo mismo que ser alcohólico, se es todo el día, o no se es”.
Con ellos – a veces - bebía mi profe, el dibujante, Germán Arestizábal. ROLANDO amaba su hogar, como si fuera su segundo bar.

Tras el golpe de estado de 1973, Rolando Cárdenas fue detenido y recluido en el Estadio Chile que ahora conocemos con Estadio Víctor Jara.
¿Se habrán conocido? ¿Y si se conocieron, se habrán visto en el estadio y mirado el uno en el otro?
Tenía en el bolsillo superior de su chaqueta tweet, el carnet PC del que nunca se desprendió. Afortunadamente parece que nadie lo registró. Caminó casi en puntillas y veloz,  como si terminara de salir de alguna mala apuesta del Club Hípico. Su aspecto era el de un jinete jubilado. Salió vivo, pero se le privó la posibilidad de ejercer su profesión. Falleció el 17 de octubre de 1990 como mueren los buenos; solo y abandonado.
Sus restos estaban – como estarán todos los restos - abandonados al olvido en el Cementerio General de la capital; sin visitas, hasta que sus compañeros escritores de la Patagonia lo retornaron. Lo esperaban su hermana Clorinda y su sobrina Ana María Díaz-Gobernadora de Magallanes, parientes varios, amigos muchos. También niños que bailaron tres pies de cueca mientras un perro ladraba hacia las estelas de la toninas del Estrecho.
Después el ánfora, con permiso de su hermana y con respeto de poetas, fue custodiada en el cabildo de los pares de la calle Chiloé, antes de iniciar un periplo por bares y centros nocturnos que el escritor visitaba en sus viajes de retorno. Raro y único era el homenaje de los poetas para cumplir los ritos de lectura y brindis.
Cuentan que la gira se inició en el bar “Sargento Aldea”, continuó en “La Sociedad de Empleados” y en “El Zurich”. Allí se leyeron sus textos y los emocionados se atrevieron a recitar versos aprendidos en la infancia;
“Aquí me pongo a cantar 
al compás de la vigüela, 
que el hombre que lo desvela 
una pena estrordinaria 
como el ave solitaria 
con el cantar se consuela”.
“Arbolé, arbolé, 
seco y verde”.
“Piececitos de niño, 
azulosos de frío 
como os ven 
y no os cubren, 
dios mío”.
”Ven a nacer conmigo hermano, 
desde la profunda zona 
de tu dolor diseminado”.
¡Un vino para el enyesado Reynaldo y otro para ROLANDO! Alguno conversaba a voz silente con el ánfora pequeña:
- Te echaremos de menos, chico Cárdenas.
Pero la cosa no terminó allí, ROLANDO partió al Jaco´s Bar donde lo recibió la Barwoman Adelita y sus amigas; Alexandra, Carola y Jacqueline.
Al otro día, ya con dolores de cabezas y otra docena de discursos en el cuerpo, dejaron su ánfora en el columbario, que así se llama el sepulcro para colocar las urnas cinerarias.
Rolando Cárdenas, el fundador de la Patagonia como espacio poético, descansa en su patria matria . Que no le falte una flor, que es como decir,  lecturas.

BUSQUEDA

A veces es bueno abandonarse al propio olvido

como si el saber sonreír
fuera más fácil que morder una fruta.
Ir por las calles perfectamente solo,
sin más compañía que nuestra cotidiana tristeza y nuestros pasos,
amando una vez más la sencillez del aire 
de la manera como se recuerda la infancia, 
o ese otro tiempo pulverizado 
cuando se buscaban las primeras estrellas en las charcas.
Es bueno sentarse entre amigos y vasos
a observar como todos abandonan algo suyo
en la música que los impulsa y transforma en seres sin huesos, 
mientras la noche trepa por los muros 
buscando también dónde esconder su espera, 
y después salir hacia el alba 
con un poco más para alimentar futuras soledades.
Es bueno comprender que estamos hechos de recuerdos,
un poco de tiempo que crece sin escucharnos
y de muchas cosas que no comprendemos.
A veces es bueno detenerse a contemplar la hoja que cae
cuando la palabra primavera
no es lo que nosotros quisiéramos que sea.
...

.http://radiopolar.com/noticia_117432.html#0

http://blogs.cooperativa.cl/opinion/cultura/20131015184119/evocacion-de-rolando-cardenas/






domingo

El Siglo de la Luces - TERESA HAMEL - Reñaca 67-73



Hace pocos días fui a Reñaca. Me encontré con una antigua compañera; Chantal Naudon y sus nietos. La última vez que la vi fue por el 81’, cuando nos despedíamos de la universidad para siempre. La reconocí. Ella a mí no. Lo que disfrazó con bramas de estupor. Tanto tiempo sin verte Chantal. ¿En qué estás? Dichas todas las preguntas y respuestas dispuestas para estas ocasiones, viramos hacia nuestros destinos. Giré hacia el paisaje.

Me encontré con un Reñaca edificado, de torres, amplias avenidas y esta vez la confusión fue mía. La aplaqué con el mutismo.

Tanto tiempo sin verte Reñaca. ¿En qué estás? Dicen que tus casas son hermosas; que tus jardines son hermosos. ¿En serio? Tu clima sigue luminoso y palpita todavía la evocación de una adolescencia feliz, de la discoteca Topsy, casas provenzales y los bungalows. Viejos compañeros se transformaron en académicos sobrados, en comerciantes sin escrúpulos y en oficiales de marina empalagados en esencia con notas de madera putrefacta; ese inconfundible aroma del retiro prematuro y culposo. Nada es como cuando estabas salvaje y agreste. Limpia. Tanto ha pasado, que ya olvidé tus bosques de pino sobre las dunas, los predios con esqueléticas alambradas y la casa de la elegante, natural y discreta;  TERESA HAMEL . Tremenda escritora, fina y millonaria.

La primera vez que la vi, con sus ojos y sus cabellos, me costó apartar la vista de ella, dice quien la conoció. TERESA HAMEL - la inmaterial de palidez lunar y de mirada penetrante pero más que nada escritora notable - mucho podría contarnos de los bosques de Reñaca y del arquitecto inconcluso, pianista aceptable y de seudónimo Jacqueline: ALEJO CARPENTIER.

En 1967 – mi año de Liceo - me encontré con una novela extraordinaria: El Siglo de las Luces, del cubano Alejo Carpentier. Nada recuerdo de ella y sí mucho de su atmósfera y de la construcción barroca de sus párrafos. Fue la primera vez que disfruté la manera de escribir, por sobre la trama de un relato con un placer orgásmico por el verbo, el prodigioso aire plástico de las cosas y la consistencia carnal de la historia,  como diría Volodia Teittelboim. 
Alejo Carpentier pertenecía a la generación de los machos del Boom latinoamericano. No hay en ese boom, ninguna mujer que no sea solo para acompañar y servir, levantar las tazas de café y vivir con devoción para la gloria de los nombrados. Hacer de todo y bien. Sin embargo las hay notables y omitidas como las poetas de la generación beat. 
Sin embargo, "las mujeres que escribieron no se limitaron a ser meras amigas, amantes, esposas o musas; eran mujeres que estaban en el mismo momento y en los mismos círculos de amigos, pero que NO tuvieron la misma visibilidad que los hombres y que lo tuvieron mucho más difícil a la hora de ser publicadas o de participar públicamente en los recitales" (Annalisa Marí)
Camilo Mori, Pablo Neruda,  Nemesio Antunez y Teresa Hamel
El 67’ Alejo Carpentier tiene una poderosa voz de barítono, impetuoso es su culto vozarrón. Habla con las erres gangosas y afrancesadas de Cortázar, embriaga, con sus imágenes de palmeras, pájaros multicolores, nubes de mariposas garciamarquianas, hipnotiza con relatos de negros descalzos que cantan sudados en ritos bajo techos de paja y humo y gozan de cocos y guayabas. Habla de la revolución francesa en el Caribe - el sueño republicano de Toussaint l’Ouverture - intercalando palabras créole de Haití. TERESA, la ola marina - calla y lo mira. Neruda lo mira con los párpados casi cerrados; se duerme. Matilde se distrae con la franja de espuma de la playa y los revoltijos de cochayuyos de Isla Negra. Ese es el imaginario de Teresa y no las zorreaduras, las tranqueras, las peleas de gallos,  ni los angelitos de su fundo de Reñaca.

TERESA ostentó de Reñaca, las dunas canela, el bosque de intenso y oscuro verdor, la playa sin habitantes, las golondrinas de mar, el horizonte inmenso y su fortuna. Alejo se maravilló tanto que levantó unos croquis para imaginar la casa que habitarían; el estudio donde escribirían sus novelas, la chimenea de invierno donde se besarían y el salón del piano de cola. Y al final de una escalera de madera estaría la pieza de los niños. Bajarían peldaño a peldaño desbordantes de alegría, cantando. Cantarían en Chile.

ALEJO regresó a Venezuela para finiquitar su patrimonio. TERESA comenzó la construcción de la casa. El pianista aceptable, arquitecto inconcluso y de seudónimo Jacqueline, postergó su regreso una y otra vez. Las respuestas se dilataron. Calló. Nunca regresó a Chile. La casa en construcción quedó en Reñaca con sus vanos vacíos.
Matilde - Ester - Teresa. Sus tres Marías.
Santiago, 24 de septiembre de 1973. La Chascona.

En la pieza superior y al final de una escalera de madera y adobe está el féretro cubierto con una bandera chilena donde reposa el cuerpo de Pablo Neruda. La Historia está presente sin pompa, sin cirios, sin coronas. Junto a Matilde Urrutia, Esther Matte, Aída Figueroa, Charo Cofré, Manuel Solimano, Laura Reyes, Rodolfo Reyes, Patricio Manns, Francisco Coloane, Alan Touraine, el  fotógrafo Teixera y los estudiantes; Guillermo Mimica y María Odette Morales, está TERESA HAMEL.

Fiel a su profunda amistad con Matilde, la consuela con serenidad. Hace el duelo en esa casa con puertas y ventanas violentadas y el olor a cenizas de libros empapados satura los escombros de la destrucción. Los militares han dejado los grifos abiertos y el agua se oye, como las copas de champagne celebrando, peldaño a peldaño desbordando. Por las ventanas y puertas en su casa de Reñaca, también irrumpe la fina arena de color canela, color que dicen, tiene el olvido.



sábado

CORTE DE LUZ


Sr. Gerente General; leí en su página lo siguiente:

“Preocupados por el bienestar de nuestros clientes y la entrega de un buen servicio, contamos con la sección “Contingencias”, un sistema de consulta automático que permite revisar el estado del suministro de un sector particular e informar su situación si ésta no ha sido detectada”

Qué hermoso suena. 4 días sin energía y rogando que en nuestra comunidad no haya un electro-dependiente por razones de salud. ¿Le parece una contingencia o una situación de crisis cuando alguien puede morir? 

No somos Grandes Clientes con los cuales ustedes pactan tarifas preferenciales, más bien somos diminutos Clientes Cautivos de su servicios ¿De sus servicios? No, de su aprovechamiento. No pondré el sinónimo de aprovechamiento – el cual es lucro – porque no faltará algún descerebrado que tachará la verdad de lo que voy a decirle.

Usted, que hace gárgaras con la palabra eficiencia, competividad dinámica, innovación, productividad, articulación, coordinación y hasta de sinergia, se atreve a emitir como los coludidos, abusadores y deshonestos – que eso son – para embolar la perdiz a los incautos clientes de sus servicios, el discurso del desarrollo de "ventajas competitivas que generan una alta satisfacción en sus clientes; ¡nosotros! ¡Y qué ventajas competivas, sino compiten con nadie! Es una mentira falaz, una autosugestión pertinaz y tan majadera que hasta algunos sus clientes se la creen. Es gárgara y mediocre.

Dicen que precisan “señales”, que es necesario generar confianza y hasta se atreven a decirnos cómo debemos comportarnos y por quién debemos votar. Los mismos que sorprendidos en sus "prácticas competitivas" los envían a “cursos de ética”. 
Los mismos que se sienten llamados a traspasar sus prácticas a la pequeña empresa, a sugerir que piensen un poco más en grande, más que en Chile, ¡En Latinoamérica!, a pensar de verdad en grande.  Pero cuando se devela, no vamos a decir la ética ni la moral de sus prácticas, sino los fatuos humos de su aparente eficiencia porque “ustedes sí saben hacer la pega”, basta una nevada de 30 cms, para demostrarnos que son ineptos e incapaces de responder a una emergencia, porque son imprevisores, sin la mínima noción de una Gestión Eficiente, la cual NO ES solo obtener utilidades - las justas utilidades - sino hacer prevención, oportuna, algo que manda y ordena el más básico de los manuales de gestión empresarial.

¿Les queda grande el concepto de “contingencia”? Entonces a manipular el concepto de calamidad pública o de fuerza mayor, porque los daños, según los winner´s, no hay que asumirlos sino repartirlos. La consigna es – porque a eso se reduce la estrategia inteligente – gana la casa siempre y cuando se pierde; perdemos todos, porque “lo eficiente es llevar la postventa a cero”. 

Su gestión, adornada por conceptos que no tienen eco en sus practicas, vale cero. Ineptos. Vergonzosamente ineptos. Y se atreven a decir que Chile ha perdido competividad pero no por culpa de ustedes; caraduras.

Fíjese que traté de contactarme con usted. Adivine qué me respondió su amable plataforma de atención al cliente:


- Muchas gracias por llamar. Su llamada es muy importante para nosotros. Por favor, espere en línea y lo atenderemos a la brevedad... Música. 

- Nuestras operadoras se encuentran ocupadas, por favor espere en línea. Música y más música. 

- Si llama para comprar un producto, por favor disque Uno; 

- Si desea comunicarse con el servicio de postventa, disque Dos; 

- Si desea comunicarse con la gerencia, marque Tres. 

El cliente – el que siempre tiene la razón - disca el Tres. De nuevo música y más música. 

Treinta segundos después: 
- Lo sentimos, nadie responde la línea. Intente llamar más tarde.

 Gracias por llamar.