Rubén Cárcamo Bourgade

lunes

CARTA A MAYO 68: En toda catarsis hay una posible revolución


En Agosto de 1967 en la Universidad Católica de Chile los estudiantes se toman la casa central de la Universidad exigiendo la salida del rector; el Obispo Alfredo Silva Santiago. ¿El motivo? Los estudiantes acusan a la Universidad de clasista, sectaria y monárquica.  Ellos querían integrase al mundo real.
El Mercurio, ante la toma,  publicó una editorial que para los reformistas estaba llena de odio hacia ellos. Decía:

“Ya está ensayado el patrón a que debe sujetarse la captura de las Universidades por los estudiantes, a fin de aplicar en ellas una política de ‘democratización’, según anuncian los pregoneros de ese movimiento. Asistimos a una nueva y audaz maniobra del marxismo entorno a la democracia. Así como en nombre de ella se han derribado innumerables gobiernos representativos y de libre elección para implantar dictaduras, ahora se barre con las jerarquías de la enseñanza superior” .  Al 2014 aún se sigue repitiendo

CHILENO: EL MERCURIO MIENTE
Fue un llamado de atención hacia la sociedad advirtiendo el desprestigio injusto que se les daba a través de columnas y calumnias  ¿Qué pedían el 67?  Democratización, eliminación de los Consejeros de Gracia, Extensión social, Extensión cultural, Presencia en la Comunidad Nacional, Reforma Universitaria.
Si el 67 era alcanzar la acción y conciencia estudiantil, el 68 era el salto a la politización, la supresión de la universidad como preocupación central, el planteamiento de la revolución, la proletarización de la universidad - traumática consigna - como tarea ineludible. La mayoria estudiantil no estuvo de acuerdo y  la derecha asume la presidencia de la FEUC. Ya en el 73 la izquierda universitaria acusa  a la universidad de ser el bastión y símbolo contra el pueblo y todo aquello inmerso en una debacle nacional.
Para un largo análisis recomiendo acudir  a la memoria chilena, porque mi condición de lector suscrito por ya quince años al decano, algo ha mellado mi objetividad.
El agosto 67 no hubo una eclosión de slogan y afiches como lo habrían un año después en el Mayo 68,  pero ya habían sonidos nuevos;  la Nueva Canción con Víctor Jara, Violeta Parra, Patricio Manns, Quilapayun, Rolando Alarcón.  A su vez - como sucede en los  movimientos emancipadores -  mayo del 68 inventó un idioma. La fuerza y vitalidad de sus palabras de sus consignas todavía perduran.
Ellas son testimonio de la esperanza y la siempre posible rebelión. Son eco de la profunda renovación cultural que el movimiento catalizó. Fueron la herramienta de la conciencia colectiva que pretendió experimentar con lo nuevo. Fueron el vehículo para transitar en el difícil frente común entre justicia social y libertad individual.
Esos estudiantes demostraron al mundo que las ideas podían ser más importantes que las armas y escribieron conceptos que han pasado a formar parte del lenguaje universal. Veamos.

VIVA LA REVOLUCIÓN APASIONADA DE LA INTELIGENCIA CREATIVA  (que bello slogan)
Mayo 68 transformó la sociedad, cambió pautas de comportamiento, introdujo nuevos valores, reconoció los derechos de la mujer, la liberalización de las costumbres, la democratización de las relaciones sociales y generacionales, incluyendo la disminución del autoritarismo en la enseñanza.
Una de las imágenes más famosas de la sublevación de París de mayo de 1968 es "Marianne de Mai 68 '(se hace referencia a La Libertad guiando al Pueblo del pintor Eugène Delacroix )
La Marianne, en cuestión era Bendern Carolina, aristócrata y modelo cuya naturaleza rebelde - expulsada de numerosos colegios -  la llevó a confraternizar con los artistas y músicos. Su abuelo al verla enarbolando la bandera vietnamita la desheredó.








LA BARRICADA CIERRA LA CALLE PERO ABRE LA VIDA

Hoy más que nunca, con todos los avances y con todas las contradicciones, la cultura del espectáculo busca todos los días dormirnos para que sigamos en el ensueño muerto y no en el sueño que está vivo.
Si alguna vez la calle estuvo abierta a nosotros ahora lo debe estar la información. La experiencia del 68 fue una sorpresa para todos (parece que sólo los situacionistas habían vaticinado una explosión semejante). Los intelectuales y teóricos sociales no fueron capaces de explicar qué estaba sucediendo. El esquema marxista no valía, sus esquemas de lucha de clases e insurrección proletaria, no se correspondían con lo que estaba pasando ya que la reivindicación no era económica; era vital, subjetiva e incluso estética (la metodología marxista se veía incapaz de interpretar slogans como "bajo los adoquines hay una playa", "la imaginación al poder", "no queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compense con la garantía de morir de aburrimiento").  "¡A divertirse!" La política saltaba hecha añicos. Y con ella, muchos de los "mitos intocables" de la filosofía moderna.

YO PARTICIPO, TÚ PARTICIPAS, ÉL PARTICIPA, NOSOTROS PARTICIPAMOS VOSOTROS PARTICIPÁIS; ELLOS PROFITAN
Todo lo que vino después no fue una rebelión comunista, ni siquiera anarquista, fue una rebelión de los sentidos... y victoriosa. Nunca más el mundo fue igual, la libertad fue vista y usada como nunca antes, se modificó la manera de vivir y ver el mundo, somos herederos de ese triunfo ...la globalización lo es. Aclaremos; esto no es un texto por la sensible nostalgia de la trascendencia, es un texto para situarnos en nuestro espacio de lucha contra el poder;  la memoria.








SEAMOS REALISTAS, PIDAMOS LO IMPOSIBLE
«Lo importante es que se haya producido cuando todo el mundo lo creía impensable y, si ocurrió una vez, puede volver a ocurrir», Jean-Paul Sartre.


Como la revolución francesa, las revueltas estudiantiles y las huelgas masivas fracasaron finalmente en los campos de batalla, pero sus efectos cambiaron la vida de generaciones. No en vano el símbolo de aquellas revueltas fueron los slogan en las paredes.


El polvorín social y económico en el que prende la chispa,  es la sociedad opulenta denunciada por Kenneth Galbraith en 1958.
El polvorín político fue una guerra injusta como la de Vietnam, la invasión rusa a checoslovaquia,  un Tercer Mundo ahogado en la miseria, un sistema internacional partido en dos bloques enfrentados y basados en la amenaza del suicidio nuclear y las sociedades civiles embrionarias sin voz.
El polvorin ideológico  fue la amalgama de las corrientes antiimperialistas, anticapitalistas, neomarxistas, troskistas, castristas, maoístas, situacionistas, estructuralistas y freudianas que desembocan en El hombre unidimensional de Herbert Marcuse (1964) Aunque la mayor parte de los protagonistas del 'Mayo francés' seguramente nunca habían leído a Galbraith o Marcuse, - yo tampoco - eran un arsenal maduro para que prendiera la chispa de la rebelión.

AMAOS LOS UNOS SOBRE LOS OTROS
Los estudiantes no eran revolucionarios, rara vez se interesan en cosas como derrocar gobiernos y tomar el poder, aunque, de hecho, estuvieron a punto de derrocar al general De Gaulle. No lo lograron, pero el presidente De Gaulle concedió a los sindicatos - a cambio de desconvocar la huelga y dejar aislados a los estudiantes - un aumento salarial del 14%, reducciones sustanciales de la jornada laboral y garantías de empleo y jubilación. En consecuencia la revuelta, en lo que respecta a los proletarios, fue un acomodo a situaciones propias de la revolución industrial. Hoy lo que acontece es la Revolución Informática y malamente puede decirse que la visión hacia el mayo 68 es una mirada nostálgica; es la constatación de una evidencia histórica que implica una inflexión en el continuum de la Revolución Industrial.

LUCHANDO, CREANDO, PODER POPULAR
Aunque algunas fábricas emblemáticas rechazan  el acuerdo, el día 30 De Gaulle se reúne con los mandos militares, disuelve la Asamblea Nacional, convoca nuevas elecciones, confirma al Gobierno de Pompidou y pide por televisión el apoyo de los franceses «contra la amenaza del comunismo totalitario». Fue una intervención decisiva. Los obreros siempre ceden ante un aguinaldo y los débiles de corazón salen a cantar La Marsellesa.

El plan de unión de la izquierda queda desactivado y deslegitimado y millones de franceses se manifiestan, cantando 'La Marsellesa', en apoyo del Gobierno. La huelga se va diluyendo, empiezan a aplicarse los acuerdos y el gaullismo vence en las elecciones de finales de junio gracias a la práctica del rumor y el pánico al comunismo.





LA IMAGINACION AL PODER
Una de las lecciones más importante fue el estallido de la creatividad, de la imaginación, que en un sentido amplio e innovador se encargó de sacudir el país. La actividad responsable del desafío al poder es la imaginación. Es decir; la imaginación reta la conspiración y cultiva  las ganas de vivir de una manera distinta... la necesidad de discutir... la voluntad de disentir.
La imaginación no llegó al poder, como pidió Sartre, ni las guerras dejaron paso al amor, como pedían los estudiantes. La derecha vivió Mayo 68 y lo sigue viviendo, como un caos pasajero que conviene sumir en el olvido. En su campaña electoral de 2007, Nicolás Sarkozy lo identificó con la fuente de todos los males: el relativismo moral, la confusión de valores, la pérdida de autoridad, el cinismo, la irresponsabilidad y la especulación. Vaya diatriba venenosa. ¿Pero por qué lo hace? 

Porque " la memoria es un espacio de lucha"  
Porque "el recuerdo no es algo que el poder pueda dejar de gobernar." Sobretodo el recuerdo que cambió el curso de la vida y la realidad misma




HAGAN EL AMOR Y VUELVAN A EMPEZAR.
Pero Sarkozy no entiende que él es un resultado de aquella revuelta. El 68 era impensado que un presidente de la república, se divorciara de su esposa y a los pocos días de asumir su mandato se casara con una cantante de pasado bastante liberal y ello no fuera sujeto de escarnio, ni de un escándalo que remeciera las bases del estado por lo cual habría que pedirle la renuncia. ¿Será porque mide un metro 68? He aquí un slogan del 68 - un caramelito para él: "Burgueses, ustedes no comprenden nada"

Me resulta difícil entender por qué alguien continúa disparándole con tanta rabia y saña a un cadáver, tenerle tanto odio a lo que ya no es más que un fantasma… de no ser que se tenga mucho, mucho miedo… a los fantasmas.






EL DERECHO A VIVIR NO SE MENDIGA: SE TOMA (¿No es cierto Carla?)
Los Sarkozy tienen pocas posibilidades de éxito. No me refiero al matrimonio si no a los que piensan como él, como Berlusconi, como Rajoy,  En cualquier momento cada nueva generación puede sentir el impulso de cambiar la vida, transformar el mundo. Y ese impulso recorre desde el 68 a toda la sociedad contemporánea. Una sociedad que no pierde dos ideas decisivas y que vienen de antes del 68:
Primero; las cosas siempre pueden ser de otra manera y
Segundo; los cambios dependen de la gente y no del iluminado de turno.
Pero como dice el historiador Salazar; la lucha ya no está en la calle si no dentro de cada uno.










SOY MARXISTA TENDENCIA GROUCHO
Gran parte de la izquierda, sigue viendo el Mayo del 68 como la semilla de la que han germinado muchos de los mejores avances sociales de los últimos 40 años:
- La liberación de la mujer en el mundo desarrollado,
- El protagonismo de la sociedad civil,
- La consolidación de los derechos sindicales.
Podrá discutirse sobre la profundización de estos avances pero de lo que sì estoy seguro,  es que permitió la expresión liberal y la consolidación de contraculturas como los hippies que empezaron el movimiento ecológico, combatieron el racismo, se liberaron de los estereotipos sexuales, alentaron el cambio,  cuestionaron el materialismo y adoraron ese abstracto placer; la música.  En cuatro años se las arreglaron para detener la guerra de Vietnam y despenalizar la marihuana en 14 estados durante la administración de Carter. Y en último término podría explicar la aparición de las tribus urbanas. Hoy no existe la juventud uniforme que pudiere actuar al unísono al llamado de un ideal puesto que ella es diversa y sus interéses dispersos.


ES NECESARIO EXPLORAR SISTEMÁTICAMENTE EL AZAR
Lo mejor de la herencia del 68 es la Cultura de la Sospecha. Esa actitud que consiste en poner siempre en duda cualquier enunciado que se nos ponga por delante; nunca dar por definitivas las ideas recibidas y la autonomía del individuo frente a todas las promesas políticas, culturales o religiosas. 
Cuarenta años después,  estas dos actitudes se echan de menos a la hora romper las nuevas formas de autoritarismo basadas en el triángulo que forman: 


- La seguridad como ideología,
- La competitividad como principio de vida  y
- El sálvese quien pueda como destino. (Josep Ramoneda)

Cuando Josep Ramoneda  advierte que la mejor herencia del 68 es la Cultura de la Sospecha, nada me es más propio que este artículo "Atisbando la difusa y esquiva silueta del disperso"; es el texto para esta idea. Somos herederos del 68.
http://escritosderubencarcamobourgade.blogspot.com/2009/12/atisbando-la-difusa-y-esquiva-silueta.html

Como corolario para este párrafo sobre la Cultura de la Sospecha, transcribo un texto de Nibaldo Mosciatti:
¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? 
Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio – las ideas, los odios, las fijaciones – para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno.


TOMEMOS EN SERIO LA REVOLUCIÓN, 
PERO NO NOS TOMEMOS EN SERIO A NOSOTROS MISMOS.
Fue más que una simple protesta, pero menos que una revolución.
Y  fue también un festival de la escritura mural y del cartel.
El  Teatro del Odeón, se convirtió en el recinto de la palabra liberada.
En la Escuela de Bellas Artes y en la Escuela de Arte Decorativas se crearon talleres de creación popular. En sus talleres se crearon alrededor de 500 carteles, muchos de ellos destinados a difundir la reivindicaciones obreras. Carteles que eran aprobados en asamblea general de los artistas.
Las paredes expresaron con ingenio y creatividad las aspiraciones de cambio político, social, sexual, familiar, artístico y  educativo de una generación que quería en las relaciones humanas más imaginación, más justicia y menos autoritarismo, mal que mal aún rondaba el general De Gaulle.



NO ES UNA REVOLUCIÓN, MAJESTAD, ES UNA MUTACIÓN
Como se puede ver el Mayo 68 dejó una tremenda huella que marcó  la generación que se definió a sí misma como la generación moderna por excelencia. Para los chilenos, el desarrollo de los hechos después del Agosto 67 - seis años después del grito contra un medio de comunicación - concluyó en una inmensa tragedia.




EN LOS EXÁMENES, RESPONDA CON PREGUNTAS
Bueno; aquí está mi respuesta como pregunta.
El latido antiautoritario -  la mejor herencia de aquellos años - también generó monstruos.
Fuimos mucho mejores hijos en la medida en que supimos plantarnos de cara a nuestros padres.
¿Pero qué padres somos en la medida en que no hemos osado plantarnos de cara a nuestros hijos?
Tendrán ellos su agosto 67, su mayo 68? ¿O su destino será sumarse a los que se salven... si es que pueden?
¿Cómo permitimos que más del 80% de los jóvenes en condiciones de votar estén  fuera del sistema?
Con nuestra actitud y la potencia de las contradicciones que el capitalismo tiene, los hemos dejado sin espacio para la transgresión y lo peor de todo es que eso nos deja tranquilos;  señal del profundo pánico que significó para nosotros, abrazar ese ideario.
Qué tremenda contradicción,  llegaron ellos - con las debidas excepciones - a nuestro destino; la postmodernidad,  esa que se siente incapaz de reflexionar sobre los grandes temas y se conforma con segmentos dispares, con minúsculas y fragmentarias certezas que llevan a la renuncia de la razón a emprender grandes empresas. Están sumidos en  una acriticidad amnésica y fuera de la discusión pública, sin fundamentos cuando opinan, a pesar de ser el grupo etario con mayor acceso a la información, dudosos de que la democracia sea la mejor forma de gobierno y por ello, fácilmente manipulables por el poder político, mediático o ideológico. Contra eso, sólo nos queda la memoria; nuestro único espacio de lucha para remecerlos.
Al fin y al cabo yo también tengo para este texto una consigna de mi autoria y para el bronce:



NADIE ESTÁ A SALVO DEL ERROR DIARIO NI DE LA GENIALIDAD FORTUITA
y mi cartel;

Textos basados en un artículo de FELIPE SAHAGÚN