Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

12.- La ceremonia del almuerzo con el Jóse

Se inicia la ceremonia del almuerzo. El cual para no enojar a Sonia estará muy bueno. Hay rumores de acomodo en las sillas. El mantel está lleno de colores y vapores cruzan desde cada esquina de la mesa hasta las narices mismas de los alimentados. Se nos paran los pelos al iniciar el brindis de los brindis ya que con los conchitos Tamara preparó el aperitivo, Un divino soplo de festejos nos alegra y compartimos un salud para Tamara.
Del segundo piso baja otro comensal insospechado que parece ser el pretendiente de la Abi. Comienzo a recorrer la casa antes de que me sigan sorprendiendo.
Esta cuestión ya me está hinchando las pelotas. ¿Qué se creen? ¿Que este es un hospicio? ¿El albergue de los necios? Pero es mejor no comente nada, ya que una vez y a la primera Sonia dijo;” Te acuerda que pasabas en mi casa almorzando; que te quedabas a dormir.” Mejor callo.
Se inicia la acometida: El nuevo comensal, Jóse, pregunta al vacío:
-¿Hay coca cola?
Y yo respondo: - ¿en lata? ¿helada o natural? ¿en botella? ¿Helada o natural? ¿De máquina? ¿Con hielo o sin hielo? ¿individual o familiar? ¿De dos litros o con boca ancha? ¿De colección? ¿Tradicional? ¿Light? ¿De cual querì?
- ... Quiero un vaso de agua por favor, que tengo sed. Gracias.
Es mi chiste cuando beben. Pasó piola. Aplausos, risas.
Ese ya la pensará antes de volver a abrir la boca. Ya aprendió. Lo tengo dominado.
Al Abuelo lo tengo vigilado. Lo miro con prudencia sin que se me note mucho. Con sus ojos busca el pan para sopear. Ya lo encontró. No pude resistir la tentación de comentar cuando estiraba el brazo para el pan:
- ¿Saben ustedes que los chilenos comemos 100 kilos de pan al año?
Ese comentario le provocó un ligero temblor en su brazo pero que no detuvo su deslizamiento sobre el tablón de la mesa en dirección a la panera donde capturó el pan más chico. No moví ni un músculo; aunque si me hubieran contemplado con detención habrían detectado que se me levantaban las orejas y achicaban las ojeras que es lo que ocurre cuando me río sin que se note.
Debo aclara que me quedé con la intención de repetir la frase de mi suegra ¿Y usted joven qué pretende? Pero la conversación general iba por otros rieles. Mi pequeña venganza por lanzarme esa frase ¿y que decía la carta del Cucho? Ya estaba satisfecha.
¿Quién lo manda a estar con la oreja parada, escuchando conversación ajena?