Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

20.- QUEREMOS PAZ ... es una carta de amor.


Hay unos versos de Roque Dalton anteriores a este texto, que me recomedó Cucho :
Agradezcamos que cuando estamos juntos aún no nos sentímos completos
¿Saben ustedes qué ha generado la competente inquietud de J.K.?
Mi respuesta al Cucho:
Rubén Cárcamo
Me dices que pasan los años ¡Y cómo no! Porque de que pasan, pasan. . .Somos nosotros los del 71 hasta el 2004. Los de la foto Agustín. Y son ellos, nuestros compañeros de curso, nuestros compañeros con quienes teníamos especial afinidad, vital enemistad y comunes sueños por rutas antagónicas los que viven; ...los triviales y los ausentes.
Éramos casi siempre feroces y felices porque flotábamos en la corriente limpia y pura de nuestros primarios sentimientos de la cual somos hoy contribuyentes porque pagamos al mejor precio el deseo de esa paz y fue nuestra vida.
Antonieta Surawski 
Ayer jugábamos con el arte, la política, la fé y el miedo en el cual nadie nos indicaría con certeza el camino que en la neblina creíamos adivinar tanteándola con la punta de los dedos. Yo estaba muy seguro de mis dedos pues no veía nada. Y mis dedos eran pálidos rosados querubines de blandas uñas infantiles. Y entre tanta neblina escuchaba gritar: por aquí, ... por aquí Rubén. Con un fondo de zumbidos y aleteos que al fin de cuentas eran otros dedos más extraviados que los míos...
En aquella bruma jugábamos los faunos con las hadas intocables, por adivinables, y miradas con mar azules promesas.
Y los míos pardos. ¡Qué daría por volver a verlos! Hoy están azules, verdes, grises. En el rostro que me sonríe cada día ya no están esas miradas. Y me resigno, porque el alma que me amaba con tanta intensidad ya se diluyó. Me entrego para no sufrir de soledad en la rutina del hacer porque sí y tan lejana de aquella Paz inmensa, solidaria... y justa, porque nosotros eramos los buenos. 
Víctor Giannoni
Cierro los ojos y están todos indivisos, sin cambios perceptibles, tal cual tú dices; confundiéndonos los vivos y los muertos entre portazos que azotan los postigos de ventanas que no cerramos todavía.
Hoy no tengo nostalgias. Ni siquiera ira contenida. Si no un inmenso afecto jubiloso por los que a pesar de las vejaciones levantaron su bandera de dignidad en aquel momento sublime. Lo que ocurrió despues no puede cuestionarse. Los actos de valentía individual sólo son un momento, un chispazo apenas.- Lo demás; es sobrehumano.
Todo lo que viene de esa bruma es de lo mejor que veo y he vivido a pesar de conocer los premios buenos y los malos. Somos todos la extraviada niebla; el todo que adivinas al final de tu carta y que nos suma. La bruma que tú dices no me abruma.
Kerman Abasolo
Justificamos nuestra presencia en el mundo, seducidos por el anuncio de acontecimientos trascendentes y notables que esperaban y estaban hechos para nosotros; los eternos. Pero al final cruzamos la vida con ojos cargados de muerte atroz, desamparo y belleza, llevando cada uno en nuestro interior rudimentario e inconcluso, una hermosa y trágica experiencia. De ella nadie ha sido liberado aunque lo callen, ni menos los que imitarán a nuestra estirpe. Esa estirpe que sostiene su consecuencia como imbatible bastión de sobrevivencia.
No hay que confundirse; nadie ha renunciado a lo que cree ni ha dejado de responder a ese llamado.
Erna Graindorge
Mientras arreciaba la rotura y el desgarro fuimos acogidos sin saberlo por nuestros amores caseros, inmediatos, cotidianos, que nos redimieron del dolor. Por eso todo era atroz y bello al mismo tiempo. El amor al pueblo y la vileza del mismo que traiciona. Si supieras lo que duele el precio de la Paz.

Son muchas las razones para que los bebés lloren cuando nacen, y una de ellas es la repentina separación del mundo de los sueños. (Ben Okri)

Aún no hemos nacido. Créeme. Persistimos en el sueño sin que importe cómo cada uno se disuelve. El todo que somos juntos, se sustenta con fiereza y a mí por lo menos, no me da vergüenza. Lo celebro con inmenso gozo aunque tal vez no tanto como el JK
Soledad Witt
Cada vez que nos reunimos; estamos a punto de nacer para la encarnación. 

El significado de AI TRUFUS; es Ave Fénix.

Al acercarse una nueva encarnación nos comprometemos mediante pactos, confesiones y sonrisas, a regresar al mundo de los espíritus apenas se presente la ocasión. Allí somos lo mejor. Somos puros otra vez. Prestos a creer de nuevo. A amar por primera vez, emocionados, palpitantes, asombrados y perplejos. Algunos como tú vuelven sobre sus pasos a recoger lo que olvidaron; otros como yo o monseñor Vitucho o Andrea se sujetan a esa tibia piel que los rozó para siempre, otros regresan a confesar sus frases de amor pendientes como Erna, Marcia, o Walkiria que no alcanzaron a pronunciar en el momento exacto; para ellas hubo otra oportunidad.
Jorge Kornbluht
Aquí no puedo dejar de mencionar a Jorge Kornbluth quien me pasa a saludar como el buen hijo de vecino que es; mientras escribo estas señales... Otros se perdieron por la niebla, pero ya volverán cojeando, canosos casi calvos y llorosos. Sabios; canturreando. Ninguno ha muerto. Los escucho, ya regresan. ¿No es cierto Ismael, Hugo, Silvia, Kerman, Esther?
Esa misma Esther que se denomina Torchi y que con su pregunta hiriente me consulta;
- ¿Quién eres tú? - No eres tú a quien yo espero.
¿Algún tío de mis nietas? Me siento un Penélope.
- No Esther; fui el que calló.
Eitel Thieleman
Sin vergüenza vuelvo a hacer promesas nuevas en un encendido discurso sobre el universo incomparable que somos. Aunque no falte aquel irónico en sordina acusándome de cursi. No importa; es una voz que alerta del pantano al borde de la niebla y para eso tengo una dura piel;     mis escamas de poemas. 

Si supieras lo que pienso con ustedes cuando miro los crepúsculos en Punta de Tralca: Es que los crepúsculos sin ustedes son la mar de aburridos.
Somos niños todavía, a pesar de que algunas fotos perversas en primer plano nos traicionen y nos reclamen airados la Walkiria o el Tile.
Julio Sanhueza
No todo el mundo nos reconocerá. No cesáremos de ir o de venir, reacios a aceptar la vida que nos tocó en suerte, sin componerla con lo que más amamos.
El consuelo no está en el mundo de los nonatos, de los no sé, no fui, no creo. No voy. O en el déjame verlo que te aviso...
Está en el lugar de los recintos donde los seres queridos, esos mismos que se niegan a lavar los platos o que caminan raro como el Julio Sanhueza y que se hacen los sordos cuando les hablamos; nos esperan en silencio para abrazarnos porque sí ... y es en mi casa. Es el mejor consuelo. ¡Pero si aún no hemos nacido! ¡Qué voy a nacer! ¡Si aún me falta tanto por crecer y por soñar!
Sonia Soto
Agustín, tienes la facultad de provocar mi muerte con sólo dejar de responder la carta que te envío. También puedo provocar tu muerte con no pronunciar tus nombres nunca más. (Sonia dice que suena femenino, ¿y qué?) Sin embargo a grandes voces nos llamamos. Podré dejar de existir pero estaré aquí, al igual que tú.
Abrazo a Sonia. No es por rutina. Toco sus hombros cuando cierro mis ojos y mis manos bajan a su cintura mientras en mi pecho siento sus pechos nuevos. Me da algo de risa nerviosa al adivinar su sonrisa junto a mi oído. Pero ella permanece quieta como entregando emocionada lo que nos queda y lo creas o no; es nuevo.
Juan Sinn

Hoy puedo sentir los pies desnudos de Juan Sinn con su nariz de arlequín y asombrarme de sus largas piernas a cuya música emerge El Ritual de mis Piernas,  de Neruda: 
“como turbado y compacto material de existencia”. 
Por lo cual aun guardo el compacto material de su existencia que es el dibujo de sus pies, sus saludos de navidad, su humor irónico, su inteligencia lúdica para comentar los absurdos cotidianos y su alegría revoloteando por las paredes de mi casa
- Los franceses son arrogantes Rubén, insufribles, pero yo ya no soy de aquí, ni de París... ni siquiera soy un turista en el ascensor Polanco.

Una de las cartas del amor; es la muerte en el humo de esta época eternamente juvenil. ( Roque Dalton)

A mis espaldas suenan los acordes de “Cariño Malo” en voz de Palmenia Pizarro. ¿Hay algo más porteño? La escucho en el Bar Inglés desde donde te escribo.



Puedo sentir el balbuceante tartamudeo de Pancho Montaner que cae a mis oídos como fruta blanda o pájaro de algodón pidiendo afecto. Y no escuché. 
Intacto tengo sus poemas con un beso de Liliana Canales impreso al final de todo el texto y guardo emocionado ese amor que se tuvieron.
Liliana Canales y Adriana "Nani" Lagos
Cada vez que ordeno y desempolvo mis volúmenes, miro el beso del indeleble rouge de Liliana impreso en la última página del cuaderno de Francisco Montaner.
Puedo escuchar la ronca voz de Viveca Castelblanco riendo por la espuma de las olas en sus tobillos y pronunciando aun mis versos cosquillosos como pulseras de lana, de azul calipso, hechos para ella entre las rocas de la playa de Con-Con, donde sé que estaba su morada... 
Lo digo con certeza, la huella de sus pies desnudos en esa arena se me viene a la memoria cuando las olas se duermen quietamente, van y vienen; pero ella permanece.
Puedo sentir los labios de Marina Serrano, frescos y brillantes al titileo de un farol a punto de entregarse en esa noche de la iniciación. Y era conmigo.
Pancho Montaner - Mara Báez- PájaroM ontiglia - Vitucho
Puedo sentir a Mara Baez enfundada en un abrigo gris y estrecho, el mismo de la foto que nos regala Vitucho. 
A Fernando Albert enrollado en una bolsa de plástico en un partido de fútbol para bajar de peso a pesar de que nunca ha sido gordo. 
A Hugo Muñoz, bamboleándose en una micro hacia Quilpué a punto de caer dormido. 
A Jorge Henríquez sanguíneo gritándome, ¡suéltala colorado Killer! ¡suéltala!
Ah! Aquí hay un gran sermón con Walkiria y su franca carcajada por todos los nombres que tuvimos y por el cual nos reconocen.
A Marcia Toro mirando con inmensa picardía mi nervio pálido y comentandome un secreto atenta a mi reacción. El secreto era tardío Marcia y me estremecías, pero yo no volvería tras mis pasos.
Y parado sobre las nubes con bufanda al cuello como El Principito, a José "Pepe" Soto Pacheco, conversando esto mismo que comento contigo con un vino de tinto al frente, sosteniendo cada día un verso más poderoso y cierto que cualquier texto de un famoso.  Y declarando muy peinado; "A esta mujer ya no la quiero".
No olvido la cara de Manolo Gaete contándome que el arroz que hizo en su cabaña de Reñaca, donde vivía casi solo, era del tamaño de la olla. Vivía a la deriva y era un niño rodeado de nosotros "los mayores". 
Mauricio Montiglia

O al Pájaro Montiglia sobrevolando el Pin Pilin Paucha para picotear con el Negro Rubén un salmón a la plancha, bordeado de alcaparras; mientras comenta como relator deportivo sus afanosas aventuras en las minas de oro del norte chico.
José "Pepe"Ochoa Ramos
O al Pepe Ochoa que venía con dos regalos hermosos; y eran sus padres mitológicos. Verdaderos ángeles protectores de cuanto esmirriado compañero del PP 8A se asilará en busca de un techo y unos buenos salchichones, pan batido y Coca Cola.
Y los vapores del pololeo que aturdían a Patricia Cofré y que quizás concluyó como La increíble y triste Historia de Cándida Eréndira y de su abuela, la desalmada. Esa es la verdadera historia que vi. ¿Acaso no recuerdan que  danzaba embriagada con los labios irritados por tanto palpamiento y mordeduras?  Recuerdo a lo que olía.

Germán Arestizabal
Max Adelsdorfer
Aún vibra en mis tímpanos un texto escrito sin lectores posibles para esa mañana futura: 
“No te traicioné.” Era Germán Arestizabal.
Y un gesto a la salida de la universidad del 73: 
”Ya pasará todo". El sujeto aquí, es un maestro de la Teoría de Conjuntos y... ¡maldición¡ no puedo recordar su nombre... ¡Flavio! .... ¡Flavio Gutiérrez!
El recuerdo es... son visiones parciales, chispazos apenas, historietas intermitentes en un vacío inmenso que es el olvido; ese infinito donde nunca somos, porque así de pequeños estamos. No más que un niño arrodillado en un árbol de navidad contemplando esa rara estrella que sería su enemigo.
Y mucho más ardores me conjura esa visión: Angela Shweitzer, Myriam Waisberg, Osvaldo Muñoz y Cristina, Julio Rojas, Sergio Benavides y Lolita, Hugo Rivera, Ignacio Egaña...  Pablo Mondragón
Sí señor, tambien este dato: Franklin Maltés, Germán Fernández,  Universidad de Chile Facultad de Artes y Tecnologías. Coordinación Modular. Chile, Valparaíso, 1980.
Gregorio "Goyo" Fuentes
Y miradas potentes me cubren todas las alturas generando propia vida y más, desde que ese presente oscuro y turbio pasó al recuerdo.
Puedo sentir el universo inmenso y nuestro, desde sus cúspides y simas. 
Nunca nadie pudo adivinar que El Maharishi concluiría en Juez de Menores.
También tengo palabras para el innombrable. ¿Pero quién puede vivir para siempre recordando el daño que hicieron los duros de corazón sin que el corazón se le envuelva de blindajes? Bienaventurados los que olvidan y aquellos que tengan clemencia con quienes corresponda.
Sergio Galiardi
Juan Luis Moraga
Aquellos que nos creíamos poetas no éramos ni malditos ni coquetos, nos faltaban vísceras, rabia, hambre y egolatría o tal vez sí teníamos todo eso, pero era insuficiente porque ninguno quiso asumir su condición y por último, porque no hubo más que renunciar o ceder ante al acontecimiento de los hechos, como diría un diario matutino. Lo confirmó el Rompecabezas en el Hemisferio Sur http://rompecabezasenelhemisferiosur.blogspot.com/
Y los oscuros espíritus de la negación cantan sus pasmosas canciones que encogen el alma pero - ¡mi dios! - cantan más alto, los limpios de corazón, a voz vociferante sin abrir la boca, porque son los corazones los que cantan y son más. Sus canciones alientan esperanzas y nos hacen ceder nuestras energías al aire que respiramos entre todos, Son ardientes, luminosas como el sol mismo y nos entregarán algún día la lucidez de morir sin morir que es lo que quiero. 
Estamos cerca Agustín, lo adivino
Plinio Correa
Espíritus maravillosos y hermanados protegieron nuestras almas en la neblina misma y nadie sabe a quién darle las gracias entre tanto cantor vociferante. ¿Quién se atreve a comentar que vivimos mirando el pasado, como si la vida fuera línea recta? ¿Quién se insolenta? ¿Quién se niega a sí mismo después de todo el camino recorrido?
El destino de nuestro pueblo era el nuestro, hoy apenas mi destino es algo cierto. ¡Qué exceso de arrogancia!
De nuestras bocas brotaron oscuras profecías. Imágenes del futuro pudieron invadir nuestras mentes confundiéndonos. Alguna vez pudimos mirarnos como extraños en la niebla, a medias, de soslayo y con odio pero eso no ocurrió, ni ocurrirá jamás, aunque me tarde algo más que una vida entera en decirte en sordina:... estoy vivo, vivo... Esto es absolutamente original; es más, yo diría excepcional.
Ramón Barrera
Andrea Ruiz
Soy uno más. 
Somos todos juntos los que cruzamos esa primera niebla esperanzados, descendiendo de victorias y traiciones, celebrando fiestas nutritivas desde aquel tiempo remoto en que el azar de la vida nos comprimió en un curso de la Universidad de Chile de Valparaíso; para bien o para mal. Hoy quiero los festejos sin agravios. ¡Que me bañen los humos del incienso, hermano! 
Y la fiesta tiene un nombre ¿Quién otro podría responder al conjuro de un AI TRUFUS ? ¿Parar la oreja?
Hemos sobrevivido - solos - al contacto de las ilusiones: vitoreándonos. 
Las llamas que quisieron consumirnos hoy nos ovacionan, 
Estuvieron a punto de condenarnos al destierro pero eso fue un cuento perverso que escribieron para otros. Para ellos hay sólo un inmenso abrazo porque ninguna solicitud de clemencia será posible sin que de sus corazones brote el perdón primero. 
Tal es el mito de nuestros orígenes que nos asombra. 
Nos queremos. ¡Pero si es para no creerlo!
Estoy seguro que esta reunión es el último universo posible. 
Para él pedí fraternidad y me fue dada.

“Sigue siendo para mí un inmenso enigma por qué nací sonriendo”.

Dime que soy un sentimental de mis borracheras mejores con este texto tan ingenuo como el primer poema de amor que escribí en 1971. 
Considerando que está lloviendo en el año 2004 debo bañarme en el frío del amor propio. Seguramente daré diente con diente porque él, arrogante y vanidoso, orgullo al fin y al cabo; no soportará este texto. ¡Me importa un bledo! 

Me confundo... ¿Te crees tú trivial? Nones. Cuando nos miremos frente a frente te diré: 
-¿Cómo estás? -
Me responderás:
- Muy bien - Con un apretón de manos; nada más y nada menos. 
José Agustín Vásquez
Y la vida continúa en el tejido con su cielo, en un derecho y un revés o "en un cielo de adelante y en un cielo de atrás” como observaste en tu croquera alguna vez, esa misma que todavía estrechas a tu izquierdo corazón.
La vida amarga en ocasiones, enturbia lo bueno que somos, pero también es dulce y atenua con recuerdos las mezquindades, ausencias e incomprensiones. No soy ingenuo con este texto, porque todos sabemos que nadie es el mismo de un día al otro ¡ Menos seremos nosotros después de toda una vida! 
A este texto responde la carta del Cucho y a esta respuesta tendrá acceso J.K. y los que quieran.
Releyendo este texto creo que JK tiene razón al inquietarse. 
¿Qué se responde a este tipo de carta que es y no es un reproche a la vida?
Como diría el cursi Julito Martínez..."es un canto a la vida." Y es la nuestra, aquí abierta, con la caligrafía; el gesto ingenuo de los escolares. Porque a pesar de nuestra primera y descuidada letra, que al ingresar a la Escuela devino en trazo rápido... o boceto improvisado,  cargado de valor fetichista, de concepto, de valor proyectual - para usar tu palabra - sólo ella, la primaria, puede dejar la señal que demarca el inicio de nuestra vida y es tal como se fundan las ciudades: ... con un palote... ¿Te acuerdas de nuestro himno? 

Ser un romántico viajero y el sendero continuar, 
Ir mas allá del horizonte do remonta la verdad 
y en desnudo de mujer contemplar la realidad. 

Brindemos, camaradas, por la universidad 
en ánforas azules de cálida emoción 

Brindemos por la vida fecunda de ideal 
sonriendo con el alma prendida en el amor.

Ser un romántico bohemio cuyo ensueño es el querer 
ver las amadas ya olvidadas y dejadas al pasar 
y en desnudo de mujer contemplar la realidad. 

Brindemos, camaradas, por la universidad 
en ánforas azules de cálida emoción 

Brindemos por la vida fecunda de ideal 
sonriendo con el alma prendida en el amor .