Rubén Cárcamo Bourgade

lunes

EL GOTEO DE LA MENTIRA COMO ESTRATEGIA


EL GOTEO DE LA MENTIRA COMO ESTRATEGIA.
(Cómo se construyó el nuevo sentido común en Chile.)
El 'goteo' no inventa realidades de cero, sino que selecciona, amplifica y resignifica hechos para que la mentira se vuelva 'sentido común
La NORMALIZACIÓN PROGRESIVA o construcción del sentido común de la derecha en Chile, se construyó mediante un goteo estratégico de conceptos, ideas y hechos introducidos gradualmente desde 2018-2019, transformando lo marginal en aceptable y, finalmente, en sentido común mayoritario.

1.- CAMBIO RADICAL EN LA AGENDA PÚBLICA (Desplazamiento de la ventana de Overton)
De 2019 (estallido social) a 2025, la prioridad pasó de desigualdad, salud, educación y derechos sociales a inseguridad, delincuencia y migración irregular como temas dominantes.
- Hecho clave: Aumento real de homicidios y presencia de crimen organizado (narco, bandas transnacionales), junto con una campaña mediática de percepción de inseguridad creciente.
- Idea normalizada --> "Chile ya no es seguro" → "Necesitamos orden a cualquier costo". Esto legitimó discursos duros antes vistos como autoritarios.

2. NARRATIVA DE "CRISIS MÚLTIPLE" Y GOBIERNO DE EMERGENCIA
- Concepto central: Tres crisis simultáneas (delincuencia, migración irregular, bajo crecimiento económico) requieren medidas extraordinarias.
- Promesas que se normalizaron: Mega-cárcel en el desierto, deportación masiva de ~300-330.000 irregulares (con plazos como "quedan X días para salir voluntariamente"), muro fronterizo y fin del ius soli (nacionalidad por nacimiento).
- Efecto: Lo que en 2017-2018 parecía extremo (deportaciones masivas, preferencia nacional) se convirtió en "sentido común" ante el miedo real a la delincuencia.

3.- REVALORIZACIÓN DEL LEGADO PINOCHETISTA
La derecha defendió aspectos del régimen de Pinochet como "orden" y "economía"
Idea normalizada --> "Pinochetismo democrático"
La derecha tradicional (Chile Vamos) dejó de condenarlo tajantemente, integrándolo y blanqueándolo en su discurso.

4.- ASOCIAR MIGRACIÓN IRREGULAR CON DELINCUENCIA.
- Idea normalizada --> Migración (principalmente venezolana y colombiana) como "invasión" que trae crimen y amenaza cultural
- Hecho acelerador: Flujos altos post-2018 + percepción de fronteras descontroladas bajo Boric.
- Efecto: Temas xenófobos, tabú en la democracia post-1990, se volvieron mainstream; incluso la derecha moderada endureció leyes migratorias.

5. ADOPCIÓN Y BLANQUEO POR LA DERECHA CONVENCIONAL (CHILE VAMOS)
- Discurso: Desde 2021-2022, partidos como RN y Evópoli incorporaron retórica republicana en seguridad y migración para no perder votos.
- Efecto: La derecha convencional se alió con Kast, celebró su victoria y actuó como "cómplice pasivo", moviendo el centro del espectro derechista hacia posiciones más radicales.

6. FRACASO PERCIBIDO DEL GOBIERNO BORIC Y POLARIZACIÓN ANTI-IZQUIERDA
El gobierno de izquierda (2022-2026) fue visto como incapaz de resolver inseguridad, estancamiento económico y polarización post-estallido.
- Idea normalizada. --> "La izquierda falló en orden y progreso"
- Efecto: Anticomunismo recargado; la candidatura de Jara (PC) facilitó el "voto útil" anti-izquierda.

7.- EL EFECTO CONTAGIO REGIONAL E INTERNACIONAL  HIZO LO SUYO
Modelos “exitosos”: Trump (EE.UU.), Milei (Argentina), Bukele (El Salvador) —mano dura, anti-izquierda, populismo de derecha., legitimaron la agenda de derecha como "tendencia global."

8.-   CAMBIO ESTRUCTURAL
El retorno al voto obligatorio (2022-2023) incorporó sectores menos politizados, pragmáticos y sensibles al miedo (clases medias-bajas afectadas por delincuencia).
Kast capturó mejor ese voto "anti-establishment" de derecha.
En esencia, esta normalización no fue invención pura: se apoyó en preocupaciones reales, pero las distorsionó en escala e interpretación. La percepción de colapso inminente se impuso sobre datos objetivos, convirtiendo el miedo en convicción ideológica. Lo marginal (xenofobia abierta, pinochetismo light, retrocesos en derechos) pasó a ser tolerado, adoptado y mayoritario.

Ejemplos concretos de distorsiones:
- Inseguridad: "Hoy matan a un chileno cada ocho horas" (desmentido por Fiscalía y Subsecretaría de Prevención del Delito).
- Migración: Cifras infladas de ingreso irregular y promesas de expulsiones masivas que exageraban causalidad en delincuencia.
- Sobre política de género: "Hipersexualiza niños" y facilita pederastia (sin evidencia científica, según verificadores y estudios universitarios).
- Desempleo: "Más de un millón cesantes" en 2026 (falso según INE).
- Legado pinochetista: Admiración selectiva por "orden" sin condena tajante a violaciones a DD.HH.

Distorsiones recurrentes en el discurso de la derecha:
1.- Exageración sistemática de inseguridad y delincuencia ("Chile ardía", "delincuencia desatada", “Chile se cae a pedazos”), pese a índices regionales bajos.
2.- Vinculación directa migración irregular → delincuencia ("invasión" que trae crimen organizado), para justificar xenofobia pragmática.
3.- Ataques a políticas de género y ESI ("hipersexualización" y facilitación de abusos), sin respaldo empírico.
4.- Datos económicos inflados (desempleo y colapso heredado).
5.- Legado pinochetista y revisionismo (defensa selectiva como "pragmatismo").
6.- Otras puntuales para intoxicar el debate: difusión de contenido editado/IA sobre Boric (imágenes falsas de ebriedad o caos); acusaciones sin pruebas de "granjas de bots" opositoras.
Estas distorsiones capitalizaron miedos reales para erosionar el debate factual y normalizar agendas radicales.

¿CÓMO LA NORMALIZACIÓN PROGRESIVA SE TRANSFORMÓ EN SENTIDO COMÚN?
La clave radica en el goteo persistente y la resonancia emocional con preocupaciones reales.

Ideas marginales (xenofobia explícita, admiración selectiva por Pinochet, mano dura sin matices) se repitieron incansablemente en redes, debates, columnas y mítines. Cada repetición erosionaba el estigma: primero toleradas como "opinión alternativa", “tengo derecho a opinar”, luego debatidas como "opción válida" y finalmente asumidas como "lo obvio" o sentido común para millones.

La percepción de inseguridad fue el motor principal: aunque Chile mantiene tasas de homicidios bajas en América Latina (~6 por 100.000 en 2025), las encuestas mostraban >80-88 % creyendo que el país era "mucho más inseguro". Esta brecha —amplificada por masiva y apabullante cobertura mediática de crímenes aislados, priorizando miedo y narrativas que vinculaban migración-delincuencia-izquierda fallida— creó terreno fértil.

Era fácil presentar la agenda como "pragmática" y "de sentido común": "orden por encima de todo", "proteger a los chilenos honestos", "recuperar la normalidad". ¡Quién no quiere eso?

Influencias externas (Trump, Milei, Bukele) reforzaron que "mano dura funciona" y es "tendencia global".

El voto obligatorio incorporó votantes pragmáticos y temerosos que priorizaron miedo inmediato sobre matices.

Así, lo tabú ayer (deportaciones masivas, retrocesos en derechos, pinochetismo light) se convirtió en el nuevo sentido común: la gente "sabía" que Chile necesitaba orden urgente, aunque datos matizaran la crisis.

Esta transformación explica por qué no se vio como ruptura grave ni peligro para derechos sociales, sino como "retorno a la normalidad" para muchos. Chile ilustra cómo la derecha conquista hegemonía mediante goteo estratégico, un patrón regional.

Nuestra elite decidió mentir. La verdad pasó a tener una importancia secundaria. Las mentiras no se cuestionan, sino que se crean para fomentar y reforzar prejuicios. No se trata sólo de engañar a la ciudadanía, sino que reforzar sus miedos y prejuicios existentes. Crearles un otro enemigo.

Nunca se había creado un universo de mentiras que lograra cubrir la inmensidad de la realidad, como ahora se hizo. Al parecer es el tiempo de la mentira como principio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario