Rubén Cárcamo Bourgade

lunes

EL CONTEXTO (De una lectura de Boaventura da Sousa)



Una cosa que llama la atención del contexto sociopolítico de nuestro tiempo,  es que no es fácil definirlo, porque: vivir en Europa o en Norteamérica no es lo mismo que vivir en la India o Sudamérica, son realidades distintas, entonces,  todo foro “mundial"  no habla de todo el mundo, pues los diagnósticos dependen mucho de la posición polí­tica y de la región del mundo en la que uno vive. ¿A alguien de Sudamérica le importa  la crisis de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, quizás mañana de España?  No saldrá solución alguna de quienes son responsables de la crisis que vemos.

Dice Boaventura Da Sousa;  “hay un crecimiento de la desigualdad en el mundo; pero, si los señores del Foro Mundial están tan preocupados; ¿por qué no FINANCIAN ellos mismos las soluciones? No lo hacen porque el problema es otro. Las desigualdades crean un problema de governance, esa pala­bra trampa que tenemos hoy en el léxico de las ciencias sociales. Sus preocupaciones pasan por palabras como governance, estabilidad, gobernabilidad, estados débiles o fallidos, tráfico, terro­rismo, etc.”

Se está generando una nueva voz.  Una voz de otras costumbres, de otras raíces, otra manera de gobernar, otras formas de democracia,  de nacionalidad. Ante el desgobierno que ha generado LA DESREGULACION DE LOS CAPITALES FINANCIEROS,   el  contexto sociopolítico es muy preocupante.

Para aquellos que luchan por una sociedad y un mundo mejores, y mientras el mundo capitalista se vuelve más desigual,,  es muy difícil imaginarse un mundo POSTCAPITALISTA, También no logramos ver alternativas. Hay un momento de ceguera,  de invisibilidad de las posibilidades.

¿Y si lo que viene fuera peor? Eso crea temor.  Y mucho más que la injusticia, la discriminación, la humillación, la segregación y la indignidad que padecemos. Porque nada puede ser peor que las prácticas que los grupos sociales han sufrido de manera sistemática, con la destrucción, opresión y discriminación causadas por el capitalismo, el colonialismo y todas las naturalizaciones de la desigualdad en las que se han desdoblado; tales como la propiedad individual de la tierra, el sacrificio de la madre tierra, el racismo, el individualismo, lo material por encima de lo espiritual y todos esos monocultivos de la mente y de la sociedad, que bloquean la imagina­ción para emanciparse. Se han sacrificado prematuramente las alternativas. Se es blanco o se es negro. Se sigue pensando como colonizador-colonizado.

El socialismo crea temor porque los obtusos no logran separarlo del comunismo. Pero ambas palabras son trampas eurocéntricas como lo son, la lucha de clases, la alienación.  Es necesario imaginar otra forma de sociedad, una alternativa correcta. Eso se logrará entendiendo acertadamente el contexto intelectual. Es necesario sacudirse de la fijación;  libertad capitalista - opresión comunista.

Hoy hay una crisis de hegemonía y eso es una oportunidad.  Para nadie es un misterio que la hegemonía de Estados Unidos está fenecida. A lo mejor tendremos durante mucho tiempo un sistema mundial sin ningún país hegemónico, donde nadie controle el capitalismo global.

En ese contexto hay que comenzar a pensar en algunas preguntas, con una NUEVA MANERA DE PREGUNTAR:
¿Quién reflexiona lúcidamente sobre la realidad  de la crisis, entendiendo que la realidad no es la eurocéntrica?
¿Quiénes – de un contexto intelectual distinto -  están haciendo un diagnóstico certero del presente?
¿Cuál es el contexto intelectual que existe para comprender que la crisis,  es una crisis eurocéntrica?
¿Cuál es la posibilidad cierta de reconstruir y legitimar una sociedad más justa?
¿Una sociedad más justa es una sociedad más libre?

¿Qué nos impide pensar liberados del timbre colonial y cambiar? - ¿Para qué existe la palabra desarrollo? ¿Para que la gran mayoría de los pueblos del mundo sean considerados, de un día para otro, subdesarrollados? Nótese que al considerarlos subdesarrollados económicamente, también se consideran sub­desarrolladas sus instituciones, sus leyes, costumbres y filosofías. Sus ideas.

¿Cómo cambiar las cosas si todos piden urgencia?  Cuando los cambios son de muy largo plazo - pues implican cambiar mentalidades,  maneras de vivir y convivir, de socializar por último;  hay que asumir que nunca podrán ser urgentes.

Nos han hecho creer que los cambios trascendentes de la sociedad los generan individuos con nombre y apellido, entes que tienen “propiedad intelectual”, inventores, autores, nombre más o nombres menos, sujetos históricos conocidos. Pero quienes han producido cambios progresistas siempre han sido grupos socia­les totalmente invisibles para la teoría crítica eurocéntrica; como las mujeres, los indígenas, los campesinos, los desempleados y oprimidos. Negándose a todos ellos la causalidad del proceso histórico y también a un conjunto de actores que no se organizan en partidos o sindica­tos, no hablan lenguas coloniales y, además, cuando se traducen estas lenguas nacionales a las len­guas coloniales, no salen los conceptos que podríamos esperar, es decir, socialismo, comunismo, etc.; si no conceptos como Dignidad, Respeto, Autode­terminación, Territorio.

Por lo que he leído hasta ahora, para estas preguntas  solo hay pocas respuestas, pero sé que ellasvienen contundentes.