Rubén Cárcamo Bourgade

viernes

A CACEROLAZO LIMPIO

Con lo que me hace falta una cacerola de Acero Inoxidable, para qué voy a llorar por una de acero quirúrjico

Titular del Publimetro:
LAS CONDES, COMUNA con mejor aire, … es la que  MÁS CONTAMINA,    es la comuna donde más leña se consume y la que tiene mayor cantidad de autos per cápita.  
Y se refiere al smog que nos tiene – a los capitalinos – en el peak de las enfermedades respiratorias por la mala calidad del aire que respiramos. Vamos ya en la 10ª preemergencia ambiental y sigue. Me permito incluir a las comunas de Lo Barnechea y Vitacura. También Chicureo.
Vecinos de esa comuna me han invitado a una protesta con “cacerolazos” y que se ha convocado por la alta delincuencia que padece el sector oriente de la capital del país.












¿Y qué tal si protestamos porque esa comuna que nos tiene los pulmones ahumados por el alto número de combustión a leña de sus chimeneas y el número excesivo  de vehículos que poseen, apaguen sus chimeneas y dejen de abusar con sus vehículos?  
No les importa contaminar a los demás pero sí están muy disgustados por el alto número de asaltos y robos del que padecen. Ya me van a decir que ahumar no es lo mismo que robar. Pero el punto no es ese. El punto es;  no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Empatizar que le dicen. Porque esas comunas viven en el mayor de los privilegios.  No en el privilegio de tener un par de duchas diarias, sino en tener vigilancia municipal, más policía  por habitante, un presupuesto municipal 30 o más veces superior al de las comunas pobres y además el privilegio de contaminar sin penas.
Fui invitado a un acto que - a mi juicio - requiere ser reflexionado y opino. Ahora,  si Marisol  considera que no debo escribir aquí por pensar distinto y opta por segregarme, será muy poco probable que podamos conversar y debatir civilizadamente viviendo ambos en una misma nación de un puro cielo azulado, con iguales derechos, libertades y deberes.
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No es nuevo lo que voy a decir ni siquiera de mi cuño ni letra pero ahí te va Marisol Plaza:
Alguna vez en mi país se notaba la cultura cívica. Era una comunidad pensante, un país solidario, sereno, no sé si sabio. Humilde y respetado. También era muy católico y prepotente en las élites, pero esa elite hacía voto de austeridad y era extremadamente culta, con un tremendo autoritarismo en lo político y lo social. 
Todo eso se perdió por la influencia de una cultura utilitaria que ha creado una diferencia escandalosa en el enriquecimiento. Eso ha creado una sociedad descontenta y neurótica. Esa concepción utilitaria banaliza todo, incluso las protestas con “bubucelas” y los abollones de algunas cacerolas, porque ha creado consumidores y no ciudadanos.
Hoy están por las protesta con ruido, como ya lo estuvimos  hace apenas 40 años. En el tiempo de un país; eso es nada. Es ayer no más.  Ese ruido infernal concluyó en el quiebre institucional. No quiero eso para mí ni para mis hijos. No tiene sentido ninguna violencia. Eso genera víctimas que a su vez tendrán hijos adiestrados en el ruido callejero y no en el debate. Es cosa de ver y oír las execrables expresiones de quienes no vivieron esa instancia histórica. Lo dicen porque lo han aprendido de sus padres. Una vida así no tiene sentido de trascendencia. Nadie trasciende con odio.
Chile tuvo un tiempo de buen discernimiento y con sentido crítico. Con contenido. Ahora tenemos una atmósfera banal, llena de resentimiento, que ha generado la nueva elite. Elite que ha añadido - a la vieja  estrategia de guardar silencio, negar y mentir - el robo, el cohecho. Y la casta política, con políticos que no saben lo que dicen, con un uso del lenguaje  irresponsable y plagado de lugares comunes. No quiero que mis hijos hablen como ellos. Quiero otros políticos nuevos y distintos. Y una elite responsable y que se haga cargo del reencuentro. Una elite que cambie en beneficio de ellos mismos y de todos.
No puedo hablar abollando cacerolas. Pues eso – como bien lo sabemos - no tiene destino. A menos que mi deseo sea destruirlo todo y hacer noticia en los canales de televisión que actuaran como caja de resonancia de una expresión que ni siquiera tiene propuesta. A  lo más tendrán la vana victoria de salir en la tele y escuchar una promesa más del gobierno de turno; “pondremos más vigilancia”, cuando lo que necesitamos no es mayor vigilancia sino menor delincuencia, desde un saco de papas hasta un enriquecimiento ilícito.
Y si están decididos a ese tipo de protesta, tan invasivo como el smog que producen esas comunas, nada los distinguirá de la turba que destruye nuestro mobiliario, de la riada  que raya nuestra arquitectura.  Serán semejantes a la caterva, a la horda y al tumulto irracional,  dignos del repudio, como lo son las hinchadas del futbol, los ladrones de cuello y corbata , los usureros del sistema financiero.
La vida es un don, no un problema económico y mucho menos de seguridad ciudadana. La sociedad nuestra está en crisis por la sencilla razón de que TODO ESTO,   el país,   solo es un negocio financiero que genera enfermedades sociales, como las turbas que lo destruyen y saquean todo. Esa experiencia de desorden, es parecida al fin del mundo, donde cada ser ya no tiene virtud ni ética para actuar correctamente. El ruido es una expresión más de esa irracionalidad. Como tantos, quiero vivir en paz y si fuera posible disminuir la delincuencia, la de pasamontañas y la de terno y corbata,  pero más que nada disminuir la brecha.