Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

PADRE e HIJO


Te quiero:
Te acostumbraste a rechazar el cariño que te doy.  Pero adivino que es una provocación por si me hastío.  Te abrazo como a mis otros hijos y digo que te amo.  Me cuesta pero me obligo.  Cuando abro la puerta de tu cuarto y saludo, te quedas como estaca.  Voy a insistir, aunque estés a punto de ganar esos puntos en el video juego,  porque cuando me ausente, extrañarás mis abrazos y puesto que me gusta ganar, te seguiré frotando la espalda.  Si tuvieras piojos como los monos, al sol me tendería contigo para sacártelos.  Nos amaremos como  monos. 
Mis amigos se ríen porque me enojo cuando olvidas llamar a casa y ya son las dos de la mañana... y para la edad que tienes; les parece un exceso de mi parte.  Te aviso;  hasta después de muerto seguiré siendo tu padre.  Te digo esto porque  perdí a mi padre a temprana edad y pese a ello, tengo recuerdos imborrables de cómo era por una o dos frases que permanecen en mis oídos  Aprendí de mis madres a ser el padre que debo cumplir.  Tú sabes que mis madres son todas mis tías y también las tuyas.  Pertenecemos a una tribu de mujeres amorosas. Encontré mi camino desde que naciste. 
Carecí de miedo a lo que venía porque me inventé una frase que me repetí muchas veces:  “No hay nada que yo no pueda hacer”.   ¡Y me la creí!   Así busqué el amor en las niñas (a los menos seis), la amistad en mis compañeros (como  diez), como ves, sobran los dedos de las manos y los pies…  la profesión que quise ejercer, el hogar que quise habitar, los sueños que quise vivir y los hijos con los que fui bendecido me convencieron en el Dios que nos da y nos quita.  Tuve miedo de volar. Por supuesto  ¿Qué quieres que te diga? Pero era el tiempo de las flores  ¡Dónde podía caer sino en los pétalos?
Miedo:
Pensé que podía fracasar pero;  ¿en qué podía fracasar?  Entonces , ¿qué podía temer?  ¿A ser adulto? 
Sin imitar a ningún un héroe histórico que venero,  le hice el quite como te he visto hacerlo; esquivando con habilidad e inteligencia Porque el miedo siempre está.  ¿Y sabes?  Asumí ser el distinto. Enfaticé ese inconveniente.  Lo exalté.  Fui un campeón de las peleas de pandillas que acepté en solitario.  Casi fui un matón para vencer el miedo, pero cuando grande, aprendí algo que tú sabías de pequeño; evadir con un chiste, cantar canciones absurdas, callar con una sonrisa y seguir e insistir en pos del sueño. Un sueño que - para qué te voy a decir una cosa por otra - era difuso, casi como una sensación más que imagen. De hecho nunca pensé qué iba a estudiar pero quería, nunca pensé en los hijos pero lo sospeché, nunca pensé en llegar a viejo pero aquí estoy ... soñando siempre.¿Y el miedo? Allí está, pero cada vez es más pequeño, como si me tuviera miedo.
Aceptar:
Bueno, eso era como a los doce años.  Aprendí a aceptar la consecuencia de mis actos.  Casi todos.  Hay unos tres que aún me avergüenzan.  Le pegué con abuso a un amigo, le copié a mi profesor amigo y el otro lo olvidé… Acepté la culpa por los errores cometidos como acepté mis logros con humildad.    Nadie es perfecto...   Y tú tampoco lo eras cuando las camisas te quedaban largas de mangas o los pantalones cortos de tiro.  Nunca te gustó comprar ropa. A mí tampoco.  Si compras algo debe ser sobrio, como a ti te gusta  y austero hasta la pobreza.   Eso te viene de tu bisabuelo Nanay ;  es un sesgo familiar que se debe aceptar.
Deberes:
Hay cosas que te molestan y te pones agresivo.   Eso debe ser angustia.   Como cuando vas a un examen y abandonaste estudiar porque te dio lata.   Me asusta reprenderte cuando evades ir a misa, o evitas jugar,  u olvidas acercarte a tu abuela.   Me cuestiono.   Tu inseguridad se me traspasa.   Y reclamo que te atrases en ir a la mesa el día domingo, nuestro día de encuentro, al cual te obligo a concurrir en forma impecable.   Me hubiera gustado decirte que cuando hacemos sobremesa debes levantarte hasta que todos lo hagan.  Se pierde una hermosa posibilidad de hacer familia y sin querer se debilita un rito.  
Cuando tengas familia resiste el que tus hijos se vayan de la sobremesa, aún cuando sea éste abuelito el que dé la lata. Sé que te pido honrar actos y ritos viejos y sin significado profundo para ti, pero eso es un deber por el respeto a la memoria de los ancestros.  Lo pedirás cuando cumplas mis años y espero que los recuerdes algo más que con nostalgia,  ¡quiero que los vivas!  porque por allí pasa la historia de toda la familia.
Trabajo, esfuerzo y constancia: 
¡Qué palabras! Las veo allí y se me ocurre; nada.  Así de aplastante son.  Y qué fácil es levantarlas como bandera de incentivo. Pero bien.
1°.- El trabajo se inicia siempre a las 6.20 hrs.  Hora en que usted se levanta y se ducha con agua fría. Tiene una hora y media para vestirte, orar, desayunar, viajar a su lugar de “desempeño de labores” y cumplir con el horario acordado.  Si aplica su mejor energía y voluntad para rendir con entereza las tareas encomendadas,  dormirá feliz.
2°.- Hacer que esta función permanezca constante e inmutable durante toda la vida
Bueno, esa era más o menos mi rutina y lo que me decían los curas cuando estuve interno.  Nunca lo hice convencido, hasta que un día se encendió en mí una fuerza incontenible.  Antes de ese relámpago nunca nadie dio un solo peso - de los antiguos - por mí,  con la excepción de la ciega - y de verdad ciega - fe de mis madres. Destaco que una sola palanca movió estas palabras, la voluntad.  
La voluntad impuesta como obligación de ejecutar un acto a sabiendas de todos los inconvenientes posibles. La voluntad es el punto de apoyo que necesitaba Arquímides para mover el mundo.   
La fuerza de la voluntad.  Porfía para llegar a la meta.  La misma que sirve para las maratones.  No es un sobrado "lo puedo hacer",  es un enérgico: "lo debo hacer".  Sin voluntad nada es posible.  Lo último que hice fue caminar cargado con dos computadores en mi espalda durante tres horas pensando en esto que te escribo.  Me salieron grandes ampollas en la planta de los pies pero "pude" porque "debía"...  Y eso que los taxis me hacía ojitos y el celular me latía en el bolsillo. Así como me obligé a excluir de este texto la palabra " no ".  
El Cuerpo: Hay una cosa importante que la naturaleza olvidó en ti.  Las espinillas.   ¡Sin espinillas!  ¡Qué suerte!  Yo tuve muchas espinillas,  inmensas,  me parecía que la edad geológica de la tierra estaba en mi cara.  Estaba lleno de erupciones.  Y era terrible porque los adultos decían  eso es... por la masturbación.  Me generaba una angustia enorme.   Era mi tema de confesión semanal.  Ya me imagino al cura escuchando las confesiones de todo el colegio… ¡y después quieren que los curas sean castos!   Si están todos los días escuchando las confesiones de las novias, los sacristanes, el presidente de la república, el supremo magistrado, el juez y el alcalde ¿Quién soporta esa tensión?  Somos nosotros los que les arruinamos el alma.   Hubo curas que la hacían corta y lo primero que preguntaban era:
-¿Te tocaste? 
Y uno con un hilillo de voz, le decía ...sí… 
- ¿Cuántas veces? 
- ¡Tres Padres Nuestro y diez Ave Marías!  Eran el castigo por tocarse.  Me gustaba rezar.  Por eso cuando voy con el rosario en la mano…y créeme que rezo… y se me cruza un hermoso trasero… me río, por lo escabroso que es el pensamiento humano  ¡A Dios gracias!
Ahora me preocupa más la profundidad de mis arrugas que es la huella de lo vivido.
Defectos:
Te gusta hablar poco.  A mí también.  A menos que algo inteligente se deba decir.
Comes frugalmente.  A tu edad yo también lo hacía.
Te gusta estar solo.  A mí también; ... demasiado.  Esto ya me parece un defecto familiar,  pero qué le vamos a hacer; nunca se puede ser tan perfecto.
Autoridad:
Tuviste muchos primos y primas al igual que tus hermanos.  Eso es bueno porque se reconoce la sangre. Dicen que "la sangre tira"  Nunca, ninguno de ellos te  dijo: te odio.  Ni: te llevará el viejo del saco.  Ni siquiera: anda a acostarte temprano.  A lo más fue un: ya pues, vaya a costarse. Parecía más un ruego que una orden.  Hay que saber pedir y esperar a que la autoridad accione por presencia.  Recuerdo la vez que salí de mis casillas y pudiste sentir lo que es mi furia.  Prefiero olvidar lo que me dolió ser violento contigo.  Por ello; nunca más jamás. Si evito reprenderte es porque temo perder el control y ser injusto. El castigo nunca es con violencia porque degrada el espíritu del que castiga.
La gran tarea de los padres, es ser justo con sus hijos para sentirse plenos y en equilibrio con el universo. 
Acción:
¡Qué bueno que evadas ser un bacán!   Para mí es como ser huevón.  Todos esos de la tele que dan una pena infinita … metafísica…  Estoy tan orgulloso de ti.  Yo nunca tuve flojera, pero en mi horas libre.  Porque en las horas de clase me saqué el premio mayor de la flojera.    Fui menos responsable de lo que tú eres ahora con tus clases…te admiro por eso y no sabes lo hermoso que es respetar a un hijo cuando es mejor persona que uno... pero por Dios que eres lento…  Yo todo lo hacía en velocidad.  Parecía una bolita de flipper  (El flipper era un juego con ruido en el que perdí tardes de sábado enteras, en vez de perderlas escuchando a los Beatles)  Tú te mueves pensando… Serías un buen 10…pero desdeñas el fútbol.  Somos muy distintos en la forma de accionar.   Digamos también que yo podría ser tu abuelo, pero nunca fui un precoz, tus hermanos menos aún y tú tampoco.  Las cosas a su tiempo.  En eso te me pareces,  nos gusta que las cosas sucedan cuando maduran.  Tampoco eres agresivo, ni contigo mismo,  eso es una bendición.  Amas la vida que se expresa en la naturaleza y ni siquiera usas zapatillas, cinturón con metales militares.   Bueno… ese que llevaste a Europa y que sonó en cada portal fue una huevonada ¿no es cierto?
La amistad:
Otra cosa que me gusta de ti, es que tienes un equipo de amistades. Un cuerpo constante, permanente y multitudinario, o sea más de cuatro amigos inmutables.   Más de alguno es talentoso, de brillantez académica, pero tú y yo sabemos  que tienen conflictos potentes, por lo que necesita tu afecto, tu solidaridad y sobre todo la oreja.  Ellos están por sobre todas las cosas y hay que escucharlos.  Con ellos está el aprendizaje para hacer vínculos, confiar.   Para incentivar aquello,  es importante cocinar en grupo, como lo hago en casa donde todos tienen su tarea.   El plato es mío pero lo hacemos todos.  Me gustó cuando asaste para tus amigos y amigas.   Los vi a todos contentos.  Así debe ser.  Tocar en grupo es bueno, pero es malo chatear en grupo.  Nadie mira a los ojos de nadie.  Sí, eso es malo. Es bueno comentar lo que le pasa al país.    Me gusta que escuches las noticias de nuestro país - la tribu grande -  y las comentes porque pensar en él es pensar en grande, en él está la épica (ἐπικός (epikos); palabra, historia, poema…)  es el sueño de lo sueños. Eso es bueno... es soñar en grande y para eso se necesitan amigos.( de amicus, amigo, que deriva de amare, amar)
Educación
Alguna vez entenderé por qué quieres hablar japonés.  Sé que es un desafío que te impusiste y me gustó.     私はそのことであなたを尊重する 
Otra que me gusta de ti: evitas los garabatos en lugares inapropiados para emitirlos.  Me acuerdo cuando me decían ¡Concha de tu madre!    Y eso que parecía un insulto por lo salivoso de la expresión, a mí nunca me causó molestia…porque no entendía que era eso de ser la concha de la madre.  A los años se aprende que garabatear es una enfermedad del que lo dice y se llama coprolalia.  
Me gusta tu pudor y el que cuides tener una relación de pareja temprana.   Has sido libre de tomar todas las decisiones por tu albedrio.   Mientras más grande salgas a vivir el mundo adulto, tanto mejor.
Virtudes
Y de las virtudes, también me gusta ver en ti:  la Paciencia, dime  cuánta paciencia tienes como para soportar el cariño meloso y cargante de tus hermanas, la Templanza con que tomas tus decisiones, que a veces me parecen incorrectas, pero  se ven maduradas. Y el respeto a tus amistades.  Nunca te he escuchado un comentario desacertado acerca de tus amigos; eres leal.
¡Sin beber y sin fumar!. Eso es digno de un altar. ¿Yo? Probé el alcohol después de los 21 años. ¡Quién lo diría! 
Y el perdón.   Alguna vez te medirá el perdón, para saber cuan profundo intenso y verdadero era el afecto que juraste sentir. Para ello te sobra dulzura y bondad.
Adiós
Ya has elegido la persona que decidiste ser.  Te vas de mis manos como una buena persona, en pos del mejor sueño que inventaste para ti,  a partir desde exactamente,  la nada.  Pareciera que está todo por hacerse, pero en cierta manera ya estás todo completo.  Serás capaz de crear desde el pilar del amor, desde el miedo que sientes, de los errores,  con los amigos,   del cuidado en tu intimidad y en tu cuerpo templo del alma. Entonces,  que la ruta te sea amable para tu sueño.



No es tiempo para hacer un cambio,
Simplemente relájate, tómalo con calma.
Todavía eres muy joven, eso juega en tu contra,
Hay tanto que tienes que saber.
Encuentra una muchacha, establécete,
Si quieres puedes casarte.
Mírame, yo soy viejo, pero estoy contento.
Yo fui como tú, y sé que no es fácil,
Con tranquilidad puedes encontrar lo que buscas.
Pero toma tu tiempo, piensa mucho,
piensa en todo lo que tienes.
Por ti estas cosas estarán aquí mañana,
pero puede que tus sueños ya no.

Cómo puedo explicarle, cuando yo hago algo él lo rechaza de nuevo.
Siempre es lo mismo, la misma vieja historia.
Desde el momento en que pude hablar se me ordenó que escuchara
Ahora es mi turno y sé que tengo que marcharme.
Yo sé que me tengo que ir.

No es tiempo para hacer un cambio,
Simplemente siéntate, tómalo con calma.
Todavía eres muy joven, y eso juega en tu contra,
Hay muchas cosas que debes vivir.
Encuentra a una muchacha, establécete,
si quieres puedes casarte.
Míreme, yo soy viejo, pero estoy contento.

Todas las veces que lloré y guardé todas las cosas que llevo dentro,
Es duro, pero es más difícil ignorarlo.
Si ellos tuvieran razón, yo estaría de acuerdo,
pero es a ellos a quien conoce y no a mí.
Hay una manera ahora y sé que tengo que marcharme.
Yo sé que me tengo que ir.