Rubén Cárcamo Bourgade

lunes

UN TEXTO de Jorge Abarca

Jorge Abarca Castelli , debe ser el primer universitario que conocí, aunque la verdad sea dicha,  nos conocimos un par de días antes de ingresar a la universidad. Suceso que encausó nuestra amistad porque nos conocimos con un chiste que le articulé, mientras estampábamos nuestras firmas de ingreso. “La cuevita que tuvimos,” Éramos los últimos de la fila. Chiste no necesariamente gracioso,  pero dadas nuestras comunes circunstancias detonaron una sonrisa con achinamiento de los ojos y que es, su mejor marca de fábrica. (La foto debo alinearla a la izquierda).
En cuarenta años sigue prodigándome  esa mirada sonriente y siempre socarrona, acaso pícara, que una vez fue alterada por unos ojos de asombro y perplejidad cuando le comuniqué – ya enfrascados en nuestras luchas libres  –  que no votaría por él. Lo hice por un afán de cortesía y manifestación de lealtad a nuestra amistad y porque él estaba a mi derecha. Perfectamente podría haber callado.
Dice él, que soy yo, quien lo recuerda, pero la verdad, es él, quien me lo saca en cara cada vez que puede, generalmente cuando logramos llegar  a nuestro whisky  N° 2 con dos de hielo.
Jorge es arquitecto italiano, con característica chilena y habilidad socrática para desarticular cualquier frase que le parezca sospechosa;  es un dubitativo por naturaleza y no por confuso o vacilante sino porque siempre duda y si algo le parece asertivo dirá:  "interesante" con un acento más siciliano que toscano,  lo cual no siempre es aceptación del concepto que halaga;  será una tarea que se llevará para la casa. Tú debes dar por sentado que en la próxima reunión llegará con la camorra para ametrallarte...con ideas por supuesto.
Hace algunos años me envió un documento que leí con satisfacción y fue escrito en Italia. Lo alabo,  porque si hubiera sido yo, habría escrito algún texto sobre el arte, el ornamento, la historia de la pompa, el detalle del chirimbolo, qué sé yo. Jorge, fiel a su coherencia y rigurosidad académica, lo hizo abarcando el tercer mundo. Razón más que suficiente para pregonar su escrito sobre:
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LAS CAUSAS DEL SUBDESARROLLO
DEFINICIONES
            ¿Qué es el subdesarrollo? o ¿cuándo podemos decir que nos encontramos frente a un país desarrollado o frente a un país subdesarrollado? Entre los estudiosos hay diversos puntos de vista que los lleva a formular distintas definiciones y a utilizar variados indicadores para establecer el nivel de desarrollo de un país (Producto interno per cápita, grado de instrucción  de la fuerza de trabajo, consumo de energía per cápita, etc.). Uno de los indicadores más difundidos es aquel que se refiere al ingreso per cápita, “cuando este último es bajo, deberíamos encontrarnos en una situación de retraso”[1]. Este criterio respondería más a la realidad si se considerara el modo en el cual se distribuye dicho ingreso; puesto que, aún cuando el ingreso per cápita de un país fuese alto y sin embargo gran parte de la población se encuentra en condiciones de miseria o simplemente de pobreza, ese no es país desarrollado.
            En la literatura económica, señala Paolo Albani: con el término “desarrollo” se entiende un sostenido cambio estructural, una transformación social que se realiza en un país por efecto, entre otras cosas, del mayor peso del sector industrial y de los servicios respecto de la agricultura...”[2]. Interesante la definición que hace Viner, el cual clasifica como desarrollado: un país que tiene buenas perspectivas potenciales de usar más capital o más trabajo o más recursos naturales disponibles, o los tres factores simultáneamente, con el fin de sostener su población a un nivel de vida más alto o si su ingreso per cápita es ya alto, sostener una población más numerosa a un mismo nivel de vida.[3]
Podemos concluir que existe una cierta confusión al momento de establecer qué es el subdesarrollo. Sin duda, hay algunas características comunes, propias de los países subdesarrollados; entre estas, ciertamente la más importante es “la pobreza” a causa de la cual gran parte de la población vive en condiciones de miseria.  Esto se verifica al margen del producto interno per cápita, del grado de instrucción de la fuerza de trabajo, de la cantidad de industrias, entre otros. Este elemento o característica principal, “la pobreza” refleja muy bien el grado de subdesarrollo de un país, y puede medirse teniendo en cuenta el porcentaje de la población que vive en esas condiciones. Cualquier intento de medir el grado de subdesarrollo de una nación sin considerar este factor, a mi juicio, está destinado a confundir las cosas.

CAUSAS DEL SUBDESARROLLO
Una de las tesis más conocidas sostiene que el subdesarrollo es  una condición originaria, un estado primitivo, a través del cual han pasado todos los países, caracterizado por elementos estructurales como la pobreza, la baja productividad del trabajo, la existencia de una tecnología atrasada, la fuerte dependencia de una agricultura primitiva, etc.[4].
            Esta interpretación me parece decididamente poco atendible, no es necesario ser un historiador para darse cuenta que el estado en el cual se encuentran hoy los países subdesarrollados, es un estado en el cual jamás se encontraron los países desarrollados. Los tiempos han cambiado, la tecnología es más avanzada, la información es tempestiva, la mentalidad, y en general toda la sociedad es muy distinta; también las relaciones entre los países es distinto. El modo de actuar del sistema capitalista es diferente, ya que se ha adecuado a los tiempos. Por otra parte es difícil imaginar una agricultura atrasada que emplea las maquinarias agrícolas más modernas y que tienen una enorme productividad destinada fundamentalmente a la exportación, como sucede actualmente en muchos países subdesarrollados. Por esta razón, decir que los países subdesarrollados actuales se encuentran en un estado primitivo igual o similar a aquel que alguna vez tuvieron países como Inglaterra, Alemania, Japón o la misma Italia, me parece un error de proporciones, que no sólo ignora la historia, sino que ni siquiera está basado en un mínimo de buen sentido común.
            En todo caso, la interpretación arriba expuesta es útil al sistema dominante.  Me parece que esta interpretación es muy dañina; tesis de este tipo , dificultan la comprensión del fenómeno y por cierto, no contribuyen a la búsqueda de soluciones que permitan salir del estado de atraso y pobreza propio de los países subdesarrollados.
            La cooperación italiana al desarrollo (aún cuando, sin duda, no es sólo la italiana) pareciera ser que se ha inspirado en una interpretación de este tipo, vale decir, que es una cuestión de tiempo o de madurez, como sostiene Rostow[5], puesto que “es una condición originaria, un estado primitivo, a través del cual han pasado todos los países...”[6], por lo tanto, cooperar quiere decir acelerar los tiempos; por esta razón los países desarrollados nos mandan  sus técnicos “maduros” para hacer “madurar” a nuestros técnicos; cooperan creando programas de desarrollo pensados y ejecutados por los “maduros”, debido a que los países subdesarrollados tienen una sociedad primitiva incapaz de proponer sus propios programas de desarrollo. Aún cuando ésta es la actitud dominante asumida por los gobiernos y organizaciones de los países desarrollados, quisiera destacar la postura adoptada  por el grupo de trabajo del IPALMO al referirse acerca de las “Intervenciones Extraordinarias y de Emergencia”, critica fuertemente dicha actitud: Es necesario reconocer que los hambrientos del tercer mundo hoy día no son interlocutores. Simplemente mueren en silencio. Son los excluidos del ciclo económico de producción y reproducción. Son el surplus de población que el sistema no acepta mantener ni reinvertir. Pero existe el riesgo que puedan llegar a ser tantos en tiempos tan breves que convulsione el sistema mismo.[7]
            Pero este grupo va mucho mas lejos haciendo una dura crítica al sistema imperante que yo comparto sin reservas: A menudo los intereses económicos de los países donantes hacen de la política de ayuda un accesorio de la política comercial. Es también bastante frecuente que intereses de política exterior hagan de la política de ayuda un instrumento para estrategias y entendimientos que nada tienen que ver con el problema del subdesarrollo. En fin, los interlocutores de las políticas de ayuda pertenecen, en general, a la elite gobernante de los PVD (Países en Vías de Desarrollo) que casi nunca representan los intereses de la mayoría de la población pobre.
            Por una parte la integración económica internacional extrae riqueza de los países pobres y de los pobres de los países pobres a favor de los países ricos y por otra parte la redistribución (la ayuda) es interceptada por los ricos de los países pobres, o privada de significado ya que es utilizada para beneficiar grupos de presión de los países ricos.[8]
            Otra tesis que ha tenido bastante difusión se refiere a la condición dualística de la sociedad. Según esta interpretación el subdesarrollo se debe a la coexistencia de dos sistemas sociales distintos: capitalista y feudal; la parte más atrasada de la sociedad se atribuye a características feudales, mientras que la parte más avanzada es atribuida a características capitalistas, y por lo tanto, según esta tesis el subdesarrollo se debe a que no se ha desarrollado el capitalismo. Esta interpretación también me parece equivocada puesto que se habla de dos sistemas completamente distintos que actúan en un mismo país y bajo un mismo gobierno; como si pudiesen convivir dos sistemas  sin que el más fuerte absorba al más débil, sobretodo  si tiene riquezas que explotar, (al menos por la información que poseo, a través de la historia pasada y contemporánea, esto no ha sucedido). Es igualmente sabido que el capitalismo actúa prontamente en ciertas regiones cuando se descubre alguna riqueza y la abandona con la misma rapidez cuando esta riqueza desaparece, así sucedió, por ejemplo, en Brasil: Al interior de Brasil, en Minas Gerais y en Goias, se descubrieron grandes cantidades de diamantes y de oro...[9] . Existió un gran desarrollo en esa región; se construyeron ciudades, se desarrollaron una serie de actividades constructivas, de transportes, comerciales, culturales, etc. Todo este progreso se debió a las riquezas encontradas. Después de cuarenta años: La economía mineraria de la región central cae en un rápido declino. Oliveira Martins, un historiador del siglo pasado, resume: “la provincia de Minas (Gerais) aparecía en ruinas, los habitantes aislados entre ellos por leguas y leguas... era una triste decadencia y una desolación generalizada”...Celso Furtado observa aún: “(Con) el declinar de la producción de oro aparece una rápida y general decadencia... toda la economía se destruyó, con los centros urbanos en decadencia y una gran parte de los habitantes dispersos en una economía de subsistencia en una amplia región de transportes difíciles”...Hoy esta es la otra región importante en la cual es relevante la autoridad del coronelismo –que es llamado feudal- pero es el resultado del mismo capitalismo y de sus contradicciones internas.[10]
            Algo similar sucedió en Chile con el salitre, los nitratos chilenos  servían para desarrollar la agricultura europea, que entonces estaba en pleno desarrollo técnico, en parte gracias a los fertilizantes chilenos. Después de la primera guerra mundial, Alemania inventó un sustituto sintético a menor precio; y las minas chilenas de nitrato ya sustancialmente agotadas, fueron en gran parte abandonadas.[11] Por lo tanto fueron abandonadas poblaciones completas, quedando verdaderas ciudades fantasma.
            Esto claramente no sucedió sólo en el campo de la minería, también, por ejemplo, en la agricultura. Existieron - sin duda existen todavía - empresas multinacionales que explotan la tierra indiscriminadamente que la utilizan hasta su agotamiento dañándola gravemente, sin tomar las medidas necesarias para que esto no suceda. Si se hubiesen tomado las precauciones más elementales, como por ejemplo: cambiar los cultivos en ciertos períodos, o variar el tipo de cultivos, o utilizar maquinarias y pesticidas que no dañen la tierra, etc. Si todo esto ocurriese o hubiese ocurrido, el daño provocado por las multinacionales sería menor. Pero desgraciadamente estas empresas quieren el máximo de ganancia con el mínimo de riesgo. Podría jugar un rol determinante en estas opciones indiscriminadas, la inestabilidad política de ciertos países explotados. Esta inestabilidad podría determinar un cambio imprevisto de gobierno y por consecuencia un posible freno a la explotación.
            Frank critica fuertemente esta interpretación que habla, como dije, de la coexistencia de dos sistemas sociales distintos: El desarrollo y el subdesarrollo son causa y efecto el uno en el otro en el desarrollo global del capitalismo. Llamar “capitalista” el desarrollo, y atribuir el subdesarrollo al “feudalismo”, es una interpretación gravemente equivocada, que lleva a grandes errores políticos. Si el feudalismo no existe, no puede ser abolido. Si el subdesarrollo y los males actuales de la agricultura se deben al capitalismo, difícilmente pueden ser eliminados “extendiendo ulteriormente el capitalismo. En este caso es el capitalismo, no el feudalismo, que debe ser abolido.[12]
            En fin se puede concluir que el capitalismo actúa en cualquier parte sólo si hay ganancias. Por esta razón las regiones consideradas atrasadas no se desarrollarán con el capitalismo si no se prevé una ganancia sustancial y rápida con el mínimo de riesgo y con el mínimo de esfuerzo.
            Resumiendo no comparto ninguna de las tesis que hablan del subdesarrollo como fruto de un estado primitivo, o de una inmadurez. Tampoco estoy de acuerdo con la teoría dualística de la sociedad.
Creo que la tesis defendida por Andre Gunder Frank es correcta. El subdesarrollo, dice Frank es la consecuencia necesaria de algunos siglos de desarrollo capitalista y de las contradicciones internas del capitalismo. Estas contradicciones son la expropiación del surplus económico de los más y su apropiación por parte de una minoría, la polarización del sistema capitalista en un centro metropolitano y en satélites periféricos, y la continuidad de la estructura fundamental del sistema capitalista a través de toda la historia de su expansión y transformación, debido a la persistencia y la reproducción de estas transformaciones en cada lugar y tiempo. Mi tesis es que estas contradicciones del capitalismo y el desarrollo histórico del sistema capitalista han generado subdesarrollo en los satélites periféricos, cuyo surplus económico era expropiado, determinando al mismo tiempo desarrollo económico en los centros metropolitanos que de ese surplus se apropiaban; sostengo además que este proceso todavía continúa.[13]
Las metrópolis internacionales, serían los países desarrollados y sus satélites los países subdesarrollados. Este sistema funciona en todos los niveles: internacional, nacional, local o sectorial; un satélite a nivel internacional puede ser al mismo tiempo una metrópolis a nivel nacional. Más bajo es el nivel de la metrópolis, lógicamente, menor es la apropiación de surplus económico. Las metrópolis internacionales se apropian del surplus producido por sus satélites a través de mecanismos tales como: presiones gubernativas, fundamentalmente de tipo político-económico; iniciativas a favor de empresas multinacionales que operan en todos los campos: industrial, agrícola, tecnológico, etc; a través del monopolio comercial y financiero, entre otros. Bastante común es el hecho de que todas o casi todas las riquezas de los países subdesarrollados, totalmente o al menos en gran parte, son de sociedades o empresas metropolitanas.
La cooperación al desarrollo, según mi apreciación, ayuda, sino directamente, indirectamente a la apropiación de surplus por parte de la metrópolis que es aquella que administra este tipo de cooperación. No debemos olvidar que la metrópolis tiene el capital y la tecnología. No es un misterio que estos dos potentísimos elementos son utilizados para comprar minas, tierras, industrias, etc. y para crear un sistema informativo y propagandístico destinado a crear el consenso en torno al sistema capitalista y a evitar sobretodo la toma de conciencia acerca de cuan negativo sea este sistema para la gran mayoría de la población mundial. En fin si todas las medidas de control se muestran insuficientes para consolidar el sistema, la metrópolis se sirve de los aparatos militares locales, adiestrados expresamente con el objeto de defender sus propios intereses (muy conocidos son los golpes de estado que son la expresión de lo expuesto).
Estoy plenamente de acuerdo con la tesis defendida por Frank, es decir: para ayudar a desarrollar nuestros países es fundamental apoyar todas las iniciativas internas tendientes a sustituir el sistema capitalista por otro sistema que permita realmente el desarrollo de nuestros países. Comparto también la afirmación de Frank, cuando señala que una interpretación equivocada sobre las causas del subdesarrollo puede llevar a cometer graves errores políticos. Estos errores en vez de ayudar al desarrollo, acentúan el subdesarrollo como de hecho sucede y ha sucedido en la mayor parte de los países subdesarrollados.

ASPECTO CULTURAL
Después de haber analizado las principales interpretaciones sobre las causas del subdesarrollo, fundamentalmente desde el punto de vista económico-político, podemos analizar otro punto de vista, quizás aún más importante; me refiero al aspecto cultural, específicamente aquel referido a la Psicología social. Ya treinta años atrás, Erik Form había percibido la importancia de hacer un análisis de los fenómenos sociales que abarcase todos los aspectos: políticos, económicos, psicológicos, etc.
Mientras a los inicios del siglo diecinueve, existía la tendencia a ver la causa de todos los males en la falta de libertad política, y particularmente del sufragio universal, los socialistas y especialmente los marxistas, insistían en la importancia de los factores económicos. Ellos creían que la alineación del hombre fuese consecuencia de su rol de objeto de explotación y de uso. Por otra parte pensadores como Tolstoj y Burckhardt insistían en el empobrecimiento moral y espiritual como causa de la decadencia del hombre occidental; Freud señalaba que los disturbios del hombre moderno consistían en la excesiva represión de sus instintos y en las consiguientes manifestaciones neuróticas. Pero cada explicación que analice un solo sector en desmedro de los otros es desequilibrado y por lo tanto errado. Las explicaciones económico-sociales, espirituales y psicológicas ven el mismo fenómeno bajo diversos aspectos, y la tarea del análisis teorética es precisamente ver como estos distintos aspectos estén relacionados entre ellos y como se influencian recíprocamente.[14]
En muchos países de África se creía que con la conquista de la independencia se resolverían todos sus problemas. Se tuvo posteriormente que constatar que una vez lograda la independencia los mismos problemas permanecían, aún más, habían empeorado. Esto a mi juicio, no hace más que reafirmar el juicio de Form arriba señalado. Precisamente porque la realidad no es tan simple o parcial, el problema debe ser afrontado integralmente y objetivamente, sin prejuicios, que como más adelante explicaré, no hacen más que reafirmar el actual estado de cosas.
Cuando digo que estoy de acuerdo con la tesis defendida por Frank, que el problema lo constituye el mismo sistema capitalista y que dicho sistema debe ser destruido, me refiero a todo aquello que hace que este sistema sobreviva, es decir, a la política económica, social, administrativa y a toda la mentalidad consumista, individualista, etc. Con esto no quiero decir que bastan un par de leyes o la buena voluntad de la clase dirigente para cambiar este sistema. Nos encontramos con frecuencia frente a una mentalidad adquirida por un pueblo entero, con grandes complejos y prejuicios que contribuyen a frenar un posible cambio.
Casi todos los países que eran colonia llegaron a ser países subdesarrollados y casi todos los países colonizadores resultaron desarrollados. Esto tiene una fácil explicación: el hecho de ser colonia implica necesariamente una subordinación política y económica. Pero sobretodo quién detenta el poder, para mantenerlo, debe crear una mentalidad que lo sostenga. Esta mentalidad está basada fundamentalmente en el desprecio de los dominadores sobre los dominados. Este desprecio durante la colonización se manifestó privando al pueblo dominado de todos los beneficios que había obtenido con su propia cultura. El invasor hace sentir su poder pisoteando la dignidad del pueblo sometido e imponiendo su propia cultura. Al principio la conquista es feroz, porque los sometidos oponen resistencia debido a que tienen conciencia de que están siendo despojados de todo; después la presión se atenúa, porque se pierde esta conciencia y tanto los dominadores como los dominados terminan por considerar natural el sistema imperante. Refiriéndose a la conquista Wolf comenta:
La conquista no destruyó la población sólo físicamente; ella dañó la estructura tradicional de su organización social y el conjunto de motivaciones que la animaban... De este modo los indios no soportaron sólo la explotación y la destrucción física, sino que también la pérdida de la cultura y en el curso de estos acontecimientos perdieron también la conciencia de pertenecer a un orden social que hacía un uso tan indigno de sus recursos humanos.[15]
El sistema capitalista actúa, como dije, en todos los niveles y estos son interdependientes. Por lo tanto necesariamente, la mentalidad es también adquirida en todos los niveles. Es así, por ejemplo, que a nivel internacional los países desarrollados desprecian a los países subdesarrollados, esto ocurre también a nivel nacional y sectorial, la clase económicamente más fuerte desprecia a la clase económica más débil. Jaques Chonchol, Ministro de agricultura del ex presidente chileno Salvador Allende, haciendo referencia a la discriminación racial en el sector agrario decía:
Aquí el problema de la discriminación racial se da no solamente  a nivel de latifundistas, sino que también en todos los niveles sociales, aún en los sectores más pobres. ... Esto nos revela como la discriminación racial no es simplemente un problema que implica una lucha contra los latifundistas, sino que es algo que está incrustado en la realidad social de la provincia en todos los niveles. Porque a menudo sucede que los modelos de comportamiento de los estratos superiores sean asumidos también a niveles medios e inferiores dando vida a un cuadro social bastante complejo.[16]

LOS COMPLEJOS
Este desprecio termina por crear verdaderos complejos. Complejos de superioridad cuando se es más fuerte, sobretodo económicamente (no olvidemos que el capital es el elemento más importante de poder en un sistema capitalista), y complejos de inferioridad cuando se es mas débil. A nivel internacional el complejo de superioridad se manifiesta, por ejemplo, cuando los países desarrollados toman decisiones que interesan a los países subdesarrollados sin siquiera consultar su parecer. Este complejo, en menor grado, se manifiesta también entre países desarrollados; así sucedió, por ejemplo con la reciente agresión bélica, realizado por Estados Unidos en contra de Libia. Esta agresión que afectaba a muchos países, especialmente a aquellos  del Mediterráneo, se hizo consultando sólo a los países de la CEE, pero sin siquiera tomarlos en consideración.
El complejo de inferioridad se manifiesta aceptando el desprecio sin criticarlo o en el mejor de los casos criticándolo tímidamente, quizás por temor a decir algo que pueda desencadenar la ira del “superior”.
En la cooperación al desarrollo esta situación se percibe claramente. Casi siempre el país cooperante programa la ayuda sin tomar en consideración (complejo de superioridad) la opinión de los países a los cuales va destinada dicha cooperación y por otra parte los países que reciben la ayuda aceptan pasivamente (complejo de inferioridad) sin reaccionar.
Se da el caso, por desgracia bastante frecuente de que los intelectuales del Tercer Mundo demuestren temor de ser manipulados o adoctrinados por otros intelectuales, especialmente si pertenecen a países considerados más avanzados. Esta actitud demuestra un gran complejo de inferioridad que a mi juicio debe ser combatido.

LOS PREJUICIOS
Generalmente la clase dominante defiende sus intereses que son aquellos que el sistema protege. Todo esto es comprensible; pero el hecho que preocupa es que una parte relevante de los sectores medios y bajos que son víctimas del sistema, lo apoyan a pesar que los daña y desprecia. Indudablemente este fenómeno de “autodestrucción” es debido a lo que denominaré “ignorancia adquirida”, es decir, aquel tipo de ignorancia provocada por una información equivocada y no por una falta de información. Esta “autodestrucción” se produce también a nivel internacional, donde la mayor parte de los países subdesarrollados apoya y hace suyas las políticas económicas, sociales, educacionales, etc. de los países desarrollados, acentuando el subdesarrollo y favoreciendo, al mismo tiempo, el desarrollo de los países ya desarrollados.

Los prejuicios son un tipo de “ignorancia adquirida”, que como ya dije, se debe a la recepción de información errónea. Esta falsa información puede ser emitida con la intención precisa de crear una atmósfera, de hacer prevalecer una determinada opinión, de provocar una manera de reaccionar particular, etc. de manera tal de impedir una evaluación objetiva de un determinado fenómeno. Fromm  percibe la importancia que tiene la “atmósfera” para poder examinar ciertos fenómenos con objetividad; Desgraciadamente mientras escribo la palabra “socialismo” y “marxismo” están cargadas de una gran fuerza emotiva que es difícil examinar estos problemas en una atmósfera serena. La asociación que se hace hoy día de estas ideas en mucha gente es aquella de “materialismo”, “ateismo” , “violencia sanguinaria” o algo similar; en síntesis cosas odiosas y malvadas. Se puede comprender tal reacción solamente si se considera el hecho en que las palabras pueden asumir una función mágica y si se tiene cuenta de la disminución, tan característica en nuestra época de la serenidad en el pensamiento, es decir, de la objetividad.[17]
Esto fue escrito en Estados Unidos alrededor del año 1955, es decir, hace más de treinta años; se puede afirmar que las cosas hoy día, acerca de este fenómeno, no han cambiado mucho. La información concientemente equivocada es transmitida, como decía, para crear una atmósfera, un consenso, y quién hace posible este tipo de información está conciente. Sin embargo estoy convencido que frecuentemente el mismo informante termina por convencerse que su información es justa y objetiva, quizás porque, como dice Fromm: Por cuanto irracional e inmoral sea una acción, el hombre sufre un invencible estímulo a racionalizarla, es decir, a probarse a sí mismo y a los demás que su acción está determinada por la razón, por el buen sentido o, al menos, por la moralidad convencional. El no tiene dificultad para actuar irracionalmente pero es casi imposible que él no le de una motivación racional.[18]
El medio principal que se usa para crear prejuicios son, sin duda, los medios de comunicación de masas cada vez más eficientes; mientras antes para crear prejuicios se requerían generaciones, hoy en cambio son suficientes pocos años, meses o incluso, en algunos casos sólo días. Esta rapidez con la cual hoy es posible manipular la información y por lo tanto las personas, es debido, naturalmente, a los grandes progresos técnicos. Pero creo que también ha tenido relevancia, en la formación de los “prejuicios inducidos”, el progreso que se ha desarrollado en el campo psicológico. Testimonio de estos hechos es la permanente y repetida propaganda no sólo comercial sino que también política, social, económica, etc. de la cual tenemos ejemplos todos los días cuyos resultados son evidentes; en campo comercial, la carrera al consumismo; en el campo de la política internacional se han hecho verdaderos milagros, baste pensar que personas de las más diversas proveniencias, de diversas regiones geográficas, con diferentes recursos económicos, climas, etc.; así como también de culturas, razas, condiciones sociales, completamente distintas, tengan una visión tan positiva del capitalismo, a pesar de la dura realidad que la mayor parte de los países en los cuales este sistema actúa.
Esta propaganda bien o mal intencionada pareciera ser que logró, generando prejuicios, crear un consenso en torno al capitalismo.
La emisión de información, no intencionalmente equivocada, debido a prejuicios, a lecturas mal comprendidas, a razonamientos equivocados, o simplemente debido a la falta de elementos de juicio o a la incapacidad de comprender un determinado fenómeno, etc., puede ser desinteresada, porque es involuntariamente errónea, pero no por esto es menos dañina. Todas las informaciones transformadas en prejuicios son recibidas y emitidas a todos los niveles. Prejuicios tenemos, más o menos, todos: estudiantes, profesionales, y desgraciadamente , también quién detenta el poder decisional.
Algunos personajes afortunadamente han sido capaces de vencer los prejuicios y han podido analizar más objetivamente los fenómenos estudiados, dando a mi juicio, una verdadera contribución a la superación del subdesarrollo.
Frances Moore Lappé y Joseph  Collins, en su trabajo acerca del hambre ponen de relieve la necesidad de superar ciertos prejuicios para poder entender este fenómeno, al inicio de su estudio se lee: En nuestro estudio sobre el hambre, para entender ciertas cosas tuvimos que comenzar por olvidar otras. Estamos hablando de diez difundidos prejuicios que nos han impedido inicialmente comprender que es lo que origina el hambre, y en que modo ciertos países están atacando el fenómeno desde su raíz para lograr la seguridad alimenticia.[19]
Otro personaje que ha hecho una contribución muy importante para esclarecer el fenómeno del subdesarrollo es Andre Gunder Frank,  antes citado. Al contar su experiencia personal nos ha permitido entender que también las personas preparadas deben superar grandes prejuicios para poder responder más científicamente a los problemas que se presentan, y que desgraciadamente la gran mayoría de los estudiosos no logran superar; cuando Frank habla de su experiencia personal dice:
El ambiente social e intelectual del cual provengo es la clase media norteamericana, y mi formación profesional es aquella del área más reaccionaria de la burguesía americana (mi principal profesor de teoría económica llegó a ser el más importante asesor económico de Barri GoldWater en la campaña presidencial de 1964). Cuando llegué a América Latina cerca de tres años atrás, pensaba que los problemas del subdesarrollo se deben sobretodo a problemas internos de escasez de capitales, de instituciones feudales y tradicionales que impiden el ahorro y la inversión, de concentración del poder político en las manos de oligarcas rurales, y muchos de los otros obstáculos imaginarios de universal conocimiento que se suponen impide el desarrollo económico de las sociedades consideradas tradicionalmente subdesarrolladas. Había leído a Paul Baran, pero sin entender ni a el ni a cualquier parte del mundo. Las intervenciones sobre políticas de desarrollo, como las inversiones en capital humano y las estrategias discontinuas de desarrollo económico, que mi investigación académica me habían conducido a publicar en revistas especializadas, eran más o menos del mismo tipo de aquellas de mis colegas, aún cuando no llegaba al extremo de las políticas monetarias clásicas y de las políticas y de los análisis de actitudes y motivaciones pseudoweberianas y neofreudianas. ...Para aprender a realizar investigaciones en las ciencias sociales que fuesen dignas de ese nombre, para llegar a ser socialmente y políticamente más responsable, y para sentirme en condiciones de decirle al pueblo de los países subdesarrollados qué tipo de política de crecimiento económico podía servirles, debí abandonar mi comportamiento liberar y el ambiente metropolitano e irme a los países subdesarrollados para aprender allí la verdadera ciencia y economía política en el sentido clásico pre liberal y marxista post liberal. Tuve que liberarme de la máxima liberal, según la cual sólo la neutralidad política permite la objetividad científica, una máxima que se usa a menudo para defender la irresponsabilidad social, el cientismo seudo científico y la reacción política. ...Así otra implicancia de estos estudios es que, en este ramo de la ciencia y de la política, para ser responsable tanto intelectualmente como socialmente y, quisiera agregar, para lograr un nivel científico adecuado y una eficacia política, es necesario despojarse de los estereotipos científicos y políticos que la mayor parte de nosotros, marxistas y no marxistas, en la metrópolis y en las colonias, ha heredado del desarrollo capitalista metropolitano en la época del liberalismo.[20]
Creo que estos ejemplos son de una importancia fundamental porque revelan una enorme capacidad de autocrítica y de amplitud mental indispensable para superar las barreras culturales, sociales, psicológicas, etc. que impiden la comprensión de fenómenos tan complejos como el hambre en el mundo o el subdesarrollo. Es difícil cuestionar las propias convicciones, sobretodo cuando están profundamente arraigadas, cuando son el producto de una cultura al interior de la cual se incuban grandes prejuicios. La tendencia predominante es aquella de reforzar nuestras convicciones, en vez de cuestionarlas.
Creo que gran parte de los que intervienen en la cooperación al desarrollo, conciente o inconscientemente no quieren ver los problemas del subdesarrollo puesto que, por una parte, ello requeriría un esfuerzo mayor (crear nuevas vías), y por otra parte, el riesgo de perder las actuales posiciones. Posiciones que muchas veces se deben a una serie de compromisos políticos, religiosos, económicos, etc. que claramente responden a una determinada mentalidad, y por lo tanto a ciertas posturas irrenunciables que frecuentemente se contraponen a aquellas que se deberían adoptar para permitir el verdadero desarrollo de nuestros países.


CONCLUSIONES
En esta breve relación creo haber logrado, aún cuando de manera sintética, explicar cuan complejo sea el problema del subdesarrollo y a individualizar algunos de los factores más importantes, a mi juicio, que impiden  el desarrollo integral de nuestros países. Mi esfuerzo, como se ha visto, ha estado centrado hacia la comprensión de este fenómeno, debido a que estoy convencido que este es el problema de fondo.
En los trabajos elaborados por el IPALMO se abordaron temas sectoriales: industria, agricultura, crédito, transporte, etc. Pero no fueron consideradas las relaciones que entre estos sectores se produce; este hecho es para mi fundamental. Algunas de las presentaciones han hecho referencia a otros argumentos, pero sólo referencias parciales que no consideran el problema en su globalidad. No se pueden proponer programas de desarrollo industrial, agrícola, sanitario, etc. separadamente, sin considerar la influencia que estos programas pueden tener en la realidad a las cuales vienen propuestas. Si no se tiene en cuenta esta realidad, se corre el riesgo de obtener el efecto contrario al deseado; en vez de promover el desarrollo de un país, se puede inconscientemente acentuar el subdesarrollo, así de hecho sucedió y, según creo, continúa sucediendo con la actual cooperación. A menudo la cooperación al desarrollo crea mayor dependencia porque obstaculiza el desarrollo autónomo, tan necesario para un verdadero y sostenido crecimiento de los países considerados subdesarrollados.
En fin, si se quiere entender el problema del subdesarrollo y estar habilitados para proponer efectivos programas de desarrollo, estoy firmemente convencido que es indispensable superar los factores que impiden la comprensión de este fenómeno. Para superar estos factores (prejuicios, complejos, falta de autocrítica, etc.) es fundamental el intercambio permanente de diferentes ideas y experiencias. Teniendo en cuenta estas consideraciones, la iniciativa de desarrollar este seminario me parece muy positiva debido a que genera este intercambio. Desgraciadamente esta iniciativa ha tenido un apoyo muy débil, no solamente desde el punto de vista económico sino que también moral. Estoy conciente que es la primera vez (de acuerdo a mis antecedentes) que miembros de países subdesarrollados han sido convocados para dar su opinión sobre la cooperación italiana al desarrollo. Por este motivo, objetivamente no se podía esperar más, ya que los complejos de superioridad en relación a nosotros están aún muy radicados.
Este es el primer paso y como tal debe ser valorado; pero pienso que es indispensable seguir adelante dando nuevos pasos no sólo en la confrontación ideológica y de experiencias, sino que también en un total y efectivo compromiso de todos aquellos que están interesados en los problemas del subdesarrollo, para la elaboración y la gestión de los programas de crecimiento. Desgraciadamente estos objetivos están todavía muy lejos; lo demuestran, entre otras cosas, las leyes y diseños de leyes sobre la cooperación al desarrollo y sobre los extranjeros en Italia, en las cuales se pueden encontrar deficiencias propias de un inadecuado conocimiento de las realidades a las cuales se refieren. Esto indudablemente se debe a una falta de compromiso real con los países pobres.

[1]Marcello Carmagnani e Alessandro Vercelli. “Il mondo contemporáneo. Economia e Storia 2”. La Nuova        Italia. 1978. pág. 882
[2] Ibid., pág. 878
[3] Ibid, pág. 882
[4] Ibid, pág. 886
[5] Nigrizia Aprile 1985. pág. 9
[6] Ver nota 4
[7] Documento elaborado por el IPALMO para la Segunda Conferencia sobre Cooperación al Desarrollo
[8] Idem
[9] Andre Gunder Frank. “Capitalismo e sottosviluppo in America Latina”. Serie política 11 Einaudi. 1969. 5ª Ed.1977, pág. 189.
[10] Ibid, pág. 190-191
[11] Ibid, pág. 111-112
[12] Ibid, pág. 277
[13] Ibid, pág. 27
[14]Erich Fromm. “Psicanalisi della società contemporanea”. (Rinehart & comp..) Inc., New York 1955)            © Erich Fromm, 1955 © 1960,1981, Edizioni di Comunità  Pubblicazione CDE spa – Milano su licenza della Edizioni di Comunità, pág. 260-261.
[15] Andre Gunder Frank. Op. cit., pág.159
[16] Basso-Rossanda-Glauser e altri. “L’esperienza cilena”. Il Saggiatore, Milano 1974, pág.296-297
[17] Erich Fromm, op. cit. pág. 238
[18]Ibid. pág. 70
[19]Frances Moore Lappé y Joseph Collins. “Buggie sulla fame” Edizioni EMI. 1985 Bologna, Pág. 7
[20] Andre Gunder Frank. Op. cit., págs. 21-22-23