Rubén Cárcamo Bourgade

lunes

LA CARTA NATIVA

Julio Ramón Ribeyro


Querida tía Eduviges:

Estuve de fiestas hace un par de días. La excelencia de los eventos en ella era portentosa ¡Cómo te hubiera gustado estar allí tía ! Todo era perfecto y a ritmo. Los bocadillos del banquete desplazándose sobre bandejas parecían flotar en las manos de  garzones y mozas sonriendo. Las mesas servidas, la atención exacta para que el vaso nunca se vaciara, la explicación oportuna del maître que describe los platos. La grata  plática con el comensal vecino era perfecta, hasta que comenzó a aparecer la música juvenil,  y el retumbado de los bajos se me hizo insoportable. El momento de platicar se había concluido. Pero me quedé en mi mesa a mirar la raza.

Saturado por tantas imágenes de la TV -  date cuenta que son miles y miles de horas mirando una realidad que no lo es -  hay pocas oportunidades de mirar al genuino ganado congénere "en vivo y en directo"

Y comencé a desnudar los cuerpos de los danzantes. El desnudar es un decir tía, no veas nada de malicioso en ello sino más bien de benevolencia.

Allí estaba Marilyn Monroe en su sonrisa pero no sé que le faltaba. Obligué,  a Gabrielito a descubrir el parecido y me dijo: 
-  Es más ancha
Se refería a su sonrisa, a sus caderas, a sus hombros y a su espíritu.  Estaba Catherine Zeta Jones pero con el cuello más corto y los tobillos gruesos.  
Penélope Cruz, también, pero con una nariz equivocada y unos treinta centímetros menos. Incluso Michelle Pfeifer pero sin esa quintaesencia químicamente pura para dar la talla del garbo de Michelle. En ella debe estar presente la divina proporción. 
¡Qué buenos chistes hubiéramos hecho a costa del ganado familiar, tía ! Por angas o por mangas  alguna insignificancia no permitía dar el tono, no voy a decir del parecido perfecto,  sino de la forma correcta  para exclamar;  ¡este cuerpo es de cepa apropiada para hacer del gozo de mirarlas,  un gozo universal!

Este tipo de charla y observación morbosa,  me recordó tu larga explicación que basaste en tu peruano preferido;  Julio Ramón Ribeyro, y  referida al milagro que es,  la existencia de un escritor impecable que nos de ese gozo universal y de cuantas malas copias se dan en la naturaleza antes de dar con el escritor que sea intachable o impecable desde el punto de vista narrativo.

Tú me has contado, por tu afición a los escritores novatos, de las inmensas preexistencias de futuros grandes escritores que terminan en nada,  ya sea por la bebida, la falta de formación, la falta de pasión o para algunos simplemente la falta de suerte, esa circunstancia casual y afectuosa del azar que otros llaman simplemente destino.

También  hay malas copias buscando el gozo de ser leídas ¡Y cuántas malas copias de aquellos escritores son sub-literatura, tía ! Ello prueba fehacientemente que la “mercadería de segunda selección” se vende al por mayor en los outlets,  razón por la cual también  proliferan  en los blogs.

Afectuosamente tu sobrino Nativo. Que tengas un lindo día.