Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

2.- ¿Y QUÉ DECIA LA CARTA ?

- ¿Rubén: qué decía la carta de Cucho?,  me pregunta Sonia.
- ¿Y por qué no la lees? La tengo impresa.
Imprimo todo lo que me envían mis amigos. Atesoro. No se puede leer en la fría pantalla del PC. ¿No es cierto? ¿Dónde voy a subrayar las brillantes oraciones de sus textos? Aclarar: PC = Personal Competer.
- Voy al tiro. - me dice Sonia, mientras rocía sus plantas interiores con neblina de interiores. Esto es un decir hermoso, ya que en verdad Sonia está con la aspiradora - la que para mí sigue siendo el chancho eléctrico - lista para sacarle una foto en ocasión tan especial, incluso más que novedosa. Primigenia. Sonia se sienta en el escritorio y comenta:
- ¿Y no podrías haberla escrito con letra más chica?. . . y Light todavía. . .
Tiene razón; tuve que usar lupa para leerla. Lo que comprueban que uno siempre está expuesto a que por andas o por mangas se te recuerde que la vista está corta y los papeles lejos. Lee en voz alta:
- “Querido: Rubén: Pasan los años ¡putas que pasan! Te lo digo a propósito de unas fotos que mandó Monseñor...
Vuelvo !! amor vuelvo!!...  a la cocina porque tengo todos los cubiertos sucios y debo limpiarlos antes de que se empiecen a levantar los retoños. Me doy cuenta que la nana no tiene el hábito de sacar el sarro de las cucharitas de té. Así es que decido dejarlas remojando en Tazán un poco diluido. No vaya a ser cosa que me mande un condoro. (No computador. No me lo subrayes. No es cóndor ni condono, para esas correcciones está mi amigo el Aitel Tileman).
Sonia me alcanza y me comenta:
- La pura verdad que el Moncho Barrera parecía un teniente del regimiento de la caballería ligera austrohúngara. ¿Se escribe todo junto? Oye, pero al final casi no alcancé a leer.
- Es que se me acabó la tinta
- ¿Y tú que le contestaste?
- Da vuelta la hoja.
Lee en voz alta: ... - “Me dices cómo pasan los años. ¡Y putas que pasan! ¡Cómo pasan! Porque de que pasan,...pasan. Te lo digo a propósito de unas fotos que mandó Monseñor...
Me yergo con el pecho como para hincar las puntas de flechas de la revolución en el canto multitudinario Internacional pero está allí; la ruma de platos, rutinaria e inicio un quirúrgico aseo, plato por plato. Odio limpiar los restos de palta. Y ese mal hábito de apagar los puchos en los vasos. Humm. Humm. Ojala que hayan orinado dentro del inodoro. Parece que me estoy poniendo de mal humor.
¿Dónde habré guaradaodo el abrelatas?