Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

25.- La Balada del Café Triste

José Agustín Vásquez ; Travesía al fondo del olvido (fragmento...)
Pero este domingo recibimos la bendición apostólica de Pablo Mondragón y su esposa doña Paca, quienes lloraron (y no es retórica) de emoción por esta noticia, que de algún modo adivinaban, pero que les resultaba tan increíble que se negaban a creérsela. Yo tampoco me la puedo creer, y a veces pienso que nunca salí de adentro de la travesía al fondo del olvido, que me quedé encerrado en sus páginas, y que de repente alguien va a dejar de leerme y pasaré al olvido.
Tengo miedo que algún día nos pudiéramos juntar todos, a lo mejor entonces nos daríamos cuenta que todo es mentira, que todo no fue más que un montón de trivialidades, que todo no pasó más que en unos pocos años y no en una eternidad de la que terminó arrancándonos la vida, que la Paty Cofré no existió nunca, que la inventamos entre todos, que no puede ser que todo eso que aún creemos que pasó haya podido ser verdad, porque la vida “de verdad” no es así, que yo, por lo tanto, jamás vi unos ojos azules que estaban al otro lado de la trinchera, que Cárcamo Rubén no se ensonió ni entró en ensoniación por aquel entonces, que Pancho y Juan no han muerto, que están “allá afuera”, y que mandaron un mail excusándose por no poder venir, pero que igual nos quieren mucho y etc., etc. Que cómo se nos puede ocurrir que hoy Juan Luis, el breve, es director y decano de la Escuela y que tenemos en el taller un alumno que se llama Eduardo Arenas y que es igual al Lalo Arenas y además es su hijo, y que una tal Pía Giannoni circula por Playa Ancha, diciendo que es hija de Monseñor Vitucho. Que el Lolo Vásquez está pololeando con la Antonieta Surawski ¡es suwrealista!. Tengo miedo de eso. No nos juntemos nunca TODOS, que siempre falte uno o más de uno, sólo así, con un eslabón roto, se mantiene el misterioso recuerdo.
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Carson McCullers  La balada del café triste (fragmento)
Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas.
Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones amadas distintas.
Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo.
Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta, nadie, sino ellos, pueden llegar a conocerla.
Es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime. . ."     
¿Si no; cómo se explica que al final de la vida se amen con desesperación inusitada, un furibundo  golpista y una exiliada?
. . .
- Rubén. Te estás quedando dormido.
- ¿Alguien quiere café?
- Todos quieren café.