Rubén Cárcamo Bourgade

jueves

JUDÍOS












- Ya está bueno que la corten con el tema de los Detenidos Desaparecidos. Fue el comentario candoroso de un amigo judío askenazi.
- ¿Y ustedes cuando la van a cortar con el tema del holocausto? – Le dije.
No se le movió ni una mota de su pelo rubio, pero su cara blanca se enrojeció. Me miró con esa mirada azul que tienen los judíos askenazis, cargada de terrores rusos, alemanes, polacos, yugoslavos, ucranianos y húngaros y guardó un silencio temeroso. Creo que lagrimeó. Debe haber pensado que frente a él estaba su pesadilla. Me arrepentí por mi pregunta. No tanto por la verdad que ella contenía sino por la violencia con que la arrojé.

Días después lo fustigué - solo por mortificarlo - por el atraso con que llegó a una reunión y me respondió:
- Disculpa el atraso. Hoy me correspondía hacer guardia como apoderado del colegio de mis niñas.
- ¿Guardia de qué?
- Una semana al mes debo cautelar que todos los niños ingresen sanos al colegio.
Era el colegio hebreo de Santiago de Chile. En Chile - antes de la globalización - palestinos y judíos podían ser vecinos sin temores y además amigos. Corría el año dos mil - hace poco – y el chiste era; si hacen negocio un judío con un árabe, pierde el Estado de Chile. 

Cinco años después vi judíos ostentado de sus prendas tradicionales en un auto a prueba de bazucas. Y me sentí inseguro en el corazón de la ciudad y acongojado por la situación de mi amigo. No es sano vivir con temor las 24 horas del día. Nadie puede. Tienen miedo, porque algunas veces - en la historia del mundo - ha sido mortalmente peligroso ser judío. Dos de estos períodos ocurrieron durante la inquisición española del siglo XV al siglo XVIII, y durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora también lo es.

Mis primeros conocimientos y acercamiento a los judíos fueron a través de la iglesia católica. Los judíos eran los responsables de la muerte de Jesús, de la avaricia. Eran acusados por los nacionalistas de ser generadores del comunismo; y acusados por los comunistas de regir el capitalismo. Controlan los medios de comunicación y el cine. Si vivían en países no judíos, eran acusados de dobles lealtades y si vivían en el país judío; eran racistas. Si gastan dinero, son ostentosos. Si no lo gastan; son avaros. Dichas enseñanzas venían con toda la caricatura básica para concientizar en el prejuicio. Pero “gracias a dios”, me crié en una metrópolis donde todos los habitantes y mis antepasados familiares, eran inmigrantes de las más variadas nacionalidades.

A no mediar alguna certeza certificada, es muy probable que en mis antepasados, alemanes, franceses, y españoles chilotes, esos derrotados de la guerra de la independencia y por lo tanto, realistas, tenga tanta sangre judía, como sangre indígena. Pertenecía entonces, a una comunidad que hoy se llamaría de diversidad multiétnica, políticamente progresista, republicana, religiosamente observante pero tolerante. En una de esas, la sentencia de Eduardo Contreras sería cierta; “por esa forma del lóbulo de tus orejas, me tinca que tienes sangre judía”. Capaz. Eduardo logró que me mirara el prepucio.

“Este es mi pacto, que guardaréis. . . será circuncidado el prepucio de todo varón de entre vosotros y ésa será señal del pacto entre mí y vosotros. De edad de ocho días será circuncidado todo varón por vuestras generaciones... Y el varón incircunciso... será borrado de su pueblo, ha violado mi pacto”

Compañeros de curso y de dolores profundos son mis amigos judíos y sé que piensan como yo aunque callen. Son muchos.













Un judío convertido en ateo después de su visita al museo del holocausto. No puede existir un dios que permita esto

Un judío rastafari afirmando que Selassie es la reencarnación de Dios después de Jesús. Entre darse de cabezazos en el muro de los lamentos y cabecear por efecto de la marihuana, creo que este último cabeceo está más cerca de Dios. Sospecho que es judío sefardí.

Un judío siempre viene con madre judía. Por una madre judía pasa todo el judaísmo. Dicen que “son verdaderas antigüedades dentro del laberinto de la maternidad". Son mujeres con mucho camino recorrido, mucha tierra prometida, mucha diáspora y soberbia.

Un judío, al que visito asiduamente sólo para que me narre sus peripecias de vivir con su longeva madre…y mientras degustamos algo kosher.
- Es básico – le digo - entender a tu madre para entender a Woody Allen.
- ¿Viste la película Bota a mi mamá del tren? ¿Qué te parece si la imitamos?
Y tiene mucho aguante, pues soporta chistes como estos:
- Los Protocolos de los Sabios de Sión son tan falsos como el Holocausto, a menos que me aceptes lo contrario. Si no mira no más como está el “orden mundial”.

Una dama víctima del holocausto, me mostró su número en el antebrazo. Era un grafiti de la indignidad, del abisal y bestial nivel de bajeza a la que puede llegar un ser humano.  

Judío era quien me visitaba en mis rutinarias horas de empleado público para estar mañanas completas conversando de literatura. Por supuesto que le compraba sus libros, pero su compañía era impagable. Era marxista.

Y el mapa genealógico.Tienen una habilidad particular en armar el mapa genealógico de cualquier persona que se nombre en una conversación;" Es hijo de", "estuvo casado con",  "es primo de..." Esto les refuerza la memoria prodigiosa de la cual hacen galas.












En esta breve tipología de judíos que incluye a ateos, agnósticos, también hay lugar para las víctimas que sobrevivieron a uno de los tantos odios que genera el mal llamado mundo desarrollado. Ese mundo tipo we are the world. Mundo que en pos de ese desarrollo – perecible por lo demás – es responsable de dos guerras mundiales, imperialismos, exterminios, esclavitud, colonialismo, bloqueos, racismo, piratería, capitalismo, socialismo, sionismo, cortinas de hierro, muros: - ¿Se me quedó algo fuera?

- Sí. Cometer a lo largo de toda la historia de la humanidad, todo tipo abusos - sin juicios – por hacer realidad cualquier idea generada por la palabra que contiene el mayor número de sinónimos: la Razón. La que engendra monstruos;  tener La Razón.

Me he llevado bien con ellos. Siempre. Por alguna razón logro complicidad y alianzas. Respeto mutuo y afecto. Pero esto que estoy viendo, “con los propios ojos de mi cara” y que nadie me lo ha contado, pues no soy precisamente un incauto con los medios - esta masacre feroz, esta ceguera perversa, apabulla y repugna la conciencia; deshonra a asquenazis, sefarditas, semitas y hebreos.

¿Son esto los judíos? No. No son los judíos. Es el sionismo y su aliado país sin nombre.

Se reclama al presidente premio Nobel de la paz, como si el ser presidente de ese país tuviera algún autoridad moral. El premio Nobel de lo que sea es farándula y comercio de ese mundillo que prolifera en el Estocolmo rubicundo. Incluso el de literatura es negocio, ...no la va a ser el de la paz.

Esa derecha sionista inocula en la nación hebrea el veneno del miedo; el perfecto enemigo. La masacre contra un pueblo indefenso dice mucho más que Los Protocolos de Sion y grita más que el holocausto. Hay tanto exterminio impune y mentiras que ya la inmoralidad tiene magnitud cósmica con Palestina.

El sionismo surge al amparo de varias potencias imperialistas que ven en esta corriente nacional y reaccionaria una punta de lanza para el logro de sus objetivos en el Cercano Oriente. El sueño sionista de crear en Palestina un hogar nacional hebreo para regresar a la tierra que les fue arrebatada por el Imperio Romano en los años 70 d. C, es un mito absoluto. El sionismo es una ideología clasista de carácter ecléctico, pragmática y demagógica. Constituye una mixtura de ideas y teorías que  ocultando su naturaleza de clase, se presenta como un conjunto, ágilmente compilado, de ideas y leyendas religiosas, mezcladas con hechos reales o ficticios, lo cual le permite embaucar a millones de personas. 

Los sionistas deben crear en Palestina un puesto avanzado de la Civilización contra la barbarie, una barrera de Europa contra Asia y un “enclave de la cultura occidental”. Comparto con el sionismo - por esa mixtura de ideas - esta aseveración pero con algunos matices que no son tema de este texto.

Los sionistas consideran a los árabes palestinos como advenedizos, por lo que no constituyen, para ellos, un pueblo soberano. Es por eso que su divisa al respecto siempre ha sido entregar un territorio sin pueblo a un pueblo sin territorio.


Para concretar ese ideal, se afirma que la Humanidad les odia, que trataron de exterminarles durante la Segunda Guerra Mundial y que les han echado de otros países porque no respetan su diferencia y les tienen envidia, por ello: El goyim es una basura; un excremento. (Ovadia Yosef, supremo rabino sefardí)
Todo los niños no judíos son animales. (Yebamoth 98a);
Las almas de los no judíos provienen de espíritus impuros y se llaman cerdos. (Jalkut Rubeni Gadol, 12 b);
El mejor de los gentiles debe ser asesinado. (Tractates menor, Soferim 15, Regla 10).
Asesinar un goyim es lo mismo que matar a un animal salvaje. (Sanhedrín 59 a).
¿Qué cosa es una prostituta? Toda mujer no judía. (Eben ha Ezer, 6, 8)

Todas estas expresiones, similares a las islámicas radicales, son apologías para un genocidio. Su lenguaje es el mismo de los fundamentalistas. 
¿En qué momento dejaron de ser personas?



Los palestinos llevan siglos, casándose y viendo nacer a sus hijos en esa tierra, hasta que llegó el Estado de Israel, que no quiere palestinos.


Ser judío es algo más que ser semita, porque la exclusividad del semitismo no la tienen solo los judíos. Los palestinos, también son semitas, por lo que ser antisemita es ser antipalestino.

Se calla y se mira para otro lado. ¿Cuántos lo hacemos ahora? Hay excusas despampanantes:
- Pero si les avisan por teléfono antes de bombardeados.   ¿ ?
- A Israel debieran darle el Premio Nobel de la Paz ¿ ?
- No son palestinos, son terroristas. ¿ ?


Son crímenes de guerra. No hay otra lectura ¿Juzgarán los delitos de lesa humanidad por igual? Me temo que no. Antes bien, la ideología imprescindible para los efectos de legitimar el poder oligárquico, seguirá endureciendo sus medidas para enmudecer a los que no aceptaremos jamás distintas varas de medir en materia de derechos fundamentales para la Humanidad.

El pueblo elegido ha perdido la guerra y desaparecerá apenas Gaza desaparezca de la tierra prometida.