Rubén Cárcamo Bourgade

domingo

EFEMÉRIDES (11 de Septiembre v/ s Nueva Providencia)

¡Qué cosa ésta de ponerle nombre a las calles! ¡Y con fechas!
Mi amigo y arquitecto Víctor Giannoni Buneder ha propuesto llamar calle Augusto Pinochet Ugarte (me sé el nombre completo) la calle 11 de Septiembre de Providencia. Proposición que me deshonra pero me hace reír porque Víctor tiene sentido del humor y sobre todo, nadie le iguala en bonhomía. Es más; creo que él es la palabra bonhomme. Lo hace en la blanda batalla de nuestras canas. Feliz él que las posee y podrá acumularlas porque otros como yo, han perdido las canas-batallas y el cabello está en pleno abandono del estadio (Este es un chiste de mi peluquero). Tengo entonces hacia él;  Víctor,  una envidia calva y por lo mismo desnuda de celos y rencor. Esta última palabra no debiera estar en este texto porque es muy dura para nuestra afinidad y las disculpas prematuras las ofrezco pero sin ellas y sin el auxilio de la Divina Providencia no podría continuar el texto.

Menudo lío. La actual alcaldesa de Providencia, vilipendiada por un machista Labbé, ex – coronel, se ha salido con la suya. Le ha cambiado el nombre a la calle. Mi oferta para esa calle era llamarla “DUEÑA DE CASA”. Grosería, que cometió el coronel contra la respetable dama y victoriosa en las urnas; que lo desposeyó del codiciado sillón municipal por obra y gracia de la soberanía, supervisión e intervención de Dios en el socorro de los hombres; eso que los católicos llamamos;  la Divina Providencia.

El coronel no estaba preparado para lidiar con las mujeres nuevas, pero sí tiene quien le escriba,  y soy yo en este momento.

Al coronel lo conocí cuando él buscaba trabajo allá por los años 90 y era noticia en los diarios no sé por qué causa. Me encontré con el cesante en un tercer o cuarto piso. Trabajaba yo en una Inmobiliaria de fecha futurista: SANTIAGO DOS MIL.   DOS MIL  era una fecha incumplible para los creyentes por aquello del tenebroso  “llegarás a mil, pero no a dos mil”. Hasta ahora no conozco a nadie demandando a Dios por publicidad engañosa, ni haciendo protestas por  la promesa incumplida de acabar con el mundo.

El rubio coronel - Master en Teoría y Filosofía Política - estaba combatiendo junto a una luminosa ventana, con una elemental computadora de bolsillo de inmensas teclas. Me pidió ayuda humilde y sonrientemente. No soy un dechado computín pero sí, conozco la regla de tres simple; mi punto de apoyo “arquimidial” para mover todo el mundo inmobiliario y le resolví el problema de suma que tenía. Sus dedos eran cuadrados por el mismo defecto que padezco: comerse las uñas. Entonces aventuré un frase:
- Te gustan los Beatles.
- - me dijo. Y esa fue la frase que nos abrió una mañana de simpático coloquio. Y si mi temor a todo el gris militar que me oprimía en esos años no hubiera sido gigantesco, hubiéramos sido amigos incondicionales.














No sé si fue acusado por violaciones a los derechos humanos. Pero siempre me fue simpático. Porque lo sentí como el huevón del curso, buena gente, paleteado y hocicón. Se le vino el mundo encima por la muy mala idea de lanzar el libro “Miguel Krassnoff:  Prisionero por servir a Chile” con recursos de la Ilustre y acaudalada  Municipalidad de Providencia, donde alguna vez fueron a parar mis emolumentos completos con tal de sustentar las necesidades del ayuntamiento.

Krassnoff fue encarcelado el 2006 y ha sido condenado a más de 100 años  de presidio por violaciones a los Derechos Humanos. O sea,  es un maldito hijo de su respectiva ramera. Y el coronel; fiel con sus amigos, leal, querendón como es, cree que eso es una injusticia. Lo comprendo. Le gustan los Beatles. Para él está la amistad primero y después las violaciones a los derechos humanos. Pero hay que ser prudente, reflexivo y cauteloso,  como dice el manual de las trilogías de nuestro presidente; eso es lo decente.

La decencia la aprendí en un colegio enciclopédico como el Seminario San Rafael. Fui... soy… compañero de curso de Edmundo Eluchans, diputado de la UDI.  De ese colegio no pudo más que egresar “gente como uno”: Refractarios al cambio, latifundistas resentidos, hijos "por fuera" del patrón, el Chile del denso espectro colonial que aún perdura, incluso en aquellos propietarios de mínimas parcelas de agrado o terratenientes de maceteros.
¿Y qué piden los amigos de Labbe?: .. "la mantención del nombre Av. 11 de septiembre, por considerar que esa denominación recuerda el día en que, con el apoyo de la gran mayoría de los chilenos, las FF.AA. y Carabineros rescataron a la nación de la inminente amenaza de una guerra civil y de caer bajo una tiranía comunista”.

Pero la inexactitud de aquello es inconsistente como un gas. Eso de la “Gran mayoría”, “Rescate”, “Amenaza” o “Tiranía comunista”. Son fantasmas que le causaron pánico solo a ellos.

Además, siendo conocedor de nuestra Guerra Civil de 1891 - que prefiero por la fraterna capacidad de olvido -  sé que quienes no tuvimos esas apariciones apocalípticas, la fecha  nos parece inmemorable. O sea: ¿Alguien conoce la calle 13 de Julio?
- Sí, por supuesto.
- ¿Alguien sabe qué pasó el 13 de Julio?
- Nadie.
- La calle 10 de Julio. ¿La conoces?
- Sí,
- ¿Y sabes qué conmemora?
- No.
- ¿La calle 21 de Mayo?
- Sí. Sí sé qué conmemora,
- ¿Y sabes cómo se llamaba antes?
- No.
- Calle del Basural, Calle de la Caridad, Calle de la Pescadería, Calle de la Nevería.
- ¿Sabes por qué hay una calle que se llama Dieciocho?
- ¿Será por el 18 de septiembre, fecha de la independencia del país?
- ¿Y acaso el 12 de Febrero no es más importante? 12 de Febrero de 1542: Día de la fundación de Santiago. 12 de Febrero de de 1817: Día de la victoria de Chacabuco. 12 de Febrero de 1818: Día de Jura de la Independencia de Chile.
O sea...

Trabajé 4 años en la… ¿Todavía se dice Administración Pública? Gracias a un pituto con Miguel Ángel Poduje, Ministro de Vivienda de los años 80. Proyecté y regularicé loteos. Me cansé de bautizar calles. Algunas hoy me producen franca vergüenza, como “Avda. Circulación de la Mañana” ¿Qué?  Escalofrío. Autorizo a que me apunten con el dedo y me anoten como roto picante. O me nominen como terrorista planimétrico por bautizar una Población como Orquesta Sinfónica… y a sus calles nominarlas, por ejemplo; Los Oboes, Los Clarinetes, Los Violines, incluido un pasaje (cul de sac) “Nota Alta”.

En todo caso, es más creativo nombrarlas; Opus Uno, Opus Dos, Opus Tres, suma y sigue... que: 
- Uno Norte, Dos Norte, Tres Norte,… suma y sigue. Y encontrarlo de lo más que hay.

Debo confesar que en mis diseños de loteos me encontré con calles como Elías Laferte y Rogelio Astudillo, a quienes confundí con un prócer francés y un héroe deportivo. Después supe que ambos eran dirigentes sindicales y comunistas para más remate.

Espero que aún sigan acompañados por un prominente nombre con el cual se me ocurrió bautizar una calle vecina sin pavimentar, como “HILDA PACHECO”. Honrosa compañera de trabajo,  grado 28 de la escala única de sueldos de la Administración Pública - Serviu Va. Región. Años 80. De origen chilote, fallecida por culpa de la diabetes. Buena para el tecito de pan con palta y el chiste. Ni ella supo, ni sus deudos saben, que existe una calle con su nombre en la Población Villa Norte de Viña del Mar. Así de arbitrario es nominar una calle. Llegará el día en que solo los eruditos sospecharán de qué se trata el 11 de septiembre de Chile. Habrán pasado cosas más impactantes en la misma fecha.
Pero mí el 11 de Septiembre es el golpe militar, la dictadura que permaneció 17 años en el poder, 17 años con toque de queda, 17 años de blanco y negro,  17 años de amigos y enemigos, 17 años de miseria cultural, 17 años de oscurantismo, 17 años de enemistad y miedo, 17 años en que no hablé de dictadura, sino de gobierno militar, 17 años en que no dije golpe militar sino pronunciamiento, 17 años de miseria espiritual, 17 años perdidos de mi vida. Y prefiero olvidar.
Tengo otros 11 de Septiembre; el atentado a las torres gemelas, los Beatles graban el disco Love me do, se aprueba la constitución de Guzmán en Chile, se vende en una suma estratosférica el cuadro Los Girasoles de Van Gohg.

Como ves, muchos otros 11 de septiembre irán depositando sus capas de canosas cenizas sobre la memoria dispar de la humanidad y  nadie sospechará de nuestra existencia, ni siquiera nuestros lejanos descendientes. Las fechas - como nosotros - al fin y al cabo, se desmemorizan. 

... De todos los días de tu vida, no puedes saber cuál es el que importa y significa. Para eso,  ni una estatua sirve, vale más la esporádica y fugaz sonrisa de quien te aprecia y quiere día a día.
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