Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

POR SIEMPRE CLARO. Danzando entre los cuervos...


Don Ricardo Claro Valdés, Católico, emprendedor, generoso y amante de la cultura y la historia. Una semblanza distinta, personal y –más que seguro– incompleta, de un personaje que dejará huella en el tiempo. Un hombre sin ambigüedades ni lugares comunes.
Así lo describió una de sus empleadas y periodista. Quien lo describe como responsable, intuitivo, estudioso, exigente, disciplinado… mecenas. Todo un prohombre de la patria.
Cuenta la historia que su primera cuenta de ahorros la abrió a los 7 años en la Caja Nacional de Ahorro. Luego, al ver que sus ahorros no rentaban tanto como esperaba, los cambió - no por “pollitos” - sino por bonos hipotecarios. Visionario.
Más tarde compró acciones de empresas ligadas al salitre y la agricultura. Y así se hizo de los primeros 400 títulos de lo que sería su principal orgullo como empresario: La Compañía Sudamericana de Vapores, una de las 10 mayores navieras del mundo.
A los 17 años, entró a Derecho en la Universidad de Chile. Allí fue conocido como el delator de su compañera de curso. " Soy católico y, por lo tanto, forzosamente tengo que respetar la declaración del Sumo Pontífice que ha declarado al comunismo como una doctrina intrínsecamente perversa."
En 1950 se tituló como abogado.
Se casó. No tuvo hijos.
Su actividad empresarial comenzó con una quesería en Llay Llay.
Compró la Viña Santa Rita en 1980. (vino que no tomo).
Compró Elecmetal, Cristalerías de Chile, VTR, Megavisión, Metropolis Intercom. ¿Tendrá que ver con el grupo CLARO?
Su grupo de medios más tarde se amplió al Diario Financiero y Revista Capital.
No tuvo militancia conocida. Pero sí tuvo adversarios lenguaraces como Edmundo Eluchans Malherbe quien le dijo: “El señor Claro es un amargado y su posición en la vida proviene de su reconocida impotencia sexual”.
En 1973 - 75 participó durante el régimen militar como asesor económico del Ministerio de Relaciones Exteriores.
1975 fue nombrado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en misión económica especial en Pekin.
Ferviente católico, misa diaria. Miembro del Opus Dei y financista de la Universidad de Los Andes, fue condecorado por el Vaticano con la Orden de San Silvestre Papa, en el grado de Comendador.
Presidente de la fundación Teresa de Los Andes.

2008 Fallece con "sentimientos de hondo pesar". Yo creí que se iría al cielo, a la derecha del dios padretodopoderoso. Con tamaño curriculum !
"El corazón de nuestra fe es que Jesucristo murió y resucitó, venciendo la muerte con su propia muerte y abriéndonos el camino a la vida eterna en la cual veremos a Dios tal cual es. Así, a la luz del misterio del Verbo Encarnado, de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo comprendemos la muerte de un modo nuevo, ya no como una fatalidad que nos desespera, sino como el paso a la vida verdadera, la vida para la cual fuimos creados, la vida eterna como participación de la vida divina”,

... dijo Monseñor Chomali al despedir los resto de don  Ricardo Claro.
Con ese responso...seguro que ya estaba subiendo los primeros peldaños de la escala celestial. Hay gente que llega con vuelo previo para ascender a los cielos.

Pero,... el año 2012 se nos informa que fue financista de la DINA.
¿Será verdad?
Dicen "fuentes reservadas" que Sebastian Piñera solo pudo ser presidente porque ya no estaba Claro.
También se escribe por parte de la prensa "libre" :
"La sociedad chilena se siente impactada ante las sorprendentes declaraciones de Jorgelino".
¿Y quién es Jorgelino?
Una memoria de este pueblo.
Una maldita voz del pasado que tiene algo que decir. Habla claro.
Un hombre que de mocito se convierte en agente, que aprende el uso de armas y técnicas de defensa personal sin abandonar, nunca las bandejas con su paño colgando en el brazo, su corbata humita, la cocina y el trapero.
El 2007 Jorgelino Vergara, reveló la existencia de un cuartel secreto de exterminio. 
 ¡2007!
40 años después.
Es un rebote de la historia, la arista impensada. Un detalle apenas. Incómodo.
Lo escuché anoche en una entrevista. Clarito para hablar de Claro. Sorprendente. Conciso y sin titubeos repitió nombres; primero y segundo, apellidos; primero y segundo y chapas de una pléyade de asesinos.
Esta orilla imprevista de la historia de Chile, porfía contra la tozudez de quienes quieren el olvido. Chile todavía requiere verdad porque los procesos de investigación en derechos humanos no tienen fecha de término. No puede existir punto final; (porque es la voz de la  memoria la que despierta a los pueblos dormidos" dice León Giecco) ...  aunque ya no queramos más.
Esto es impensado.
Uno imagina a todos los poderosos que nunca pusieron electricidad en la tortura, ni borraron cicatrices y huellas dactilares con sopletes, pero que hicieron sus fortunas al amparo del modelo económico impuesto a nuestra nación mirando para el lado.
Comentan los sensibles; “hay que ponerse en el contexto histórico”.
Los cínicos: “para hacer tortillas hay que romper huevos
Los fanáticos; hay que “exterminar el cáncer marxista”.


Jorgelino al nombrar a Ricardo Claro le pone rostro a la acumulación de riqueza en la economía nacional. Sus declaraciones son incómodas para muchos, amigos míos incluso.

Preferirán ignorarlas porque demuestra lo espurio de su origen. Son una molesta pesadilla a pesar de que se disfracen de presidentes en clubes deportivos, obras benéficas y mecenazgos. Su riqueza tiene relación tangencial - elíptica si quieren - con crímenes sobre este pueblo que todavía se siguen explicando. 

Y lo peor; se estigma la justa fortuna de muchos.
Nos hace bien mirarnos al espejo de Jorgelino. Mirarnos como si ese rostro fuera el nuestro, ese rostro al que no queremos parecernos, con sus verdades y sus inconmovibles silencios.