Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

EL CAÑON DE LAS DOCE (Raúl Peñaloza Román)

Copio y presto casa,  a los textos de Raúl Peñaloza Román, porque hay demasiados próceres nombrados en ellos y no pueden olvidarse. De más que merecen el saludo fraterno de un ... Diarucho hereje de los viejos tercios porteños que siguen en la rueda... 
N° 85.- Puertazul en Chiloé, “región rururbana”

El arquitecto Edward Rojas (UCh/DAU), cabeza visible del pluridisciplinario Taller Puertazul de Chiloé,creado con el colega Renato Vivaldi y un grupo de otros profesionales (1976).
Los palafitos de Castro, patrimonio regional y nacional de una arquitectura vernácula y espontánea que fue decantándose con el tiempo, en estrecha simbiosis con el modo de vida de los pescadores chilotes.

PREMIO ENSAMBLE 2015

La delegación Chiloé del Colegio de Arquitectos, ha acordado el Premio Ensamble 2015 al Taller Puertazul de Castro, por su sostenida labor en el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo en Chiloé.
El premio Ensamble 2014 había sido entregado por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile por su continua labor y considerable aporte a la isla y a las comunidades locales a través del Programa Chiloé.
El año pasado, Marcela Pizzi, Decana de la Facultad, al agradecer dicho reconocimiento, puso en relieve los aportes realizados por el Taller Chiloé, para el mejoramiento del espacio público, levantamientos arquitectónicos urbanos e históricos; y estudios técnico-constructivos y sociales. Agregó que dicho premio “es un galardón muy importante porque viene de la misma comunidad, no exclusivamente de un público docto o académico”.
Este año el premio recae en un grupo variado de profesionales que componen el Taller Puertazul, en su doble connotación cultural y profesional.
Cultural porque se trata del delicado arte de integrar los valores regionales propios, en un lenguaje arquitectural que se enraíza en el modo de vida específico, en este caso de Chiloé, estrechamente ligado al mar y la tierra, a la agricultura, la pesca y la artesanía, lo que en planificación territorial se denomina la “base económica regional”. 
Profesional porque Puertazul, desarrolla una arquitectura que conjuga el respeto del patrimonio local, las técnicas ancestrales y los avances tecnológicos contemporáneos. Esto se hace sentir como una gran necesidad en el resto del país, salvo algunas contadas excepciones, lo que Puertazul va logrando con cierta maestría, instalado en el terreno. Entretanto, las arquitecturas regionales del resto del país, siguen esperando...tanto como la deseada autonomía regional espera la necesaria y urgente descentralización.
El premio ensamble

Un poco de historia
Esta tendencia, había sido tempranamente vislumbrada por el recordado maestro Roberto Dávila en su intento de recrear una “arquitectura chilena”, aunque bajo premisas, marcadamente ideológicas, reminiscente del pasado post-colonial.
Su partido fundamental era valioso. Sin embargo el contraste entre la gran calidad de sus obras y su discurso académico, le restó resonancia en el alumnado, debido a su visión de carácter patronal ligada a la tierra, en una época en que en el país, ya industrializado, la urbanización avanzaba con cánones propios, independientes de la vida rural patriarcal...
Ya en plena Reforma de 1962, para don Roberto, el desarrollo de la construcción en altura, era lo que él llamó la “arquitectura internacional”. Su discurso se hizo excluyente... 
Dos obras importantes obras de don Roberto perduran en Viña del Mar. Han atravesado los decenios y el siglo. El Cap Ducal en la Avda. Marina, a la altura de la desembocadura del Estero, y la Casa Flores en la subida Agua Santa. La totalidad de su obra es de una plástica inconfundible, prueba de la validez de su partido arquitectural, de sólido valor estético.
Su reconocimiento definitivo fue consagrado por el Premio Nacional de Arquitectura 1971.
El Cap Ducal original (1912)... ...y renovado (2014) Más de 100 años, con un leve retoque.



Las iniciativas gubernamentales.
Chile ha tenido experiencias de desarrollo urbano-regional de envergadura, como p.ej.: 
- El Plan Serena (1948-52) impuesto por el Pdte. Gonzalez Videla, obra de nuestro querido profesor Guillermo Ulriksen Becker y del paisajista alemán Oscar Prager.
Avda. Guillermo Ulriksen / La Serena. Foto gentileza de nuestro estimado colega Heriberto Hildebrandt.
- El Puerto Libre de Arica (1953). Bajo el gobierno del presidente Ibáñez del Campo, se promulga el D.F.L. N°303, eximiendo de impuestos de importación y tasas de desembarque a los productos que ingresaran al país. Arica pasó de 15 000 a más de 70 000 hab., en cinco años. En 1958 se derogó el decreto de Puerto Libre, y la Ley 13.039 introduce un plan industrial basado en la manufactura de automóviles y las procesadoras de harina de pescado, creando la Junta de Adelanto de Arica.
Destacada participación ha tenido el arquitecto, escritor, investigador histórico, Eduardo Hoyos, uno de los protagonistas del grupo de trabajo llamado la J.A.A. (Junta de Adelanto de Arica).
El Plan Regulador de Coyhaique (1969). Bajo el gobierno del presidente Frei Montalva, fue obra de nuestro querido profesor, colega y amigo, René Urbina Verdugo, fallecido recientemente. La ciudad fue creada en 1929. Destinada en sus inicios, a estimular el desarrollo ganadero en la región de Aysén, su desarrollo ulterior fue obra de diligentes vecinos y colonos del lugar, hasta este primer Plan Regulador. El Prof. Pastor Correa Prats urbanista autor del Plan Regulador de Ancud (1960), ha participado en su reactualización. Premio Nacional de Urbanismo 2010 ha realizado 38 Planes similares y 2 Intercomunales.

La diferencia fundamental.
Estos tres ejemplos constituyen iniciativas de la administración centralizada en las que la población local solo tuvo participación incidental en tanto usuarios del espacio público; corresponden al concepto fundamental de organización territorial centralizada, a cargo de la Dirección de Planeamiento del M.O.P. y no por casualidad las evocamos aquí. Porque desde Coyhaique a Arica, pasando por Valparaíso, los urbanistas mencionados, de destacada participación, fueron profesores de nuestra Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile en Valparaíso. Agregando al cuarto urbanista de importancia; Prof. Carlos Mena Mania que fuera el motor del Plan Intercomunal de Valparaíso.
Dichos profesores ejercieron sucesivamente la cátedra de urbanismo en nuestra Escuela, iniciando el curso, don Héctor Mardones Restat, Decano y fundador de la misma, René Urbina Verdugo / Guillermo Ulriksen Becker / Carlos Mena Mania y Pastor Correa Prats.
Es el Plan Serena, a cargo del profesor Guillermo Ulriksen, el que reviste mayor interés desde el enfoque que hoy nos interesa. Aunque la iniciativa y las prioridades emanaron desde las altas esferas de gobierno, no fue solo la recuperación del espacio tradicional de la ciudad y su arquitectura lo que interesaba a su autor :
“Ulriksen justifica su tema de tesis, señalando que para establecer las bases científicas del planeamiento de una ciudad es necesario conocer previamente la “trastierra” (hinterland), esto es, la geografía económica de la región que rodea a la ciudad ya existente. Era obvia para Ulriksen la necesidad de conocer la historia de la ciudad y también la historia del país.” (2)Maria Isabel Pavez Reyes in : “La tesis de título de Guillermo Ulriksen Becker (1952): Bases para la Planeación Regional del Norte Chico: Provincias de Atacama y Coquimbo.” p. 4.

Si en su tiempo fue duramente criticada, en un contexto político y social desfavorable, tuvo el mérito de probar que con voluntad política y los medios para su realización, Chile también podía “pensar en grande” y a largo plazo; sus regiones. Digamos con todas sus letras, que esa visión futura y la audacia proyectual le faltó - recientemente - a la cúpula gubernamental del país, para la reconstrucción de Valparaíso.
Era conocido el interés que Ulriksen profesaba a lo que por mi parte denomino “ecología operacional” y que él veía de aplicación en “la unidad microrregional”, tomada como módulo topoecológico de base, concepto precursor de plena validez hoy, y que es de aplicación a la experiencia de la isla de Chiloé, tal como se ve que Puertazul lo practica.

Modestia aparte, no puedo dejar de agradecerle por incitarme - siendo su ayudante - a crear dos unidades temáticas para su curso de Urbanismo, a saber: 
- La introducción a la Ecologia General y Urbana 
- La introducción a la Cibernética teórica.
La primera fue un desarrollo de las nociones básicas introducidas por el Prof. Gabriel Pumarino Carte. La segunda, inspirada en los trabajos del Ingeniero y epistemólogo Prof. Arturo Aldunate Phillips, de la Facultad de Ingeniería, debiera llamarse hoy “Introducción a la Dinámica de Sistemas”. En la época, la Cibernética técnica, también llamada ciencia de la computación, eran los balbuceos primitivos de la actual Informática.
La diferencia entre esos planes y la realidad que vive hoy la Isla de Chiloé, con la acción del Taller Puertazul, está en la génesis de ambas experiencias. Mientras los primeros corresponden a estrategias de gobierno, la experiencia de Puertazul, es exactamente lo contrario, proviene de una óptica creativa enraizada en la base cultural regional, y no de acciones centralizadas... ni centralizadoras.
“Desde que Chiloé fue tierra de castigo para los malos funcionarios públicos hasta hoy, muy poco ha cambiado. Al menos en las expectativas de un cambio real y duradero en sus habitantes. Todo pasa, poco queda. Sin embargo, en contraposición a esta mirada “desde arriba”, paternal, que legisla sin considerar las particularidades de un territorio archipiélago, que ofrece mercaderías extranjeras, platita contante y trabajo asalariado, otra mirada comienza a hacer visible la cultura del lugar. Músicos, escritores, poetas y arquitectos reconocían en el territorio insular una pulsión propia digna de ser respetada y no avasallada por miopes propuestas gobernativas.” (4) Renato Vivaldi “Un monstruo se sentó en la ciudad” in: Recortes de un Outsider. Blog de Caudio Vergara.

Atención a los juicios excesivos
Las propuestas gubernamentales pudieran parecer “miopes”, pero precisemos que si Chile no hubiera creado un extraordinario instrumento para la época, el M.O.P. y su Dirección de Arquitectura, nuestro paisaje urbano sería un conglomerado caótico de instalaciones e infraestructuras, como hoy lo es el nudo Barón en Valparaíso.
El trabajo del urbanista no siempre es confortable. Lo dice el profesor Pastor Correa:
“Yo, en aquella oportunidad (Ancud, Maremoto de 1960) tuve mucho contacto con la comunidad y en lo personal sufrí, porque veía la angustia de las personas. En aquella oportunidad el mar dio 3 embestidas con una altura de 10 o 12 metros. Afortunadamente el barrio ya había sido desalojado. Este embistió contra la costa y las casas empezaron a aparecer flotando… solo una casa fue devuelta a la orilla. Las personas recorrían sus sitios y se alegraban porque encontraban un espejo, una peineta… fue una situación dramática.”
“Los urbanistas tenemos que ser absolutamente “cara de palo”, no hay alternativa. Ese es el caso de Chaitén (2008). Ahora, es legitimo que quieran volver, desde el punto de vista humano, pero desde el punto de vista del futuro de la ciudad, para los hijos de los hijos de los que ahora habitan… 100 años para la vida de una ciudad es bastante poco.”
Metapoli.net – ¿Como cree que estos problemas que surgen en la realidad influyen en el quehacer de las universidades?, ¿Debe abordarse la problemática desde el punto de vista académico?” 
“Pastor Correa: - Hacerlo es importante para la formación de los alumnos, porque la universidad tiene un nivel para decir las cosas. La Universidad tiene el deber de investigar los problemas y decir las verdades en una infinidad de temas. Por ejemplo hoy ante la voracidad inmobiliaria, y a la aplicación de la economía de mercado, la Universidad no ha dicho nada. Y esos son los temas de pensamiento de la ciudad y la forma de intervención, temas de política urbana, etc…”
“El ministerio de la vivienda derogó la política urbana anterior. Y la universidad no dice nada. En este momento no tenemos una política respecto de los temas urbanos. Son los grandes temas del pensamiento sobre el territorio los que la universidad debe discutir.
“Algunos organismos como el Colegio de Arquitectos y la Cámara de la Construcción se han preocupado del tema. Porque los privados no van a decir nada.”

Chiloé, Puertazul y la arquitectura de proximidad. 
Cómo no recordar lo que febrilmente buscábamos en el D.A.U., al crear los Talleres Comunales después del gran sismo de 1971 y en un contexto adverso frente a una oposición académica sediciosa y profundamente negativa.
Al César lo que es del César. No se trata de recuperar de manera oportunista lo que los colegas de Chiloé están realizando hoy, sino solo constatar que la óptica de proximidad, tal como la planteáramos desde la Reforma de 1968, no era en absoluto errónea.
Solo estábamos adelantando un método de formación, con los escasos medios académicos que la misma Reforma nos diera, pero sin que el agitado contexto cultural se prestara para ello.

Los albores
Aunque fue nuestra tenaz opositora, sería injusto olvidar que con motivo del sismo de 1960 en el sur del país, casi apenas creada nuestra Escuela porteña (1957) la profesora Angela Schweitzer Lopetegui y su ayudante Diego Meza, realizaron una primera experiencia de este tipo trasladándose con su Taller a Valdivia, para participar activamente en los trabajos de reconstrucción. Era director el recordado profesor Euclídes Guzmán Alvarez.
Desde entonces, nuestra Escuela nunca estuvo ausente, interviniendo con entusiasmo en cada catástrofe, y poniendo una nota de particular actividad de terreno, tanto para sus alumnos como profesores. Y esto no solo a nivel de Taller, sino muy especialmente en el marco de la formación constructiva de los alumnos, en cuya conducción se distinguieron docentes de la talla de los profesores Francisco Aedo Carrasco, Juan Araya Villarroel, Carlos Martínez Corbella, Helio Lillo, Francisco Reyes Catalán, Octavio Pérez López, etc.
Fueron las experiencias que antecedieron a la creación de los Talleres Comunales de Planificación que se organizaron en torno a cinco municipalidades afectadas por el sismo de 1971, siendo Director de la Carrera, el profesor Francisco Reyes Catalán. Hubo entonces, una suerte de continuidad natural en la iniciativa, aunque bajo premisas sociales mucho más precisas, y fuertemente politizadas, al tenor de la turbulenta época.
Se encadena en la secuencia, la acción paralela de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile que inicia su Plan Chiloé a fines de la década de los 60, bajo iniciativa del arquitecto y profesor Hernán Montecinos.
Nada surge de la nada. A menudo, las raíces profundas de una tendencia o movimiento, van siendo ocultadas por el polvo del olvido con que el tiempo se encarga de cubrirlas. Más aún si en materia de catástrofes y reconstrucción, no hay tiempo de esquematizar ni de evaluar lo realizado. Pocos son los arquitectos que escriben. (Esto forma parte de la genética arquitectural) En los cursos de Taller se aprende a proyectar, no a discursear. Solo queda lo substancial del trabajo del arquitecto, es decir, esquemas, bocetos, borradores, notas al margen de los mismos, anteproyectos, y cuando no se pierden, los planos y memorias de ejecución.
Por lo anterior, es más necesario que nunca contextualizar lo que se emprende, bajo la premisa del viejo adagio hindú...”Si no sabe adonde vas, mira al menos de donde vienes”...
Las clases magistrales del profesor Romolo Trebbi del Trevignano han sido en este sentido, uno de los más valiosos aportes a la formación de nuestros arquitectos en Chile. 
Castro.Vista interior del palafito renovado que hoy ocupa
el “Palafito Hostel”, en el barrio de Gamboa. Obra del arquitecto Edward Rojas.

Lo que sabemos de Puertazul
El presente N° del Cañón, es un homenaje a dos de nuestros muy estimados colegas:
Edward Rojas Vega y Renato Vivaldi Tesser, co-fundadores del Taller Puertazul, ambos formados en las aulas de nuestra Escuela porteña, quienes, al igual que otros, han ido por el mundo, esparciendo indirectamente la simiente que sembraran nuestros antiguos profesores en los años sesenta, tanto en Taller como en cátedras teóricas.
“Caminante no hay caminos, se hace camino al andar”
La aventura de los dos amigos es la vivencia misma del poema de Machado. El dúo llegó a Chiloé sin nada, y fue capaz de consolidar su propio asentamiento en una región que les era poco conocida. Edward relata cómo llegaron y se instalaron en la región, y cómo la vivencia de la cultura local a través de sus primeros encuentros y proyectos, les fue sugiriendo el camino a seguir.
Cuando un conjunto de ideas y dogmas se aplican mecánicamente en el arte, estamos en la ideología. Cuando aquellas forman parte de nuestra vivencia, entramos en la cultura.
Por lo mismo, en arquitectura no interesan las recetas sino la concepción singular que caracteriza cada proyecto, y esto nos viene de la vivencia de los espacios y de la percepción sensible de los modos de vida de la gente.
So pena de caer en los que el profesor Ricardo Alegría denominaba “entelequias”, no hay otra alternativa que la observación preliminar para formarse una idea de los objetivos, poder sentir el tema y luego formalizar el partido de un proyecto. Es un trabajo formativo largo y paciente que implica una constante reflexión crítica. No solo del entorno sino de nuestro propio quehacer. “Feedback” le llaman hoy... De allí por ej., la famosa frase “andar andando” acuñada en la Escuela de Arquitectura de la UCV, bajo el reinado del profesor Alberto Cruz. No significaba otra cosa que “echar los estudiantes a la calle”, para que vayan a ver, mirar y observar, que no son sinónimos. 

Los pioneros del 45
En los años cuarenta, las escuelas de arquitectura “veían, miraban y observaban”, los espacios construidos, las formas, y sobre todo los tratados y revistas extranjeras. Casi nunca la gente del lugar y sus diversas formas de vida. Hasta que en 1945 se produjo una explosión de descontento estudiantil.
Los futuros arquitectos despertaron al entorno social y exigieron trabajar en la realidad de la gente, y no en el imaginario de un sector particular de la sociedad, con su canónica arquitectura burguesa. No solo fue el mérito de los pioneros de nuestra Facultad UCH, Urbina, Lawner, Schapira, Gonzalez, etc. En la Facultad de la PUCV santiaguina,  el profesor Alberto Cruz pagó “cash” su tentativa de Reforma. Tuvo que replegarse a nuestro buen Valparaíso y su Escuela de Recreo.
Valparaíso, Valparaíso ¿Qué tiene Valparaíso que los otros no tengan ? Tal vez sea la apertura de espíritu que da el mar, los barcos, sus navegantes, viajeros y migrantes que forman un caleidoscopio único, que trae y lleva vida, vidas diferentes que se entrelazan.

¿Y por qué Chiloé ?
Porque Chiloé es una cultura que ha perdurado a pesar de los aspectos negativos de la modernidad y el progreso. Puede que su carácter insular haya contribuido a reforzar lo substancial, vale decir, la coherencia cultural de sus habitantes, determinada por ese vínculo estrecho y bivalente respecto a sus fuentes de sustento, el mar y la agricultura.
Mutatis mutandis, es también el caso de la región de Bretaña y sus islas en Francia. Otro tanto ocurre en Córcega, Sicilia y las islas del Cabo Verde. Son comunidades de una extraordinaria coherencia histórica y cultural, en el sentido antropológico del concepto, es decir, la sumatoria de la totalidad de actividades, materiales e intelectuales que implica el sustento concreto del suelo y el clima, en el quehacer de sus habitantes.
Con seguridad existen muchos otros ejemplos en el mundo, pero un detalle (que no es menor) me ha sorprendido desde hace decenios. Las almejas de Bretaña son de la misma especie y familia que las de Chiloé. Esa variedad de almejas no existe en ninguna otra parte del planeta... Por otra parte, el ritmo y la variación de las mareas son también comparables. Podemos pensar en una simple coincidencia, pero puede que (en la óptica de Ulriksen) el soporte geoclimático condicione este fenómeno.
Hecha esta disgresión, uno de los elementos relevantes, de carácter antropológico, es el nacimiento y desarrollo de los palafitos, tal como lo describe Edward Rojas en uno de los libros, (5) en el que describe el asiento de poblaciones originarias en adecuación con las características biogénicas y físicas del lugar (costas, mareas, flora, fauna, clima, etc.). Ello confluye al desarrollo de las comunidades de pescadores, a su modo de vida y a la génesis de una arquitectura espontánea, en estrecha adecuación con el lugar.
Allí donde el paisaje y la belleza del lugar son sobresalientes, llega inevitablemente el negocio del turismo. Y ese es el riesgo que Chiloé corre por el momento...si la proyección futura como bien lo señalaba Pastor Correa, no es protegida por la ley, contra la especulación inmobiliaria que ya ha llegado a la Isla.
Se discutió mucho sobre el “mall”, de Castro, desproporcionado en relación al paisaje local. También sobre el puente de Chacao. No son solo problemas de arquitectura e ingeniería. Ese “mall” es la verdadera “cabeza de puente del otro puente”. Ambos proyectos forman parte de la infraestructura de equipamiento y vialidad, necesaria al futuro mercado inmobiliario de Chiloé. Preguntarse por el mayor propietario del sur de la Isla es obtener la respuesta al enigma. 

El paraíso insular...que no debe perderse.
La comunidad suele equivocarse... señalaba Pastor Correa,... sobre todo si está mal informada. Esto explica la satisfacción que los habitantes de Castro han declarado por la construcción del “mall” de Castro. Chiloé, campo de acción del Taller Puertazul, podría ser dentro de poco, el campo de batalla entre especuladores y pequeños propietarios tradicionales de la Isla. El inmenso peso financiero de las promotoras puede ser el “bulldozer que despejará el terreno”.
En la Isla de Ré al Noroeste de Francia...el puente con el continente generó un boom especulativo; muchos viejos residentes debieron emigrar, a causa de los impuestos de bienes raíces que aumentaron considerablemente, el Estado también se benefició... 
La isla de Ré, el puerto de La Rochelle y el puente que cambió la sociología de la isla

“En todas partes se cuecen habas” y en materia de urbanismo también.

La configuración, el rol y la pertinencia de las universidades chilenas, cambiaron a partir de 1974.
La autonomía, la libertad de cátedra y de expresión, desaparecieron. Por lo mismo, la producción de ideas que germina esencialmente a través de la investigación y de sus derivados docentes, hicieron que al cabo de casi dos décadas de silencio, las universidades actuales, aún privatizadas, se vean obligadas a recurrir a convenios e intercambios con otras instituciones del mundo para llenar el vacío de producción propia. La carrera a los masters, doctorados y diplomas extranjeros hace del reconocimiento internacional, un elemento de prestancia académica y profesional.
Sin embargo, el problema de la mercantilización de la enseñanza, la funcionalidad subalterna del arquitecto, tal como lo explica Jorge Lobos en su entrevista y finalmente el espíritu consumista, que orienta todo hacia la moda del mercado, nos hace ver el contraste que existe con algunos países en materia de uso del suelo y control ciudadano del manejo territorial.
Pudiera parecer algo snob comparar Chiloé con la Isla de Ré, pero desde el punto de vista sistémico (o dinámica de sistemas complejos) el modelo es el mismo. Veamos lo que dice un trabajo de la Universidad de La Rochelle, respecto al “ciclo invasión-sucesión del espacio” como se le denomina en Ecología Urbana;
« El contexto de alza generalizado de precios prediales et inmobiliarios desde hace un decenio en Francia ha contribuido, paralelamente, al resurgimiento de la cuestión del acceso a la ciudad (Dureau y Lévy, 2002) y su corolario, el acceso a la vivienda. La insolvencia de numerosos candidatos a la propiedad, obligados a alejarse de ella para llegar a ser propietarios, conjugada con la insuficiencia de viviendas en el parque privado y social, que frena el ascenso residencial de las parejas, ha tocado probablemente y de preferencia a las clases medias, que aspiran a la casa individual con jardín.
Al revés, los procesos de valorización de los espacios intra-urbanos, más específicos de los barrios centrales o pericentrales (donde la gentrificación es una de las modalidades), están en marcha, favoreciendo la concentración de población acomodada como la burguesía, las profesiones intelectuales o los cuadros superiores. Lejos de acantonarse en la capital, estas dinámicas se observan también en las grandes ciudades de provincia (...).
Si estos dos fenómenos – precarización y aburguesamiento – son frecuentemente situados en un contexto estrictamente urbano, por qué no interrogarse sobre su lugar en un espacio igualmente atractivo como el litoral ? Más aún si, a la atracción creciente de una población permanente y veraniega que busca la proximidad del mar, se viene a agregar otro fenómeno, ligado al tropismo balneario : el de las segundas residencias. Su omnipresencia en el litoral, donde llega a representar 80 % de los propietarios de viviendas en ciertas estaciones turísticas, islas y ciudades litorales, invita a pensar en su influencia en la estructura socio-espacial de los lugares frecuentados, incluso si solo se trata que de una ocupación temporal.
¿Qué pasa con los espacios urbanos situados en el litoral ?
La estructura socio-espacial está íntimamente ligada a la proximidad del litoral o a la influencia del espacio urbano ?
¿Qué lógica predomina: litoral o « estrictemente » urbana ?
Y cual es en este caso preciso, la relación de fuerzas entre los residentes secundarios y “los otros » ?
La Rochelle, ciudad intermedia situada sobre la fachada atlántica, ilustra bien la imbricación de estas dos lógicas. Además de la proximidad inmediata de la Isla de Ré, lugar de veraneo apreciado de los « people », de los políticos y de la pequeña como de la alta burguesía francesa, La Rochelle beneficia de tres factores de atracción: es a la vez espacio urbano, estación balneario y ciudad turística.
El ejemplo « rochelo-rétais » sirve de base para un estudio que apunta, a través del análisis de las dinámicas de bienes raíces e inmobiliaria urbanas, a interrogarse sobre la repartición de los grupos sociales en el espacio urbano y a tratar de definir el rol que juegan los residentes secundarios. Son los primeros resultados de este trabajo, realizado en el marco de la creación de un observatorio de viene raíces e immobiliario en el Laboratorio LIENSs CNRS de la Universidad de La Rochelle así como una presentación de sus fundamentos metodológicos presentados aquí.”
En nuestro caso, el futuro puente de Chacao, podría ser un elemento de progreso para Chiloé, como también el punto de partida del ciclo invasión-sucesión que tuvo lugar en la Isla de Ré. Nuestro controvertido puente, transformará la Isla en un centro de turismo de nivel internacional, dadas su geografía, sus paisaje, su flora y fauna, generando no solo la ruptura cultural sino también un éxodo masivo de la componente social tradicional de su población. Todo depende de la visión y de la legislación que las autoridades de gobierno decidan, o no, aplicar. Voluntad que aparece como poco probable, si se tienen en cuenta p.ej., la veneración del lucro y la denegación indiferente ante el problema Mapuche.

La rururbanidad
Es la pulsión ciudadana de guardar, tanto como sea posible, lo rural dentro de lo urbano. Un resto de campo dentro de la ciudad, el barrio e incluso en la vivienda, Probablemente esto venga de los albores de la sedentarización, etapa de la historia de la humanidad en las tribus abandonan progresivamente el nomadismo, pasando al estadio agro-pastoral hasta llegar a la civitas (aldea, ciudad, urbe y metrópolis, hoy megalópolis).
El urbanismo nace de esa necesidad imperiosa de corregir la ruptura con el espacio natural, en un momento de la Revolución Industrial cuya expresión paroxística conduce al llamado “liberalismo Manchesteriano”, en el que la rentabilización a ultranza del espacio, los recursos y la fuerza de trabajo (mujeres y niños incluidos) van a llegar a un punto de saturación, espacial, social e incluso atmosférica.
Surgen, el movimiento higienista y el socialismo utópico, como reacción a la extrema explotación obrera que va a dar nacimiento, primero, las utopías (sueños de la ciudad ideal, barrios obreros, falansterios, etc.) y luego al urbanismo operacional (que materializa las teorías) cuya expresión máxima van a ser la “Ciudad Jardín“ de Ebenezer Howard en Inglaterra y la Ciudad Industrial de Tony Garnier, en Rhône-Alpes / Francia.
Lo que los cursos de urbanismo no integraron en este sentido, lo encontré en la cátedra de urbanismo del difunto arquitecto y urbanista belga, profesor Victor Martiny (6), quién exaltaba la imagen y obra del Faraón Amenophis IV o Akhenaton (7). Lo consideraba el “faraón urbanista”, por su obra, la ciudad de Tell-El-Amarna, cerca de Tebas, en medio del desierto. Su proyecto y construcción obedecían a un plano diseñado (en oposición a la aglomeración espontánea de los poblados en torno a los palacios) con la particularidad que, por primera vez, se diseña un barrio obrero destinando a los esclavos. La leyenda del éxodo egipcio indica que estos eran los llamados “impuros” o judíos monoteístas, por disentir junto al Faraón rebelde, del politeísmo del clero egipcio.
Desde la más profunda antigüedad, esta relación de las comunidades con el habitat, sufre la constante imbricación entre espacio natural y espacio cultural o construido (Munford). El “urbanita” (8) se debate desde entonces entre estos polos extremos, siendo su relación y proporción, el sello propio de cada cultura.
Volviendo a Chile, puede que a la luz de lo precedente, veamos con otros ojos la mancha de aceite del Gran Santiago, en su persistente crecimiento horizontal, típicamente rururbano. También puede ser de aplicación para apreciar : los patrones de asentamiento de la Conurbación Troncal del Valparaíso interior; el rosario de pueblos campesinos entre Los Andes y Llay-Llay e incluso, la usura de nuestra propia Ciudad Jardín, Viña del Mar, cuyos antejardines invadidos por los boliches “deuncuantuay”, la van desfigurando.
Retengamos de todo esto que, Chiloé posee un equilibrio rururbano excepcional que conviene defender a toda costa, puesto que su virtual apropiación por la depredación especulativa, no es una elucubración politiquera, sino una tendencia corriente y sostenida del sistema actual. Para ello es también necesario, desenclavar esta experiencia, darla a conocer en las universidades y en el medio profesional.
Raul Peñaloza Román