Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

NO BORGES

Se libera a Roberto Bolaños de la irresponsabilidad de este texto, el autor es Rubén Cárcamo Bourgade.




Puede que Dante, Jehová, Shakespeare, Homero, Darío, Quevedo, Cervantes hayan sido absolutamente deleznables, ridículos incluso. Nada de eso desmerece su obra, pero los asuntillos domésticos y el chisme de cafecito dan una mejor medida del hombre que escribe. ¿Por qué pongo esos nombre en negritas. Porque Bukowski dice:
- Shakespeare es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. 

Bien, fui una ventosa, ¡pero qué diantres; ustedes también! También cayeron en ese supuesto juego, que incluía espejos, y laberintos, y tigres, y bibliotecas y autores raros o inventados, el juego de un hombre superculto y superpenetrante con sus lectores.
Cayeron como tantos ante el discurso de quien hacía gárgaras con Pope pues les exigía conocimiento bibliotecario. Pero además dar falsas pistas era un recurso retórico familiar en Borges. ¿Para qué?
Cuentan que  cuando Borges visitó por primera vez España (1918) se encontró con españoles que en cada tertulia, además de hablar más alto que él - lo que es distinto de tener razón - le salian con la cantinela: "Nuestros abuelos que conquistaron América..."
- Mire, perdóneme, pero fueron nuestros abuelos los que conquistaron América. Los suyos son los que no tuvieron la valentía para ir y se quedaron en casa.
Aparte de esta gustosa anecdota, algo de él nunca me agradó. Para empezar; sus poemas. Así es que comentaré al Borges que leí en mi adolescencia. Le olí su diletantismo y cobardía. Y lo adiviné en su fabricada y frágil invulnerabilidad, en su higiénico mundo que detestaba la sucia realidad. La expresión de los sentimientos - tan primitiva y sin el filtro de la elegancia - le fueron debilidades de una mala raza. 
Temeroso, por repugnancia a los cercanos, por pudor, por casto, por melancólico y colijunto, el NO BORGES fue quien dejó sus indesmentibles frases para la posteridad. 
Un farsante de nariz respingada y pedante al que siempre e infaliblemente la enciclopedia le daba la razón. A tal punto era su sabiduría en los libros, que conocedor de manuales perfectamente podía dar trazas de gran cazador, hombre de armas y jinete. Y lo podía decir en inglés, francés y español.
Era un cartucho que se escandaliza con cualquier texto erótico. En cambio, no hay escena macabra que lo asquee, ni dictador afín a sus desprecios que le repugne.
Un masoquista que se arranca una muela para superar un dolor de amor. Entonces “cuando una mujer duele en todo el cuerpo” no existe otro dolor que lo mitigue, aunque ese dolor sea divino. Arrogante.
Irónico para salvar una grosería. 
Maestro - le preguntó un periodista -¿Cuál es el mensaje de su obra? 
-Yo no soy mensajero, responde. 
- ¿Y cómo fue que usted se volvió marica? 
- Preguntando, muchacho, preguntando.
Bueno. este último diálogo no es cierto; pero pudo serlo, porque el tipo sí tenía un fino humor.
Sentía desprecio por el periodismo y asco por el papel periódico y por el papel billete tan hediondo y promiscuo, aunque nunca – que se sepa - le hizo asco el halago que dilapidó en tiranos repugnantes: 
- En esta época de anarquía sé que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita (¿ la furtiva dinamita?). Y aquí tenemos: Chile, esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada. Halago incorrecto, en el lugar incorrecto, el día incorrecto y para un personaje abyecto.
¿Le habrán sudado esas manos de pálida grasa sobre el bastón de ciego ?
Culpable de olvido con sus citas. Encontró en su libreta un apunte; < Miércoles 7, 21.30 hrs. Charla en el Ateneo.> Pero ¿qué Ateneo? ¿y sobre qué ? Esperó en su casa a que lo llamaran. No lo llamaron. 
- Me siento culpable por fallarles a esos muchachos, seguro inteligentes, generosos, nobles… además de irreales.
Insoportable: Durante un operativo de seguridad desplegado por la celebración de una manifestación peronista. Borges rezonga: 
- Vivimos en una época horrible. El arte abstracto, los medios audiovisuales, el comunismo, el peronismo, la psicología del nonato y del nato: yo no sé cómo aguantamos.

Pedante. 
- En el año 30 o 32 me gustaba una muchacha y entramos en la librería, porque deseaba regalarle un libro. Eligió Don Segundo Sombra, encuadernado en cuero de vaca, con pelo y todo. Aunque no doy mucha importancia al gusto, sobre todo al buen gusto, elegir un libro con esa encuadernación me pareció demasiado y nunca más volví a verla.

Crítico perverso: 
- La poesía debe ser de vez en cuando exclamativa, debe tener algo de grito, sin llegar a las histerias de Lorca y de Alberti, claro está.
- No conozco a nadie que se esfuerce por escribir y le salga bien. Quizá Henry James, que se daba trabajo y componía muy bien.
- Neruda es un ripioso, un santón, un profesional de la poesía. Borges recita unos versos de la Oda a Lorca:
- Así es la vida, Federico, aquí tienes
- las cosas que te puede ofrecer mi amistad
- de melancólico varón viril.
- Mirá cómo subraya lo macho que es, para que no lo vayan a confundir con el célebre manflora. ¡Qué miseria!
Y sí que tiene razón sobre esos versos del bacalao Neruda.
Neruda, a fines de 1970, envió un telegrama al hombre que llamó "el más grande poeta argentino". Borges rehusó verlo. ¿Por qué?
- Por supuesto, no puedo ver al embajador de un gobierno comunista.
Otra:

- Hay que aceptar que Hemingway es un tipo vulgar, aficionado al alcohol y a la caza, cómodo en la sociedad de celebridades de baja estofa, estrellas del deporte o del cinematógrafo, toreros, boxeadores, periodistas, cazadores, pescadores, pintores cubistas, gente del Café Society y borrachos en general.
Siútico:
- Íbamos por una calle Medellín con un muchacho. Le pregunto de quién es esa estatua. De algún prócer –me dice– aquí tenemos muchos próceres y pocos héroes.
Los profesores disputaban reclamando para sus regiones la mayor cobardía. Gente muy irónica y civilizada. Odian a los venezolanos; no admiran a los españoles y tampoco a los mexicanos. No tienen ese chauvinismo de los uruguayos, de los brasileros. No, los colombianos son muy civilizados. Conocen el Martín Fierro; conocen a Lugones; a Güiraldes, no: cómo ves, tienen tino.
Flemático y conservador, no le perdona a Sábato su comunismo y su permanente exposición en los medios.
- Al enérgico mal gusto, la frenética egolatría y su aplicada autopromoción, hay que agregar el entusiasmo con que acoge los modestos productos de su mente activa y mediocre"
Y está aquí, en esta frase, mi instintiva desconfianza al sujeto en comento: 
- Yo prefiero el estilo deshilvanado de Cervantes al relamido de Quevedo.
¿Francisco Gómez de Quevedo y Villegas relamido? ¿De qué hablas? ¿De la figura más destellantes del Siglo de Oro español? Hombre de acción sin apoyo de un bastón, docto en teología, cultísimo conocedor del  hebreo, griego, latín, ácido en sus críticas; acérrimo enemigo personal y literario del culterano y gran poeta barroco Luis de Góngora, preso político, diplomático y valiente desterrado. No se puede hablar así de tal varón y salir idemne.
Nunca disfruté la poesía de Borges, pero puesto él, por "los entendidos",  entre Dante, Jehová, Shakespeare, Homero, Darío, Quevedo, Cervantes me aferré como ventosa al discurso del templo. Hoy sé que no sobrevivirá ningun poema borgiano al verdadero entendido; el tiempo.
Borges fue muchas cosas: teoría, noticia, crítica, crónica,  prosa,  poética,  pero poesía no. Todo eso desaparecerá. El NO BORGES incluso con metáforas y desprecio; puede ser el más parecido a todos nosotros y acaso también el más eterno, porque el arte ocurre y no puede ser explicado, aunque disfrutemos mucho explicándolo.


Se libera a Roberto Bolaños de la irresponsabilidad de este texto, 
el autor es Rubén Cárcamo Bourgade.-