Rubén Cárcamo Bourgade

domingo

CARTA AL HONORABLE CONSEJO ANCIANO.

La dejo en la puerta de la escuela…pero no es un anónimo.
…Si no estoy ligado a ella no puedo opinar, eso me han dicho.
¿Y qué es eso del movimiento transversal? Ciudadano…se ha dicho por allí.
Me quieren apartar ¿Con qué derecho, si no es el que les otorgo?
Leo de un filósofo un trozo que lo dice todo:
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"La democracia que nació como lucha hacia la igualdad por medio de la reflexión sobre las palabras y por el establecimiento de unos ideales de justicia y de verdad, no puede rendirse a las privatizaciones mentales de paradójicos libertadores.” (Emilio Lledó)
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Duro. Lo saco de contexto mañosamente para denunciar esa especie de privatización que acontece en todas las personalidades liadas a los recintos universitarios, pues creo en la universidad para todos, y no en ese útero monstruoso y burbuja erudita que esperamos eclosione para que nos ilumine, algún día con el parto de sus iluminatis. Esa burbuja que se construyó sin preguntarle a nadie, para fomentar la obsesión por el dinero y el solapado culto a la avaricia. Y que se resquebraja no de iluminaciones sino de…se me ocurren varias escatológicas imágenes que dejo a la imaginación…
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Mucho menos creo en esa supuesta y publicitada excelencia pregonando que los alumnos encontrarán las profesiones que les permita colocarse rápidamente en el mundo empresarial.
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Tampoco creo en toda esa propaganda libertaria,  fruto de planteamientos políticos, de dominio ideológico y sustanciosos prejuicios clasistas que predican libertad cuando lo que les importa es el dinero. Siento que me estoy yendo del tema, pero qué diablos; así son las palabras. Ellas conducen.
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Así es Honorable e Ilustre Consejo;  no estoy ligado en modo alguno a la escuela, si no es a través de la amistad con que felizmente me honran alumnos, profesores y compañeros. El ustedes que somos el nosotros. Pero quiero que se devuelvan a la vida pública, los bienes públicos que la representan. Arrancarla del dogmatismo, del dominio sectario de sus expertos de excelencia y auto denominados; competentes.
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Es lo que deseo, porque defender lo público es defender la democracia y por lo cual ejerzo mi deber ciudadano para con toda sociedad. Cuidar el sustento de la vida colectiva; la ética, la educación, la cultura. Es mi insignificante e imperceptible gránulo de arena, porque dicho como lo digo; parece epopeya...y la verdad sea dicha; apenas puedo con mi propia humanidad lacerada por espinas y expoliada por los cuervos. ¡Ah! las palabras, son como las moscas de Machado;  pertinaces, revoltosas…inevitables golosas...
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Estoy muy lejos del conocimiento de lo que realmente ocurre allí como para opinar con certeza y propiedad de la falta de acreditación, del acoso, las arbitrariedades, humillaciones, relegaciones, persecuciones inconcebibles y delitos que se dicen cometidos, incluso hasta cercenar las carreras de docentes y alumnos. No puedo más que escuchar el testimonio de quienes me lo han confirmado y el aforismo titilando de mi sabio amigo Sancho: cuando el río suena; piedras trae.
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Pero pido, para mi amigo a quien amo (no seponga celoso el Excelentísimo Consejo)… a quien amé… y la vida transformó en víctima de una estructura ideológica que ciega toda mente hasta arrastrarla a la sordidez de la ignorancia y a la arrogancia de la soberbia, muy parecida al tufo de los eruditos; no el beneficio de vuestra duda, si no la consideración de quienes lo están lapidando en público. Incluso piedad pido,  para ese próximo anciano jugando sus últimos raciocinios antes de implorar los descuentos de socios que dan algunas tarjetas (Qué oprobio)… La justicia está en los tribunales. No en el panfleto secreto.
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Magistral  Consejo ustedes me conocen. No me gustaría que algún día se hiciera algo parecido con vuestras humanidades, ni con ningún colega y mucho menos desde el anonimato. Los grumos pegajosos de la ideología neo liberal en lo entresijos de las neuronas de los administradores públicos no puede contaminar a quienes luchan por desnudar aquella ideología otórgandoles las mismas y abyectas armas.  No es para nada el ideario que fomentará la pasión por el saber, el crear, el innovar, el explorar.
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Él, no tiene la culpa de la estructura en la que quedó inmerso… ni siquiera sospecha que está en una burbuja desacreditada. Se lo dije: La embarraste. ¿Qué puede hacer un copo de nieve preso en la gran bola que rueda, aparte de constatar su inmensa fragilidad?...Apelo a la imagen del copo no por blanco si no por frágil y pasajero.
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Incluso a aquellos del movimiento de voceros o instrumentos de la "dialéctica de la acción histórica"; los prefiero, al anonimato. Prefiero el mitin extasiado de las masas y aunque su proyecto no destaque, al menos ellos portan carteles, slogan o baratijas del mercado de la política como vosotros las denomináis, Esclarecido Consejo.
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Es posible que por el escarnio a que fueron sometidos alumnos y docentes de gran talla, esos anónimos se crean validados en el sarcasmo, el menosprecio, pero eso no los hace superiores si no iguales a lo que repudian y se merecen cualquier réplica en el tono que a mí me parezca. … A contrario sensum de quienes han manifestado públicamente sus opiniones, las que alcanzan todos mis elogios. Al igual que la honrosa batalla que libran los estudiantes en toma y futuros colegas, para los cuales - y de eso sí tengo profunda certeza - tendrá sentido el juramento solemne al que se comprometerán por lo más sagrado:

- Procurar en la Arquitectura la verdad, la belleza y el servicio a la comunidad.
- Mantener ante los miembros de nuestra profesión un espíritu de cooperación fraternal de apoyo humano y profesional.
- Procurar un trato justo, digno y cordial y el desarrollo humano con quienes nos toque colaborar.

A estos principios apelo. El trato justo, digno, cordial, para los que no lo han tenido con nosotros.
¿Acaso no somos mejores, al ser justos con lo que no lo fueron?