Rubén Cárcamo Bourgade

sábado

QUE TU VIAJE SEA LARGO y los cantos de sirena te sean mudos


Pese a la ausencia de sujetos autónomos y críticos, pese a la progresiva infantilización masiva y despolitización de una sociedad ya adiestrada en el desprecio hacia el debate porque “ es pura política” y cuyo bastión de este método - de suyo nefasto - son nuestras universidades, pese a la desprolija falta de atención de lo importante en lo ciudadano, pese a todo ello, el Facebook trae como un oasis, pequeñas joyas con desprolijos engarces, pero engarces al fin y al cabo. Los textos que leerán a continuación dan una idea bastante amplia sobre una visión que tiene del país, una gama política que busca actualizar su presencia o enterrarla. Pero antes que todo ella debe identificar el cadáver histórico, pues se mira al espejo y no reconoce lo que fue ni lo que es. Los textos que a continuación se copian hacen Historia, la aclaran.
Imaginen entonces que leen un texto de teatro. Mejor que eso; están viendo una obra en un entablado y mirarán a los actores con el mejor de los afectos puesto que tanto afán arriesgan ellos en su puesta en escena. Ya se han ganado el aplauso de pie con zapateo incluido. Para vuestro goce lean, descansado en la mejor de las butacas. Entiéndase que mis comentarios a los sesudos textos y comentarios están en el sopor de espectador de la última fila que ni siquiera pagó la entrada pero como esos sueños de premonición despejan mitos, falsedades y distorsiones históricas que ha sufrido el nacionalismo chileno apabullado por todos los ismos de cada momento histórico pero particularmente desintegrado por el neoliberalismo.
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Hace ya demasiado tiempo, casi tanto como para no creerlo, dentro de la ebullición de revoluciones latinoamericanas, estaba la revolución a la chilena, ganada en las urnas cuando el país se dividía en tercios. Lo de los tercios era un espejismo. Aquellas elecciones eran en blanco y negro. Ganó Salvador Allende; terminó en tragedia. Fin de la historia.  38 años después leo:

Los recursos para lograr el desarrollo se obtendrían nacionalizando las riquezas naturales (mineros, marítimos, energéticos y forestales) agregándoles valor con el trabajo de los chilenos. A los grupos económicos y las transnacionales sólo les interesa la renta a cualquier costo: sobreexplotación, contaminación, evasión de impuestos, bajos sueldos y valor agregado.
Esta frase la estampó Roberto Thieme Schiersand en su muro - Facebook. Nada distinto de lo que yo hubiese querido en los años 70 y algún Balmacedista en 1891. Sin embargo Roberto - a quien me permito tratarlo con familiaridad- estuvo exactamente en las antípodas de mi ideario político de aquella época, si es que de verdad alguna vez tuve uno. ¿Qué pudo haber pasado para que después de casi una vida transcurrida pensemos igual? La derrota nos une; me digo. A veces la historia es un relato contado por la voz de los vencidos, aunque se refugien en la espera y hayan muerto derrotados y no lo sepan. A esos;  tal vez ni siquiera le sirva de consuelo lo que dice el filósofo: que el porvenir es largo y además no importa...
Un desaforado comenta: - Es cierto, ¡Pero requiere de una legislación que este gobierno no hará! ¡Los patriotas lo haremos!
(Se refiere al gobierno de Piñera, que pareciera no ser patriota por lo cual se le describe como el gobierno de Piñera y Cía. Ltda.) “Los patriotas” me digo. ¿Quiénes serán? Serán esos, los de allá, aquellos que no piensan como él y que - también deduzco – son los apátridas. Los blancos y los negros una vez más. Pelucones y pipiolos. Dicho eso, se lanzan al escenario con el mejor de los encomios, textos como este:        

- Rodrigo Inostroza Stipo: ¡Capitalismo Social y libertario! ¡Chile para los chilenos!
Sr. Roberto Thieme llegó la hora de iniciar como líder nacionalista el Gran Congreso de Movimientos y Partidos Nacionalistas y formar la alianza de Unidad Nacional Libertaria y formar la dirigencia de esta y el ideario a seguir. Y ser el candidato presidencial en 2014.
¿Será un desprendido de Renovación Nacional? ¿Será un muchacho ochentero que nunca conoció el Partido Nacional? ¡Un díscolo de la UDI! Rescato sin embargo su espíritu congregacionista aunque me suene a Concertación y eso de “formar” me suene a formar fila. Y eso de “ ideario a seguir” me suena como a la Gran Marcha de Mao o la Marcha de la Patria Joven. El hombre quiere, ansía.

- Sigisfredo Prado Casanueva: Toda la razón don Roberto y lo que sostiene esta barbarie sobre nuestros recursos naturales, es la actual constitución política del estado y el sistema económico neo liberal que han hecho de Chile un paraíso tributario y cuna de una brutal inmigración.
Perfecto; sólo (no me voy a acostumbrar a no acentuar la palabra sólo, como pide la RAE)… Sólo que eso de “cuna de una brutal inmigración”; suda, exhala un pestilente tufillo xenófobo.

- Carlos Eduardo Rivera Gipoulou: Roberto, desgraciadamente los nacionalistas no tenemos líderes, que nos ayuden en la lucha por los ideales que describes. Tenemos que seguir arando con los bueyes que hay no más. Faltan los Thieme, los Rodríguez que salgan a la luz pública.
Algo me dice que este señor escribe en el dulce estado del cufifo al confundir coleópteros con gloriosas aves de caza. Fauna tan, pero tan distinta.
Y el debate cobra perspectiva, en este texto. Lean:
- José Agustín Vásquez Márquez:... Roberto: a los amigos que te escriben y que te piden rearticular el nacionalismo chileno con "los Rodríguez,..." hay que recordarles que el nacionalismo chileno fue enterrado por "los Rodríguez,...", en conjunto con los Pinochet, los Willoughby, los skinheads, el pinochetismo, el ultraderechismo, el racismo abierto o encubierto, el anticomunismo histérico, el fascismo recalcitrante, etc. Y que las ideas que están detrás de tus declaraciones poco y nada tienen que ver con lo que fue ese nacionalismo muerto y enterrado y representan una posición política otra, muy distante de eso que así se llamó. Patria y Libertad es un recuerdo que no deja de tener resonancias nostálgicas para muchos, pero es absolutamente descabellado pensar que a partir de ahí podría construirse una alternativa política viable en este país.
Tiene que pasar más de una generación para que un pensamiento nacional, republicano, al mismo tiempo que democrático y revolucionario, profundamente abierto al pueblo y sus demandas, pueda tener una opción siquiera de ser considerado. Y para ello deberemos estar también muertos y enterrados todos aquellos que algo tuvimos que ver alguna vez con todo eso.
El valor de lo que afirmas está en que, aún en nuestra generación, que fuimos los sepultureros del nacionalismo chileno, hay capacidad de revisar posiciones, de decir lo que hay que decir, aunque ello suene herético para los contumaces. Hay que seguir diciendo todo aquello que el "nacionalismo" NO fue capaz de decir, encerrado en una habitación con un solo juguete.
Coincido. Es contundente el tipo. Y si dice que el Nacionalismo Chileno NO es; NO ERA, ese Rodríguez, Pinochet, Willougbhby, Skinheads, pinochetismo, ultraderechismo, racismo, anticomunismo, fascismo, me gustaría saber, qué fue durante la lucha contra la UP de Salvador Allende, sino aquello de ponerse al servicio de las fuerzas de la ultraderecha y ser la punta de lanza de la ruptura - entiéndase resquebrajamiento o desgarro - del alma nacional. Se lo digo porque yo era un nacionalista a esa edad y estaba a la otra vera del camino, condición mínima para que se me confundiera por los daltónicos de siempre.

¡Cómo es posible que estemos de acuerdo los tres!…Bueno; ellos sí podrán coincidir, mal que mal anduvieron dinamitando postes de alumbrado público, pero ¿yo coincidir con ellos?. Roberto y José Agustín representaban - creía yo -  el nacionalismo patético de las limpiezas étnicas, dispuesto a triturar las reivindicaciones históricas de la nación y servilmente dispuestos a encarnar el ultraconservadurismo patronal, a fin con las transnacionales.  Y eran ellos, guardias blancas, proterianas, protectoras de los privilegios de la clase dominante. Si no fue así; fueron maquiavélicamente manipulados eso pijes. Por supuesto que eran todos buenos mozos por los que los motejé de fachon’s, quienes,  puestos ante la búsqueda de las supuestas huellas del Santo Grial en un sepulcro andino exclamarían, ante el esqueleto: ¡Es ario! ¡Los chilenos somos arios! (Me permito el humor  y la caricatura)  
- Cristián Thieme: ¿Es así? Suena a verdad. Bien, convoco a todos los que se sientan nacionalistas para este próximo domingo 19 de Diciembre, a las 10 AM en la Plaza de la Constitución, sobre el lugar en donde se alza la memoria de Diego Portales. Habrá derecho a la palabra y se solicita vestir polera blanca con la letra "N" estampada en el pecho como señal distintiva.
Este es el organizador que nos falta. A don Cristian me permito corregirlo: Asistiré, pero con polera negra y la sigla NN…de la Nacht und Nebel. Mire que tengo temor a que me confundan con la Garra Blanca ¿O sólo tengo derecho a la palabra? Va a ser divertido ver una pasa negra en el mar de poleras blancas...(Parece que no fue nadie.)


- Rodrigo Hernán Inostroza Stipo:  ¡CAPITALISMO SOCIAL LIBERTARIO!


- José Agustín Vásquez Márquez: Rodrigo; Quiero decirte que no estoy de acuerdo con tu comentario "capitalismo social libertario". Eso viene a ser, más o menos, lo mismo que "economía social de mercado", que de social no tiene mucho y de mercado demasiado.
El capitalismo,... por definición y esencia, no es social, no tiene vocación social, ni comunitaria, ni nacional y es sólo libertario en la medida que defiende el libre mercado, pero está dispuesto a aceptar las peores dictaduras (Pinochet, China Popular) con tal que no toque el mercado.
Quien crea en la Nación, en Chile, cree necesariamente en el papel insustituible del Estado en la conformación nacional, y quien cree en ese papel del estado está más cerca del socialismo que del capitalismo.
El nacionalismo, si quiere ser tal, no tiene más opción que estar del lado socialista, jamás del lado del capitalismo apátrida.
Aún cuando mis comentarios reflejen y revelen un profundo escepticismo respecto del futuro político de lo que fue el llamado nacionalismo en la Historia de Chile del siglo pasado (los muertos no tienen futuro) creo que es importante sostener y mantener un debate de ideas (no de ilusiones, utopías o insensateces) sobre los conceptos que rondan o rondaron en torno a esta manifestación política, que nunca logró transformarse en alternativa viable, que nunca estuvo ni cerca del poder (en alguna ocasión, ya casi muerto, no estuvo cerca, pero estuvo en el subterráneo de ese poder, abriendo con sus propias manos y palas su tumba), que mantuvo siempre con la realidad una esquizofrénica relación y que a la luz de muchas intenciones expresadas en estos medios virtuales, sigue en esa relación esquizoide, como, por ejemplo: "este gobierno no hará esa legislación, los patriotas lo haremos" ¿? y que nunca logró, ni siquiera en su época de máxima exposición pública (1971-1973) un peso específico mínimo en la política chilena.
Toda esta amarga descripción del nacionalismo chileno, la hago desde una experiencia de 40 años de militancia nacionalista (FNPL, MRNS, MAN, 22 años subdirector de la única revista de ideas que ha salido del ámbito nacionalista, Ciudad de los Césares). Pero este debate no puede encaminarse a que los viejos y jóvenes nostálgicos algún día logren hacer algo así como un club social de lo que fue Patria y Libertad, para aquellos que vivimos esa experiencia o para jóvenes que tienen una imagen mitológica de algo que fue bastante menos de lo que sospechan y además, bastante distinto. Las ideas deben ser planteadas en torno a generar nuevas síntesis, de cara al futuro, articuladas en una visión profundamente democrática, social, libertaria, americanista, comunitarista (sólo a través de los grupos intermedios: trabajadores, profesionales, vecinos, etc., es posible repensar planteamientos como, por ej., la "democracia funcional", o democracia orgánica, que estaba en el fondo de las básicas ideas defendidas, en algún momento, por el nacionalismo chileno del siglo pasado).
No son sólo leyes es lo que nuestro país necesita (tenemos como 20.000 de ellas) sino una visión regeneradora de los tejidos sociales y comunitarios destruidos por ya casi cuatro décadas de neoliberalismo exacerbado y antinacional, en la más usuraria de las visiones del capitalismo, con el resultado de un país con una de las desigualdades sociales más grande del planeta.
¿Qué nación se puede construir cuando en ella cohabitan seres que no se sienten solidarios entre sí, que se separan en barrios cercados y vigilados, en que se construyen murallas para separarse de los demás "chilenos", en que la educación pública, antes un orgullo nacional, hoy es un factor más de discriminación social y económica, en que los gobiernos neoliberales de la concertación y la derecha han llegado, incluso, a minar nuestra visión de la historia nacional, en aras de la eficiencia o cualquiera de estos conceptos que hoy están en boga: eficiencia, emprendimiento y muchos otros que siguen apuntando en la lógica competitiva e individualista del capitalismo y van rápidamente destejiendo las ricas tramas de solidaridad entre los ciudadanos (…espero que nadie me venga con el ejemplo de la Teletón o de los 33 mineros o peor aún, con una reconstrucción post terremoto que nadie ha visto en las regiones afectadas). Sólo en pro de estas nuevas síntesis, que significan, querámoslo o no, poner en cuestión todo el apolillado andamiaje de ideas y mitos que el nacionalismo chileno, o sus fantasmas, aún intentan sostener.
¿Qué van a decir después de este mazazo de verdad? La importancia de este mazazo es saber de dónde viene. Cualquier otro locutor hubiera sido acusado de comunista o peor aún; de concertacionista. El ejercicio de prestidigitación más exitoso del apolítico ha sido sustraer la esperanza sobre la importancia del debate honesto y hacernos creer que repetir frase aprendidas, apenas motes discriminatorios, les da sustento a las ideas. Me pareció leer por allí  ¿ SO – LI – DA – RI – DAD? ...Esa;  la del tejido social.


- Fco. Javier León Bustos: Pregunta N°1.- ¿Si todas las empresas de casi todos los sectores citados, pasan al Estado van a dejar de contaminar? ¿De explotar a los chilenos para lograr mejores utilidades?
Pregunta N°2.- ¿En ese caso iríamos directo a un Estado Nacional de poder total con caracteres similares al socialismo?
Pregunta N°3.- Creo que con ese panorama, seríamos igual que Cuba y otros, como pretende Venezuela con Chávez
No sé qué tipo de pan amasado le obligaron a deglutir a don Fco. Me gustaría que conociera Cuba y lo que es estar sometido a medio siglo de bloqueo económico, pero me diría comunista, en lugar de debatir. Tal vez me diga que toda dictadura debe ser combatida sin contemplaciones por todos los medios a nuestro alcance incluidas las sanciones económicas y yo coincida con él …si pudiéramos debatir. Pero, dejemos un mejor sonido:


- José Agustín Vásquez Márquez: Si el Sr. León Bustos supiera un poco de historia sabría que hasta hace 4 décadas atrás la mayor parte de las actividades productivas y de servicios, incluido el Transporte Público, los Ferrocarriles, la Educación, la Salud, las Comunicaciones, la Gran Minería, la Vivienda Social, y un larguísimo etcétera, estaban bajo el control y la propiedad del estado y no por eso vivíamos bajo un régimen socialista como en Cuba (fue así,  bajo los gobiernos de derecha, centro e izquierda que hubo en Chile hasta antes de la dictadura militar, que nos zambulló a mano armada en el pantano neoliberal). Y creo que con eso se contestan las otras dos preguntas de don Francisco Javier.

Pareciera creer don Jacinto, que estamos bajo un régimen de izquierda y que "los de la izquierda" ya lograron sus objetivos como tanto teme. No sé a qué se refiere con "los chilenos luchadores y patriotas" que estarían extintos, según su apreciación. Al parecer se refiere a los miembros de las fuerzas armadas, quienes estarían evitando que peruanos y bolivianos nos invadan "hasta La Serena". ¿O se refiere acaso a los militantes nacionalistas que combatieron a la Unidad Popular? Porque, por si no lo sabe, está escribiendo en el muro de quién fuera Secretario General del FNPL y quién esto escribe fue dirigente juvenil del mismo movimiento y ni Roberto Thieme ni yo estamos extintos, sólo que no pensamos necesariamente como èl "pensa". Creo que si quieren expresar sus apolillados puntos de vista deberían armarse un facebook al que podrían ponerle un nombre así como "Patriotas contra el socialismo" o algo semejante, y debatir sus "ideas" con personajes afines.
- Santiago Urrejola Dittborn: Don José Agustín Vasquez: muy interesante y concuerdo con usted en muchas cosas pero, los infaltables peros ¿Cree Ud. que los chilenos hayamos madurado como para poner en práctica este tipo de estado. Estoy con usted ni capitalismo ni socialismo marxista.
Don Santiago debe ser agricultor, por ese afán agrícola de creernos fruta. ¿Y si le proponemos un capitalismo marxista; aceptaría? Sospecho que como casi todos, ignora lo que es el marxismo y más bien se mueve por ser un anti izquierdista así, como de piel. Le da cosa. Y como ahora, tampoco le gusta el capitalismo - ese que dice "el salario es un precio del trabajo" o que "este blog es un acto de consumo";  se confunde.
- Agneta von Heidegger: Yo estoy por el Nuevo Orden Mundial del Gobierno Secreto Mundial, que permitirá un gobierno único planetario con una justicia social - económica.
Me suena a conspiración interplanetaria esta sugerencia E.T.
 - Nicolás M. Orellana: no entiendo cómo los bolches pueden invocar a un pensador como Heiddeger.
Otro más; ¿pipiolo o pelucón? ¿Por qué no pueden? ¿Algún resabio inquisidor? ¿Qué más no entiende?


- José Agustín Vásquez Márquez: A veces es bueno recordarles a quienes piensan en el FNPL como una guardia armada de intereses económicos que en realidad, al menos en las intenciones " El nacionalismo se declara antimarxista, anticapitalista y antiimperialista, esto último tanto en relación a la URSS y USA..." (Claro que todo esto es historia, ya la URSS no existe desde hace dos décadas, aunque algunos aún no se han enterado). En las actuales circunstancias planetarias y a despecho de los gustos y preferencias de "Agneta von Heidegger" (la pongo entre comillas porque tiene un tufillo a seudónimo), una postura política que quisiera declararse "nacionalista" (aunque este apelativo hoy tiene oscuras resonancias totalitarias) no podría sino declararse antiimperialista y anticapitalista. Roberto, hay que hacer una operación de re significación del lenguaje político ideológico. Las palabras no son inocentes y la historia a veces las carga de significados insospechados y no deseados. Lo que se decía hace ya casi 40 años hoy debe decirse, si es que aún hoy es válido, con un lenguaje que recoja la historia transcurrida, de lo contrario esas mismas palabras nos van enterrando.
Ni más ni menos. Las palabras por lo general dicen lo que quieren, a pesar de lo que uno escriba.


- Roberto Thieme Schiersand: Por última vez les solicito a mis contactos en FB que se definen como facistas, nazistas, franquistas, pinochetistas y derechistas… que no me escribas más. Tal vez sería más clarificador para el Nacionalismo Histórico Chileno que se borren del listado de mis amigos. Me harían un gran favor…además evitarían hacer pública tanta ignorancia perjudicial para ellos.


FRENTE NACIONALISTA; PATRIA Y LIBERTAD. Publicada en Mayo 1973. Diario La Tercera.
El FNPL se declara y se define como un MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO. Nuestra máxima aspiración consiste en sustituir la sociedad organizada sobre la base de los valores burgueses, demo liberales y capitalistas, por una sociedad que se organice sobre la base de los valores nacionalistas, demo funcionales e integracionalistas.
El nacionalismo, como manifestación revolucionaria, reafirma su fe en Chile, en sus soldados, en la capacidad de lucha de sus hombres y mujeres de trabajo y en el idealismo de su juventud. Se declara antiimperialista y destaca su posición en combatir el imperialismo soviético como el imperialismo norteamericano. Anticapitalista, pero no para entregar el poder económico a un partido totalitario, sino para incorporar al trabajador a la propiedad del capital y el goce pleno de la riqueza y antidemoliberal, pero no para suprimir a los partidos políticos, sino para generar cauces paralelos y más ricos que recojan la voluntad y la expresión mayoritaria del pueblo de Chile.
El nacionalismo declara que no será jamás expresión del ayer, sino del mañana, ni barricada de intereses creados, sino del idealismo patriótico, ni manifestación de los sectores conservadores, sino de los chilenos progresistas, pero sobre todo, será siempre expresión de libertad y no instrumento del totalitarismo.
Yo recuerdo. Recuerdo haber leído esta declaración. Me impactó tanto que no la olvidé, pero tampoco le creí porque era contradictoria. Parecía sustentarse en un visceral “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y anticualquiercosa. Originario de la cultura de la duda,como soy (Mayo 68) aquello me pareció un volador de luces. Torcida propaganda imperialista. Hay que ubicarse en el contexto de un país en preguerra y aun tris de embarcarse en la inexistente batalla de Chile. Los supuestos héroes de aquella batalla,  creen que cumplieron una misión ética pero en verdad,  no alcanzó ni para un monumento, apenas el rebautizo de alguna calle sin salid y menos honrosa que el callejón de los meados. Hoy en día, dicha declaración que pudiera tildarse de rancia pareciera estar con párrafos vigentes.


- Roberto Thieme Schiersand: Con tanta ignorancia política e histórica, en una sociedad mayoritariamente prejuiciada y carente de educación cívica es casi imposible rescatar el termino NACIONALISMO. Tal vez deberíamos seguir adelante utilizando un nuevo lenguaje, otras definiciones y símbolos más comprensibles, simples y directos...

- Fasci Nacion: La palabra es muy ambigua y en realidad no dice nada o sea cualquier político puede decir "Pero si yo soy Nacionalista, amo a Chile" por lo tanto al Nacionalismo le falta un apellido político que le diga algo más sobre sus intenciones al público.
La palabra, los libros, pueden descansar abandonados en largas y oscuras filas de estantes, su aliento puede llenarse de polvo, conservarse no como un pensamiento, ni como un espíritu, sino como un objeto tan inútil, como un simple libro. Un libro puede llegar a ser un cúmulo de páginas amarillas, un abanico de partículas de polvo, una urna de pensamientos muertos cuya portada dirá NACIONALISMO.- 
José Agustín Vásquez Márquez: El término "nacionalismo" obedece a un momento histórico determinado, tiene su origen en la Europa liberal del siglo XIX y es funcional a la idea de la unificación italiana y alemana y a la idea de Estado Nación surgida de la Revolución Francesa. No tiene nada que ver con el patriotismo como sentimiento, error frecuentemente presente en aquellos que se declaran "nacionalistas", los que creen que el hecho de definirse como "nacionalistas" los obliga a prenderse banderas chilenas en la ropa, a bailar cueca, a sentir predilección por los Huasos Quincheros y a celebrar el 18 hasta quedar botados. La verdad es que no amerita ni un comentario referirse a estos  "nacionalistas".                                                        




No obstante, es esa torpe y elemental forma de entender el nacionalismo la que se ha impuesto, ayudada por el hecho que los llamados nacionalistas habitualmente están entre los estratos menos ilustrados, equivalentes a las barras bravas del futbol. Y como, en general, nuestro país está entre aquellos que le dan más importancia al futbol que a la cultura, tenemos como resultado que los nacionalistas se parangonan con los futbolistas.

(A Cucho no le gusta el futbol como a mí, por lo que no atisba que uno puede discernir entre deporte y nación como también se puede discernir entre nación y patria, entre nación y estado, entre país y nación, entre gobierno y estado y al mismo tiempo correr embobado tras una pelota por ambas bandas disfrazado de puntero mentiroso. Los huachacas también son nacionalistas pero tiene una sutileza; se declaran republicanos.)
El nacionalismo, como ideología política que alcanza su apogeo en el siglo pasado, se vincula estrechamente con los totalitarismos fascistas de la primera mitad del siglo XX, y ya su significación no puede separarse de esas experiencias históricas, con toda la carga de imágenes de horrores, Auschwitz, etc., que merecidamente recibe como herencia de la derrota de estas posiciones e ideologías en 1945. La porfía en seguir definiéndose de este modo en muchos movimientos políticos de postguerra radica en su identificación con tales posturas totalitarias. Es curioso comprobar cómo, en un movimiento de corte fascista tan influyente en nuestro nacionalismo chileno, como fue la Falange Española, no aparece mencionado el nacionalismo más que puntualmente en los escritos de José Antonio Primo de Rivera, para decir "no podemos ser nacionalistas a la manera estrecha y mezquina de esos nacionalismos pequeños que representan un retorno a la prehistoria" o, más fuerte aún "no somos nacionalistas, porque ser nacionalistas es una pura sandez; es implantar los resortes espirituales más hondos sobre un motivo físico, sobre una mera circunstancia física; nosotros no somos nacionalistas, porque el nacionalismo es el individualismo de los pueblos...". Más claro es echarle agua. Pero no sólo José Antonio nos va a dar luces sobre esto. Actualmente, uno de los pensadores más lúcidos del área "no liberal y no marxista" (¿cómo llamarla?) Alain de Benoist, dice que el nacionalismo no es más que una instrumentalización política de la identidad colectiva que informa a la nación y que, en muchas de sus expresiones, no es más que pura negatividad. ¿Qué es, entonces, aquello que hoy aglutinaría a quienes se siguen declarando, casi por inercia intelectual, nacionalistas? ¿El nacionalismo de las fronteras, el nacionalismo de lo que nos diferencia de los otros habitantes de este planeta, el nacionalismo que nos lleva a pensar que somos los jaguares de Latinoamérica, el nacionalismo en función del cual deberíamos ser tanto antimarxistas como anticapitalistas, porque ambos representarían algo así como la negación de la nación, el nacionalismo de las nacionalizaciones propio de los gobiernos de la izquierda latinoamericana? La verdad, en definitiva, sin pretender buscarle más el cuesco a la breva, es que nuestros “nacionalistas”, en su inmensa mayoría, no son más que los anticomunistas impenitentes, que no han sabido escuchar las voces de la historia, no son más que derechistas, conservadores, pinochetistas, que, transcurridas ya casi 4 décadas de la Unidad Popular y el golpe de estado del 11/9/73, no han sido capaces de ver el transcurso de la historia y creen que el río que están mirando es el mismo río de hace 40 años, que el agua que observan es la misma agua. El nacionalismo, hoy, no es nada. No es una ideología, no es un sentimiento (salvo algo parecido a los barristas del fútbol que dicen “más que una pasión, un sentimiento” pero ¿qué sentimiento?, no es, claro está, un movimiento político (en el sentido que clásicamente se puede entender esto, es decir, un colectivo que puede expresar un modelo de sociedad y que tiene alguna posibilidad de competir por el poder). ¿Valdrá la pena seguir hablando de él? ¿O ya hace mucho tiempo que llegó la hora de navegar en otras aguas, en otros lenguajes, de redefinir y resignificar todo nuestro léxico? No quiero parecer negativo, pero sé que lo soy en relación con una “reconversión” o un aggiornamiento del nacionalismo. Mejor hablemos de otra cosa.
No se puede. El nacionalismo es adictivo. Como decía Friedrich Hayek; los dos mayores peligros para la civilización son el socialismo y el nacionalismo. ¡Qué par de ideologías! Pero al escuchar, hoy, a los confusamente autodenominados nacionalistas, suenan a integrismo religioso, lo que no sucede con los socialistas. Coincido con Alain de Benoist; el nacionalismo es pura negatividad, son antidemócratas, anticomunistas, antimperalistas. Aquellos que pregonan su nacionalismo basándose en la oposición a otra idea; ¡qué inmenso daño le han hecho! El nacionalismo encarna los rostros tremebundos del nazismo de Hitler, del fascismo de Mussolini o del franquismo. Pero también, ya no es tan unívoco, más parece un animal proliferante y escurridizo, de muchas cabezas, de comportamientos diversos. Es una doctrina protoplasmática que se reproduce y manifiesta se formas diferentes con una secreta raíz amenazante de toda cultura democrática. Es la crónica de un anacronismo histórico y que negó el patriotismo a medio país. Hay ocasiones en que navegar entre los mitos puede enseñar a amar la libertad. Esta ocasión lo es.
- José S. Bascur S.: Si bien reconozco que existe una ignorancia prejuiciada que pesa sobre el término Nacionalismo en nuestro país, hecho que impide que sea correctamente entendido e internalizado por nuestros connacionales, de manera cierta; considero que esta ignorancia se sostiene sobre la base de dos grandes acciones que perturban su entendimiento por parte de nuestra sociedad:
1.- La deformación directa y asociativa que han realizado del término y por décadas, los grandes sectores políticos partidistas, a nivel nacional e internacional, que no permiten, ni permitirán que el Nacionalismo se establezca como corriente de acción y opinión alternativa a ellos.
2.- La deformación practica que realizan, los mismos exponentes de nuestra ideología, a merced de la identificación voluntaria que ellos acusan en sus planteamientos, con agrupaciones y movimientos que a nivel mundial aparecieron en respuestas a las carencias y necesidades temporales e histórico-culturales de otros pueblos, hecho que es la cimiente que valida la primera de las acciones expuesta anteriormente.


- José Agustín Vásquez Márquez: Bueno, pero ¿qué es ese nacionalismo, más allá de (cito a don José Bascur) "un sentimiento de identificación colectiva, presente en todos los pueblos y que les permite a estos, diferenciarse de otras colectividades de igual género" ¿Cómo algo así, tan básicamente definido, podría transformarse en una arquitectura política que buscara darle forma a un estado? ¿No será que el nacionalismo es, efectivamente, un sentimiento de identidad colectiva que puede encontrar su expresión a través de múltiples vías: políticas, artísticas, poéticas, literarias? ¿Y que el nacionalismo, en su expresión política, puede ser de izquierdas o de derechas, puede estar presente en un socialista como en un liberal? En definitiva, lo que de verdad sucede es que, en términos estrictos de ciencia e historia política, el nacionalismo político moderno ES (o mejor dicho FUE) el movimiento político que comenzó a desarrollarse en la Francia de fines del siglo XIX (Maurras, etc.), que se radicalizó con el caso Dreyfuss, que también tuvo una fuente en el socialismo intervencionista de Mussolini durante e inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial y en el sentimiento de patriotismo herido de Alemania, radicalizado igualmente primero con los Freikorps y luego con el nacionalsocialismo, y que, debido a la dinámica imperialista que asumió, provocó la Segunda Guerra Mundial y su consecuente derrota, luego de la cual el término "nacionalismo" vino a ser sinónimo inseparable de fascismo europeo (pues otro no existe) y, aunque en la postguerra surgieron posiciones "terceristas" como el peronismo en Argentina, el Movimiento Nacionalista Revolucionario en Bolivia, el nasserismo en Egipto, etc., que representaban posiciones genuinamente nacionalistas y con un discurso propio, igualmente, de uno u otro modo, fueron vinculados con el fascismo derrotado y fueron sacados de la historia o mediatizados desde dentro. ¿Quién podría decir que el gobierno de Salvador Allende no fue un gobierno nacionalista de izquierda en el aspecto económico, y que, por el contrario, la dictadura militar no fue un gobierno que entregó nuestras riquezas mineras y nuestra economía en manos extranjeras, por lo tanto fue un gobierno antinacional, como lo siguió siendo la Concertación, igualmente antinacional y globalizante?
De allí que con el término "nacionalismo" se pueda decir mucho y al mismo tiempo no se diga nada. De allí que con él no se pueda hacer nada. Con el nacionalismo, pero en el sentido negativo, sucede lo que ha ocurrido con la palabra "progresismo" o con la palabra "ecologismo": sirve para todo y no sirve para nada, sólo que en el caso del nacionalismo, el sólo mencionar la palabra vuelve sospechoso de maldad cualquier planteamiento político que se tiña con su mención. Somos nacionalistas ¿y qué? ¿Qué decimos con ello? ¿Cuál es nuestra idea de estado? ¿El estado corporativo? ¿Y por qué el estado corporativo es nacionalista? ¿Acaso el estado soviético no era igualmente corporativo? ¿Qué eran los Soviets de campesinos, trabajadores, soldados y artistas sino formas de representación orgánicas? Entonces nos quedamos desnudos, como al principio. ¿Somos nacionalistas?  ¿Qué une a todas estas personas que opinan en tu facebook Roberto,  como si estuvieran en un asado en tu casa? ¿Una historia personal política común porque todos fueron militantes de Patria y Libertad? ¿La adhesión a los principios políticos contenidos en los documentos (básicos) que emitió el FNPL? ¿El anticomunismo (como si hoy el más grande peligro para Chile fuera el comunismo)? ¿El amor a la patria, que me une a mí con tantos compatriotas, muchos de ellos que sufrieron el exilio por sus ideas de izquierda y que nunca dejaron de amar y de cantarle a su patria? Bueno, creo que ya son muchas preguntas a las que nadie está obligado a contestar, pero que los invito a hacérselas.
Lo que pasa es que al nacionalismo es como un estado prenatal de fácil aborto, un prekinder; (el párvulo aún siente pertenencia a su matriz), la básica (donde el lenguaje es común a todos los pares del curso), la secundaria (dónde los símbolos nos aglutinan como grupo; levantar la mano, usar insignias, poleras y peinados), la universidad; (en que se asume la inmersión en una estructura político social) y la adultez (donde al fin se entiende, que se es parte - contra la voluntad - de una ideología), Todo ello dice de la individualidad,  lo cual explica su terrible y apabullante contradicción puesto que, ya entendidas todas esas fases del crecimiento individual surge la pregunta, si te importa:  ¿Quién soy ideológicamente hablando?  Es en la vejez – edad dorada para no ofender – en la que después de lo vivido se puede ser más abstracto y responder: esto es lo que fui, esto es lo que soy, a un tris de la despedida, cuando la vida misma deja de ser un correlato que nos importe, y el país dejó - hace rato - de ser un metarelato de identidad, puesto que el metarelato o utopía social que se nos impuso - es el neoliberalismo,  que en su peor concepción anarcocapitalista intenta representarnos la plenitud. Basta mirarnos en esta página, para saber que no estamos plenos. Desde el mercado; la plenitud es imposible para el individuo y para su comunidad. El mercado no puede unirnos, más bien nos hace bestias y presas los unos de los otros.
- José S. Bascur S.: Brillante comentario el de José Agustín Vásquez Márquez, para dar cuenta de la débil posición en que se sostiene el nacionalismo chileno, pero frente a tanta argumentación en contra, no deja de ser notorio que las oposiciones dadas por José Agustín, responden al mismo esquema que declaro, es la base de la deformación interesada que utilizan los partidos políticos para descalificar a quienes osen utilizar el término Nacionalismo, para levantar una posición alternativa de representación a la que ellos detentan como colectividades político partidistas.
La pregunta es ¿no tendría igual validez, que en justicia, hiciéramos un estudio, con misma lógica, de las corrientes de opinión, que se autodefinen como de Derecha, Centro e Izquierdas actualmente?
 Sabemos que desde la perspectiva ideológica, sus mensajes y ponencias, las mismas que autodefinían a estas agrupaciones, en el pasado, como representantes de la auto-clasificación de Derecha, Centro e Izquierda, han cambiado y se han ido entremezclando a grado tal que, hoy en día, cruzan sus planteamientos políticos no permitiendo que la ciudadanía pueda identificar con certeza quienes son representantes de uno u otro lado fácilmente ¿Por qué?
Porque los cambios sufridos, en cuanto a objetivos políticos, por estas colectividades desde el termino de la “guerra fría”, que justificaba hacer estas diferenciaciones, al desaparecer el comunismo como tal, no validaba mantenerlas y, quedando las banderas de lucha de éste, que prendieron firmemente en algunos cuerpos sociales intermedios, como los sindicatos principalmente, sin apoyo definido, daba la oportunidad para que estas agrupaciones, antiguas detractoras del comunismo, por razones estratégicas se volcaran a buscar una forma de representarlas, política e ideológicamente hablando. Así nacieron, en política, clasificaciones intermedias a las originales, tales como, Derecha Liberal, centro Izquierda, centro derecha, Izquierda progresista etc., cada una interesada en aglutinar a los huérfanos del comunismo, sin que por esta razón de ello, tuviesen que correr el riesgo de heredar la historia negra de esta colectividad desaparecida.
Nace igualmente para las colectividades político partidistas tradicionales, amen a lo que doy cuenta, la necesidad de contar con partidos instrumentales, o sea, colectividades temporales destinadas a reunir con un amplio espectro a aquellas personas, que no sintiéndose identificadas plenamente con la clásica definición de Derecha, Centro e Izquierda, eran necesarias de mantener capturadas para apoyar, con votos, a los mismos sectores desde donde se marginaron estratégicamente.
El mejor referente en la política nacional lo constituye el surgimiento del PPD, Partido por la Democracia, que si realmente debiese clasificarse dentro de la figura de Derecha, Centro e Izquierda, seria parte de esta última denominación, y cuyo objetivo fue agrupar a aquellos desencantados de la unidad popular, en función de una supuesta reconquista de la democracia. En fin, vale argumentar y contra argumentar en la historia de todas las agrupaciones políticas, iguales juicios históricos y de forma, que los expresados en contra del nacionalismo, ya que si enjuiciamos históricamente a este, en virtud de los movimientos aparecidos en Europa, iguales pecados históricos son validos enrostrar a las agrupaciones de izquierda y de Derecha; Del centro, me abstengo de hacer un juicio, ya que personalmente no creo que exista como tal.
Para no ahondar más en la materia y hacer más corto mi análisis, se debe decir que, si por necesidad, mis argumentaciones y las de José Agustín, imprimen un dejo de complejidad a la tarea de permitir el surgimiento de una agrupación nacionalista, con el propósito de ser alternativa política, en el chile de hoy, sería preciso primero dar cuenta que:
Toda agrupación de persona que se reconozcan depositarios de un pensamiento colectivo común, posee de por sí, el derecho de emprender la tarea de definir y postular sus bases programáticas e ideológicas, libre de toda carga histórica que su identificación pueda traerle a razón de los vocablos que utilizan para identificarse, porque es la práctica de su doctrina y de su acción colectiva, de donde surgirá el juicio que el electorado hará para considerarla, distinta o símil a aquellas que, en un pasado reciente o lejano, se identifico con igual denominación.
El hombre es libre de postular cualquier idea de Estado, y las agrupaciones políticas tradicionales, no pueden obligar a estos a tener que respetar los cánones que impone, esa supuesta costumbre hegemónica de autodefinirse de Derecha, Centro e Izquierda, porque la libertad es, bajo el concepto de democracia, garantía de respeto y oportunidad para presentar ante la ciudadanía cualquier proyecto de gobierno, que permita a esta asegurar su sana convivencia social.
Esta última frase esta como para ponerla en el prefacio de la constitución - la que algún día haremos -  pero no puedo dejar de advertir el sesgo sectario del análisis. ¿"Supuesta reconquista de la democracia?" Si se simpatiza con el PPD no puede desprenderse logicamente que ello ocurra por descolgarse del comunismo. 
Si el nacionalismo se hubiera propagado como una doctrina exitosa… habría en ella una derecha y una izquierda. Creer que el capitalismo es de derecha es una visión minimalista que tiene hoy confundidos a nuestro bestiario político. Para quienes las cosas son blancas o negras desde siempre y sólo les cabe certificar que estén escritas en su Libro Rojo de Mao, la Tora o la Biblia, todo esto es demasiado árido. Hay que reducir y no ver matices. Y puesto ya en la banda de la definiciones valóricas, creer que  la izquierda peca de relajamiento y falta de rigor o creer que la derecha peca de estrechez mental, moral y rechaza todo aquello que pueda oler a desafío del sistema vigente con sus poderes, discursos o sus significados es quedarse corto en una lectura de la política.
Pero permitaseme una desviación, leve. Fue un objetivo central en la política del régimen de Pinochet mantener la división de Chile: el de los vencedores; los patriotas y la de los vencidos; los humanoides. Un Chile auténtico y un anti Chile del exilio, aquel que en palabras del general estaba poblada "de indeseables, los verdaderos criminales, que después de ensangrentar el país con su ideología fueron a disfrutar del "dorado exilio" Hoy, después de la transición, la óptica es la misma, es un lugar común en el discurso que la división del país fue una lucha entre "fascistas" y "demócratas" La manipulación de la historia se repite ...al revés. Entonces no existe aquello de que estamos " libres de cargas históricas". Se es - incluso muerto - con la historia.
- José Agustín Vásquez Márquez: Lo anterior, en términos generales, es casi correcto, pues, de hecho, han existido, y existen en las democracias occidentales, restricciones a la agrupación de personas que sustenten y propaguen doctrinas que, de acuerdo al consenso de esas mismas democracias, expongan visiones totalitarias, racistas, discriminatorias o que planteen el uso de medios violentos para lograr sus fines. Y hay que reconocer que muchos de los grupos que, en Chile o en otros países se declaran "nacionalistas", caen bajo una u otra de estas características.
En segundo lugar, mi punto de vista apunta no a un encubrimiento del léxico, sino a situar correctamente los objetivos de una corriente política que se defina en términos de una afirmación positiva del estado nacional; de una idea de unidad en torno a una identidad colectiva; de un postulado que afirme la idea de una democracia más participativa que representativa, con un rol más activo de los cuerpos intermedios, de las agrupaciones ciudadanas y territoriales, de los trabajadores, etc. (sin pretender el estado corporativo fascista que se impone desde el estado mismo y no desde la orgánica social); de un ideal de justicia social que plantee claramente sus estrategias para superar el enorme grado de inequidad que afecta a nuestra sociedad y que es el peor enemigo de la nación; que afirme la idea de REPUBLICA (res publica) frente al predominio del ámbito de lo privado (res privata) en detrimento del bien común; que rescate la noción política de PUEBLO frente a la noción económica y mercantil de GENTE, impuesta por la Concertación (y Florcita Motuda si me permites y si me vuelves a permitir, Lavín; ¿O no has escuchando nunca eso de "los problemas de la gente",  los dolores estomacales, la conjuntivitis y el meteorismo)
Pero todo esto no es más que dibujar en la arena, pues para que cualquier idea política tenga un asidero en la realidad debe contar con una masa crítica de personas que compartan esa idea. Evidentemente, los llamados "nacionalistas" no dan el peso necesario, además que dudo que compartan las ideas (básicas, por lo demás) resumidas en el párrafo anterior. En el léxico nacionalista, si es que algo así existe, no caben palabras como "popular" o "republicano", para no introducir otras más polémicas como "socialismo", "derechos humanos", "igualdad", que a la mayoría de los llamados nacionalistas les suenan directamente a marxismo y les dan ganas de sacar la pistola, sin ser capaces de entender que dichos conceptos hace ya más de dos siglos que son patrimonio de la humanidad, salvo para aquellos que expresamente los nieguen. Pero con esos personajes no es posible hacer nada, más que una banda de la porra, como diría José Antonio Primo de Rivera. Y, afortunadamente, las bandas de la porra difícilmente llegan al poder, salvo que recurran a la violencia y cuenten con el poder de las armas para ello, como ha ocurrido alguna vez en la historia de la humanidad.
Ni más ni menos. Exactitud. Coherencia. Decencia lógica. Dichas esas tres puntualizaciones podríamos decir que todo ello es verdad; La Verdad.

- Rodrigo Hernan Inostroza Stipo: José Agustín notable, de acuerdo, gran definición, esa matriz de definición, es la que a mi juicio hay que seguir en un interacción interdisciplinaria, para plasmar en una propuesta país, llevado al plano constitucional, económico y social, esta línea de pensamiento me parece que está en nuestros ADN, ahora es cirugía mayor, plasmarlo. Ten a bien publicar en mi muro también.

- Juan David Mardones Rivera: Solo el fascismo nos hará libres...los tibios nacionalismos anti fascistoides...solo son cómplices del modelo sionista.
Nunca falta… Por esta vez no le cabe mayor bautismo que;…el huevón de siempre. Disculpen
- José Agustín Vásquez Márquez: No hay caso....."Sólo el fascismo nos hará libres". El fascismo no hace libre a nadie, don Juan David, como no hace libre a nadie ningún totalitarismo. Además le agrega la connotación racista (..."cómplices del modelo sionista"...). Está claro qué tipo de estado, qué tipo de política es a la que ud. adhiere. Hay muchas páginas en internet, hay muchos facebook en los que Ud. se puede reconocer, mejor que lo que encuentre por acá. Además que Mussolini y el fascismo ya no existen. El fascismo fue un fenómeno político europeo que nació durante la primera guerra mundial, con algunos antecedentes un poco antes y MURIO en 1945. El hecho que hoy haya gente que se declare fascista (¡¡¡en Latinoamérica!!!) y considere que puede haber un fascismo futuro es como si hoy pensáramos que el sacro imperio romano germánico pudiera tener alguna esperanza de resurgir en Paraguay. Y respecto del comentario de Alvaro Brantes, le puedo decir que ese "tufillo a Peronismo" que tendría el nacionalismo chileno demuestra cuán descompuesta está esta tendencia política (por llamarla de alguna manera). Así como el peronismo se inicia a fines de la década de los 40 como una expresión nacional-populista, sustentada en un caudillo y con un fuerte componente social, luego del derrocamiento de Perón en 1955, de la muerte previa de Evita (quizás hasta más caudillo que el general), de su exilio en España, de su retorno, segunda presidencia y muerte, del gobierno de Isabelita y su derrocamiento, el peronismo actual no es más que el mito legitimador de una oligarquía partidista que de los postulados originales prácticamente no conserva nada. De allí que su composición sea tan variada, desde los ex montoneros (de origen nacionalista, hay que decirlo) hasta el peronismo de derecha (dentro del cual hay que incluir toda la fauna nacionalista, hispanista, beata, fascistoide e incluso hitlerista).
Sí, efectivamente, en su descomposición ideológica el peronismo se parece al nacionalismo chileno, que no contó ni siquiera con un Perón como mito movilizador, y recurrió a la mezquina y siniestra figura de Pinochet para intentar, en su agonía, aferrarse a algo, sin darse cuenta que la tabla con la que pretendía flotar estaba hecha de piedra.


- Juan David Mardones Rivera: Don José Agustín, que recuerda la pluma de la civitas caesar, bien se ve que es un buen burgués avecindado por la región metropolitana, ignorante de lo que sucede por el resto de la patria, sin embargo muy docto en sus análisis políticos.
Estamos claros que los fenómenos fascistas europeos terminaron. Hubo una derrota militar; sin embargo la derrota no fue ideológica…Las posturas, italianas, alemanas, españolas, nacionalistas puras o racialistas se equivocaron. Y así como vamos...habrá un resurgimiento de los fascismos, en especial el chileno (que por cierto nada tiene que ver con el gobierno militar)....y justamente por esa connotación "racialista" que usted llama. Le explico: cuando en nuestra zona patagónica aparece un filántropo ecologista que va acaparando tierras con insaciable apetito, apoyado por el establishment y que finalmente se descubre que no es la conservación lo que los mueve, sino la concreción del llamado Plan Andina; no podemos menos que darnos cuenta, sin clases de ningún docto, o proselitismo nacionalismo, lo que es el sionismo al estilo de la palestina, con asentamientos israelíes efectuados por los turistas mochileros, cercenando el libre tránsito de personas, animales incluso funcionarios de gobierno y autoridades... Y esto... ¿a quién le importa?...solo a nosotros.
Ustedes están muy bien en una parasita capital disfrutando de los privilegios que les brinda un modelo socio político SIONISTA, implantado por la fuerza de las bayonetas y perfeccionado por la verborrea democrática de una centro-izquierda renovada ($), que también profita de lo que en un tiempo combatieron hasta llevar al país casi a una guerra civil. Pues de eso se trata don José Agustín, no será la clase política la que recuperará el país de las garras foráneas...solo el fallecido fascismo que está saliendo de las clases trabajadoras pondrá las cosas en su lugar...aun que sea con un par de balazos en ciertos cráneos.
Lo invito a darse una vuelta por las tierras patagónicas y sureñas de la patria para que vea cuan equivocado estoy en lo que asevero. Lo saluda atentamente, un dirigente social y comunitario nacionalista. Por la patria....MI DIESTRA EN ALTO.
¡A la flauta! Se me sale un chilenismo con esta opinión exultante cuya mitad exacta es despotricar, disparatar tirria. Pero me tinca que se nos viene el patriotismo regionalista. La patria chica que le dicen o es un descendiente de un miliciano de la LIGA PATRIOTICA, autora de la masacre de la Federación Obrera de Magllanes. Señor discúlpeme; lo invito a sumergirse en la lectura de Louis Ferdinand Céline;  "Bagatelles pour un masacre" para que pueda chapotear a gusto.
- José Agustín Vásquez Márquez: Estimado Sr. Mardones: como Ud. mismo, en su peculiar redacción lo escribe, no necesito "darme una vuelta por las tierras patagónicas y sureñas de la patria" para ver cuán equivocado está en lo que asevera (como dice el adagio latino "a confesión de partes relevo de pruebas"). Para que me entienda si no le queda claro: si Ud. me dice que vaya a las tierras del sur para ver cuán equivocado está en lo que asevera, me basta con quedarme en mi burguesa provincia de Valparaíso, arrellanado en mi sillón, pues creo absolutamente en lo que Ud. afirma, es decir, que está muy equivocado. Aprenda a redactar antes de ponerse a proclamar el regreso del Cuarto Reich. Por el contrario, su publicación me da la razón en la mayor parte de mis afirmaciones: con personajes delirantes y analfabetos, el "nacionalismo" no tiene posibilidad ninguna ni siquiera de ser tomado en serio. ¿Fascismo en las clases trabajadoras? ¿Dirigentes sociales y comunitarios nacionalistas por la patria? Amenazas de balazos ¿Así se construye la patria? Permítame que no haga caso de su exabrupto, fruto tal vez de su heroico aislamiento en las tierras patagónicas, que le ha impedido ver y conocer el mundo. Ud. me resulta prescindible y ya he perdido demasiado tiempo en escribir contestando su delirio. Mejor me arrellano nuevamente en mi cómodo sillón burgués, me sirvo un whisky, prendo un habano y me dedico a filosofar doctamente y a hacer análisis políticos, en vez de trabajar como negro para ganarme el pan con el sudor de mi frente, como lo hago todos los días.
Los chinos trabajan más que los negros; según cuentan. Sudan menos.

- Roberto Thieme Schiersand: Bien, hasta aquí resulta muy interesante el debate sobre el "nacionalismo"...Por ahora les pido a mis contactos y amigos de esta red social que acepten, aunque no compartan, que las posibilidades de organizar un movimiento nacionalista son nulas. Coincido integramente con los análisis de Jose A. Vasquez. A quienes creen que yo podría convocarlos nuevamente, asumir liderazgos, o dar forma concreta a una nueva agrupación política deberían comprender que, por lo expresado arriba,  resulta imposible. Así las cosas, creo que es positivo continuar con estos debates, pienso que aunque sean inconducentes para el futuro, por lo menos contribuyen a despejar mitos, falsedades y distorsiones históricas.
El mito a demoler es: que el nacionalismo no tiene futuro.
- José Agustín Vásquez Márquez: Roberto: comparto tu planteamiento respecto de la imposibilidad de organizar un movimiento, nacionalista o como quiera llamarse. Igualmente pienso que nunca deja de ser oportuno debatir ideas, despejar "mitos, falsedades y distorsiones históricas", como tú bien lo dices. También estos debates sirven para saber qué tipo de inquietudes mueven a quienes creen o declaran ser nacionalistas. No cabe duda que muchos de ellos son personas bien intencionadas y llenas de deseo político, que no se ve satisfecho por el panorama político nacional. De todos ellos rescato a aquellos que rechazan claramente la tentación fascista, que por tantas décadas sumió al nacionalismo chileno en el pantano de la esquizofrenia y que, en términos generales, aún lo mantiene ahí, con el agravante que el nacionalismo murió ahogado en ese pantano. Nada que de allí salga tendrá futuro. También, y por las mismas razones, rescato a quienes revalorizan el concepto de democracia e, incluso, de pragmatismo (aunque creo que un exceso de pragmatismo tampoco es saludable, y toda visión política también debe contener un vuelo movilizador, siempre que no sueñe con cuartos reichs o pistolas y porras para apalear y fusilar a sus oponentes). De ahí, y luego de realizada mucha labor de clarificación de ideas, puede salir "algo". Deberán procurar mantener sus debates libres de locos y maniáticos, así como de estúpidos de buena voluntad, que nada aportan. Digo "deberán", en tercera persona, puesto que considero que la mera presencia de personajes históricos del nacionalismo chileno, la mera mención a ellos, contamina la frescura de una posición que pudiera presentarse honestamente como nueva. Ninguno de los viejos cuadros del viejo y muerto nacionalismo puede fungir de prócer, y no porque tenga pecados propios de los que avergonzarse, sino porque "lo que venga" no deberá tener pasado histórico, y menos un pasado histórico infamante, como sí lo tiene el viejo nacionalismo. Y no se trata de avergonzarse del pasado, sino de no tener pasado por el que responder en absoluto. Esa fue la fórmula de MEO, aún con su historia personal, pero logró concitar el apoyo, circunstancial si se quiere, de sectores totalmente transversales. Sólo puedo hablar desde una larga experiencia en movimientos, por supuesto asumida como fracaso. El llamado nacionalismo, que pareciera reunir a personas de ideas tan disímiles, ¿a cuántas personas realmente representa?, en un universo electoral de aproximadamente siete millones de votantes (datos de la última elección presidencial) ¿cuántos "nacionalistas" hay? Recuerdo los "grandes congresos" convocados en algún momento en los 80 por el MAN ¿cuántos asistentes lograba convocar? ¿150 en el mejor de los casos? Un primer remezón de realismo siempre es bueno. Si desde allí se comienza a PENSAR, con mayúsculas, se evitará caer en expresiones patéticas tales como "nacionalismo, ahora" o "Roberto Thieme; presidente" Es un largo camino, que los jóvenes deben empezar a transitar. Les aconsejo que, en ese camino, eviten las malas compañías, que sólo los devolverán de vuelta al pantano. Son fantasmas que los tratarán de seducir con sus viejos himnos y banderas, con la nostalgia de un pasado que sólo sirvió para enterrarlos. Evítenlos como a la peste. Prohíban en sus reuniones a cualquiera que tenga más de 35 años, a cualquiera que tenga historia "nacionalista". Apuesten por la Nación, no por el nacionalismo, apuesten por el PUEBLO, único capital político que puede darle vida y fuerza a la Política, apuesten por la REPUBLICA, como patrimonio a recuperar. Olviden conceptos como raza, nacionalismo, imperio y otras sandeces semejantes. No compartan los viejos fantasmas de los viejos fantasmas: comunismo, sionismo, enemigos fronterizos, “marxismo leninismo ateo",etc. Consideren que Chile sólo será grande en el marco de una Latinoamérica grande y libre. Sin querer ofender a quienes profesan cualquier religión, separen de todo credo religioso su profesión política. El nacionalismo chileno tuvo suficiente de hispanismo católico y conservador, tomismo recalcitrante, inquisidores y moralinas beatas, así como de simpatías islamistas, en los últimos tiempos. No le tengan miedo a la palabra REVOLUCION, de la que siempre se habló en el nacionalismo, pero que nunca fue asumida cabalmente. Nada que hoy se pretenda "distinto" en la política chilena puede pretender serlo sólo como reformismo de lo que hay. Cualquier formulación o arquitectura política debe pretender ser, no una ampliación o remodelación del edificio constitucional existente (la constitución Pinochet-Lagos), sino un nuevo edificio, diferente porque deberá sustentar una nueva visión de cómo queremos nuestra sociedad, y ello no puede sino ser REVOLUCIONARIO. No tengan miedo, tampoco, a la palabra SOCIALISMO, siempre que no la ocupen para abogar por el viejo nacionalsocialismo. En una visión nacional, popular y republicana la idea socialista trae un aire de integración, de solidaridad, de unidad nacional, de justicia social, de la patria para todos los chilenos, y no sólo para los privilegiados del sistema. Y no tengan miedo a hablar de ESTADO, pues todo lo que ES Chile fue hecho desde el Estado, forjador de la nación chilena ya desde Portales. A diferencia de los países europeos, en Chile sin Estado no hay Nación, y por un fortalecimiento del Estado (no por su gigantización ni menos por un totalitarismo del Estado) debe luchar quien quiera alzar una bandera que se quiera de verdad nacional, en el mejor sentido de la palabra.
En ese camino, lleno de dificultades, obstáculos, desilusiones y fracasos, deseo, a los jóvenes que lo emprendan, no necesariamente el éxito, sino la fuerza y el valor para ir siempre adelante, con voluntad e inteligencia. En ese camino no me cabe duda que figuras como Roberto Thieme los acompañarán desde la distancia y les infundirán la fuerza del ejemplo de una vida de lucha, de consecuencia y de capacidad para poner el pensamiento al día en todo momento. Eso es juventud.
Para los amigos a los que les interesen las ideas vertidas en este muro ajeno es necesario advertirles que, contra todo anhelo, todo esto no obedece más que a personales divagaciones, a lo más compartidas en breves correos con Roberto Thieme y en conversaciones con otros amigos. NO ES una propuesta política. Es, por el contrario, una crítica (no siempre constructiva) a lo que ha sido el nacionalismo en Chile, formulada por quien ha estado muy ligado a esta identidad política por 40 años de su vida. No tengo mayor interés, luego de estos 40 años y de la experiencia de convivencia con los nacionalistas, en unirme a nadie en un colectivo, máxime cuando ello significa que de inmediato empiezan a aflorar los mismos personajes de siempre, que han transitado acríticamente por el nacionalismo a secas, por el pinochetismo, por las cercanías de la derecha neoliberal chilena y el piñerismo e incluso, por el hitlerismo o neonazismo, sin experimentar la menor contradicción. Es la peor compañía que podría desear y créanme que no la deseo. He encontrado mejores "nacionalistas" en la izquierda chilena, incluida la izquierda marxista revolucionaria, que en todo el panorama nacionalista clásico. Y si esto le parece ofensivo a alguno o a más de alguno de los contertulios de este muro, la libertad que me brinda Facebook me permite responder que pueden sentir lo que les plazca. No tengo, a estas alturas, vocación de organizador de movimientos ni de guía de nadie. Los nacionalistas que hoy crean en los mismos ideologismos de hace 40 años deben hacer su propia travesía. Si tienen un mínimo de lucidez y se dan cuenta que por ese camino no se llega más que a la frustración de todo empeño que se quiera político, el único consejo que puedo brindarles es que le tengan un poco menos de miedo a los libros de historia, de filosofía, de ciencia política, de cualquier signo que sean, y se eduquen, para salir del agujero negro de la ignorancia que impide ver y conocer el mundo, la realidad, la política y el pensamiento como lo debe conocer cualquiera que pretenda hacer y ser alguien en política. La regeneración de un pensamiento verdaderamente nacional, popular y republicano no la harán (no la haremos) quienes hemos estado tantos años comprometidos y contaminados con el viejo y fenecido nacionalismo. Llegará algún día en que alguien, con más sabiduría y también con más inocencia que nosotros, reuna a un puñado de jóvenes y levante una nueva bandera, no sobre los restos de las antiguas banderas del nacionalismo chileno, sino sobre un nuevo territorio de ideas. Pero para ese entonces nosotros ya no estaremos sobre esta tierra.
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El debate sigue a todo vapor pero llego hasta aquí. Hay demasiada verdad y desencanto como para seguir con mis adicionales comentarios de ironía. Por lo demás, las palabras finales de José Agustín sirven de perfecto corolario. Me preguntaron por qué subirlo. Pues comparto parte de este debate por un sentido de justicia histórica. Suena un poco pretencioso, lo sé, pero esto es también parte de la historia de Chile. La historia que hacen los vencidos.  
También sé que en el trance histórico - ese “pasado histórico infamante” en que nos encontrábamos - no permitía adivinar que nuestro sueño primigenio era casi el mismo y nuestra pesadilla terminal idéntica. 
Lo vivido nos impide tener fe en nada que pudiéramos tocar con la más leve brisa de nuestro pensamiento, nadie, ninguno de los sobrevivientes. Entonces -  para los iniciados - que vuestro viaje sea largo y los cantos de sirena les sean mudos.